Las solicitudes de cofinanciación del parque eólico de Labraza, en Álava, han alcanzado 6,6 millones de euros, más del doble del tope de 3 millones fijado por la sociedad promotora, según adelantó elDiario.es/Euskadi.
El entusiasmo por participar en el primer proyecto eólico vasco en veinte años ha superado todas las previsiones. Finalmente, serán 88 los ciudadanos que inviertan en la iniciativa a través del sistema de crowdlending, una fórmula de préstamo colectivo que les garantiza un interés anual del 7 % a tres años.
La respuesta vecinal supera todas las previsiones
La sociedad Aixeindar, constituida por Iberdrola y el Ente Vasco de la Energía (EVE), lanzó el pasado 18 de mayo una oferta de cofinanciación ciudadana por un máximo de 3 millones de euros. La demanda, sin embargo, ha doblado esa cifra: se han recibido peticiones por importe de 6,6 millones de euros, según las mismas fuentes.
La campaña daba prioridad a los habitantes de las localidades más próximas al parque: Labraza, Barriobusto, Oyón y toda la comarca de Rioja Alavesa. De hecho, más de un tercio de la aportación total, 1,1 millones de euros, se ha cubierto por vecinos de Labraza Barriobusto y Oyón. Sumando el resto de la Rioja Alavesa, las solicitudes de esa zona superan el 60 % del total. Las peticiones procedentes de otros puntos de Álava rozan los 1,17 millones de euros.
En cuanto al perfil inversor, el 16 % de las aportaciones individuales no rebasa los 5.000 euros, mientras que el 42 % se sitúa entre 5.000 y 25.000 euros y otro 42 % supera esa última cifra, de acuerdo con los datos facilitados por Aixeindar.
El modelo de cofinanciación ciudadana ha despertado un interés que duplica el capital ofrecido, con una fuerte implicación de los vecinos de la zona prioritaria.
Cómo funciona el ‘crowdlending’ y qué retorno obtienen los inversores
El modelo elegido, conocido como crowdlending, consiste en un préstamo colectivo a la sociedad promotora a cambio de un interés fijo. En este caso, el tipo pactado es del 7 % anual durante un plazo de tres años, con un rango de inversión que oscilaba entre 1.000 euros y 100.000 euros por persona. La operación, explicaron desde Aixeindar, permite a los vecinos beneficiarse además de una tarifa eléctrica reducida durante toda la vida útil del parque.
“Se demuestra el gran interés suscitado por el sistema de cofinanciación ciudadana tanto en Rioja Alavesa como en el conjunto del territorio histórico de Álava”, señalaron fuentes oficiales de la empresa a elDiario.es.
El primer parque eólico vasco en dos décadas: datos clave y perspectivas
El parque de Labraza, situado en el término municipal de Oyón, tendrá una potencia global de 40 megavatios (MW), lo que supone incrementar la potencia eólica instalada actual de Euskadi en un 26 %. La comunidad autónoma cuenta hoy con apenas 155 MW repartidos en cuatro parques —Oiz, Elgea, Urkilla y Badaia— y una pequeña instalación en Punta Lucero. Con los nuevos aerogeneradores, la cifra rozará los 193 MW, un incremento modesto en comparación con los más de 30.000 MW de potencia eólica que acumula España, pero con un fuerte valor simbólico por ser el primer parque autorizado en Euskadi en 20 años.
La inversión total asciende a 59 millones de euros, una operación público-privada en la que Iberdrola y el EVE —dependiente del Gobierno Vasco— comparten el riesgo. Una vez en funcionamiento, el parque generará anualmente 99.679 megavatios hora, suficientes para abastecer a unos 30.000 hogares y evitar la emisión de 16.300 toneladas de CO₂, de acuerdo con los cálculos de la promotora.
Las obras ya han comenzado, aunque la puesta en marcha se ha retrasado respecto al calendario inicial. El Gobierno vasco había anunciado la entrada en servicio para finales de 2025, pero Aixeindar sitúa ahora el horizonte a finales de 2027. El retraso no solo afecta a Labraza: el segundo parque previsto por la misma sociedad, Azaceta, también en Álava, aún carece de fecha de inicio de obras.
A pesar de ello, el proyecto supone un hito para la política energética vasca, que llevaba dos décadas sin autorizar nuevos parques eólicos terrestres en un contexto de fuerte contestación social y exigencias ambientales. La experiencia de cofinanciación ciudadana, además, podría replicarse en otras comunidades autónomas que buscan acelerar la implantación de renovables con participación local, un factor cada vez más decisivo en la aceptación de grandes infraestructuras energéticas.

