Las energías renovables alcanzaron los 11,5 millones de terajulios en 2025 en la Unión Europea, un 1,4% más que el ejercicio anterior, mientras el carbón se desplomó hasta su nivel más bajo desde 1990, según los datos definitivos publicados este martes por Eurostat. El balance confirma que la transición energética europea avanza, pero con un ritmo desigual y una dependencia todavía notable del gas natural como respaldo.
El pulso de la transición: renovables al alza pese a un año hidrológico adverso
El avance del 1,4% se produjo a pesar de un fuerte retroceso de la producción hidroeléctrica, castigada por las sequías. Sin esa caída, el crecimiento renovable habría sido mayor. La biomasa, la eólica y la solar compensaron en parte el bache, mostrando la resiliencia de un sector que ya es estructural en el mix europeo.
Los 11,5 millones de terajulios reflejan que las fuentes limpias no solo generan electricidad: también cubren calefacción, transporte e industria. Es la primera vez que el dato anual supera esa cota a pesar del frenazo de una de sus tecnologías más maduras.
Este comportamiento subraya la necesidad de acelerar el almacenamiento y la flexibilidad de la red. La intermitencia de la hidroeléctrica es un aviso para un sistema que aspira a depender al 100% de las renovables. En 2025, sin una hidráulica fuerte, la brecha la cubrió el gas.
La transición no es un sprint: el frenazo hidráulico de 2025 prueba que la intermitencia sigue siendo el talón de Aquiles de la descarbonización.
El mix energético de 2025: qué crece, qué se hunde y qué aguanta
El gas natural alcanzó los 13,1 millones de terajulios, un 2,3% más. Encadena así su segundo año al alza tras el desplome de 2023 provocado por la guerra de Ucrania. Aunque el objetivo a largo plazo es eliminar los fósiles, este hidrocarburo sigue siendo el comodín del sistema cuando las renovables no bastan o cuando la demanda se dispara.
La energía nuclear se mantuvo casi plana, con un leve 0,2% más (650.648 gigavatios hora). Su rol de base firme sigue siendo relevante en Francia, España o Europa del Este, aunque sin grandes ampliaciones.
En el lado opuesto, el carbón marcó un mínimo histórico desde que arrancaron las estadísticas en 1990. El lignito se redujo un 7,7% (184,7 millones de toneladas) y la hulla un 3,2% (107,1 millones). El cierre progresivo de centrales térmicas y las penalizaciones al CO2 dentro del régimen de comercio de derechos de emisión aceleran su defunción.
Los productos petrolíferos también retrocedieron un 2,8%, hasta 448,7 millones de toneladas. La electrificación del transporte y la mejora de la eficiencia energética siguen erosionando su cuota.
📊 Impacto en el mix energético de la UE
- Renovables: 11,5 millones de terajulios (+1,4%), pese a la caída de la hidráulica.
- Gas natural: 13,1 millones de terajulios (+2,3%), segundo año consecutivo de recuperación.
- Carbón: Mínimo histórico desde 1990. Lignito: 184,7 Mt (-7,7%); hulla: 107,1 Mt (-3,2%).
- Petróleo: 448,7 millones de toneladas (-2,8%), tendencia a la baja por la electrificación.
La velocidad real de la descarbonización: una carrera de fondo con paradas técnicas
El dato de 2025 sitúa a la UE en una senda de reducción de emisiones, pero el progreso no es lineal. La subida del gas demuestra que el sistema todavía necesita un respaldo fósil flexible y que la intermitencia renovable, agravada por la meteorología, puede ralentizar el abandono total del combustible fósil.
Los objetivos de Fit for 55 exigen que las renovables alcancen al menos el 42,5% del consumo final de energía en 2030. El camino es exigente: para llegar a esa meta habrá que multiplicar la capacidad solar y eólica y, sobre todo, desplegar almacenamiento masivo y redes inteligentes. La caída del carbón es una buena noticia, pero si se sustituye por más gas sin captura de carbono, el impacto climático real se diluye.
En el análisis hay que distinguir entre capacidad renovable anunciada y generación real inyectada al sistema. La segunda depende de que sople el viento, brille el sol o llueva lo suficiente. Por eso, la letra pequeña del avance verde está en la flexibilidad. Sin ella, el gas seguirá ganando cuota cada vez que las renovables flojeen.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: El carbón se desploma a mínimos históricos, evitando toneladas de CO2 equivalentes a retirar millones de coches de la circulación.
- Modelo que cambia: La electrificación y las renovables sustituyen progresivamente al petróleo y al carbón, modificando la logística energética y las inversiones industriales.
- Para las próximas generaciones: Una UE con menos carbón y más renovables sienta las bases de un sistema energético más limpio, aunque el gas natural todavía hipoteca la neutralidad climática total hasta que no se despliegue almacenamiento competitivo.

