Trump se autoproclama el ‘mejor presidente de la historia de Israel’ en plenas tensiones con Netanyahu por Irán

Las declaraciones de Trump llegan en un momento de máxima tensión con Netanyahu por el pacto con Irán. La UE observa con cautela el desenlace del conflicto en Oriente Próximo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha autoproclamado este jueves como el ‘mejor presidente de la historia de Israel’ en una entrevista con la cadena financiera CNBC. La declaración llega en un momento de máxima tensión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por el manejo de las conversaciones de paz con Irán, que ambos países iniciaron hace meses.

Trump se reivindica como el mayor aliado de Israel

En su comparecencia ante el periodista Joe Kernen, Trump no escatimó autobombo. «Cómo una persona judía puede votar a un demócrata me supera, porque yo he sido el mejor presidente de la historia de Israel», afirmó. A renglón seguido sacó pecho de un supuesto 99% de respaldo entre los israelíes y justificó su ofensiva contra Irán: «No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear. Ningún otro presidente pensó siquiera en hacer lo que yo hice».

El mandatario estadounidense añadió, en una aparente contradicción, que las fuerzas iraníes están «totalmente derrotadas militarmente», aunque reconoció que «les quedan algunos misiles. Podríamos aniquilarlos también». La bravuconada resume el mensaje dual que Washington quiere enviar: mano dura militar, pero también negociación.

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Conversaciones nucleares con Irán, la raíz del desencuentro

El foco de la fricción con Netanyahu no es otro que las conversaciones indirectas que Estados Unidos e Irán mantienen en Catar, con mediación de ese país. El vicepresidente JD Vance lidera la delegación estadounidense y ha calificado las negociaciones de «marchan bien». El propio Trump se mostró optimista: «Estamos negociando. Creo que han aceptado prácticamente todo lo que necesitamos».

Sin embargo, Israel ha quedado deliberadamente al margen de esas conversaciones, algo que irrita profundamente a Netanyahu, quien se ha propuesto eliminar por completo a los terroristas de Hezbolá en Líbano y desmantelar lo que él llama «el eje iraní». La Casa Blanca prioriza un acuerdo nuclear que congele el programa iraní, incluso si eso significa ignorar las ambiciones máximas de su socio más estrecho en Oriente Próximo. Según reveló Axios el mes pasado, Trump estalló contra Netanyahu cuando un bombardeo israelí en Beirut casi descarrila el alto el fuego: «¿Por qué tuvo que hacer Bibi un p*** ataque?», espetó el presidente, según la filtración.

La Casa Blanca no va a permitir que los intereses electorales o territoriales de un solo aliado dicten la política exterior de Estados Unidos en una región tan volátil como Oriente Próximo.

La Lógica de Washington

La grieta con Israel obedece a una lógica estratégica que trasciende a este presidente. Donald Trump necesita un éxito diplomático en Irán para proyectar fortaleza sin arrastrar a Estados Unidos a una guerra interminable. En la ecuación de la Casa Blanca, contener el programa nuclear iraní mediante un pacto —combinado con la disuasión militar— ofrece más réditos internos que seguir alimentando las operaciones israelíes en Líbano. No es la primera vez que un presidente estadounidense choca con un líder israelí: en 2014, Barack Obama mantuvo serios desencuentros con Netanyahu por el mismo motivo. Ahora Trump, a pesar de su retórica proisraelí, aplica una lógica similar: anteponer la estabilidad regional a los objetivos maximalistas de su aliado.

Para España, este pulso tiene implicaciones indirectas pero sustanciales. Una escalada en el estrecho de Ormuz —donde la semana pasada se produjo un ataque a un buque comercial— dispararía los precios del crudo, encareciendo los costes de refino de compañías como Repsol y elevando la factura energética de los hogares. La Unión Europea observa con cautela el desarrollo de las negociaciones, consciente de que un fracaso podría reavivar las tensiones en una zona de la que depende buena parte de su suministro energético.

Las conversaciones indirectas en Doha son, en este momento, la mejor apuesta para evitar una nueva espiral bélica. Pero las disensiones con Netanyahu añaden un factor de riesgo que Washington deberá gestionar con extremo cuidado en las próximas semanas. Si las negociaciones prosperan, podrían aliviar las tensiones y estabilizar el mercado petrolero. Si se tuercen, la crisis diplomática entre los dos aliados se agravará justo cuando la administración Trump busca un triunfo en política exterior.

Ficha del Caso

  • El caso: El presidente Trump se declara el mejor aliado de Israel mientras su relación con Netanyahu se tensa por el manejo de las conversaciones de paz con Irán, en un contexto de ataques militares y negociaciones indirectas en Catar.
  • Datos clave: Trump afirmó en CNBC tener un 99% de apoyo en Israel. Las conversaciones indirectas con Irán se desarrollan en Catar con optimismo de la Casa Blanca. Israel ha quedado al margen del proceso.
  • Para España: Un potencial desbloqueo de las tensiones en el Estrecho de Ormuz beneficiaría la estabilidad del crudo y los costes energéticos españoles; un fracaso de las negociaciones los elevaría.