EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? FGV presentó un plan de 839 millones para 2026-2030, pero los Presupuestos de 2026 solo destinan 75 millones cuando la previsión era de 119.
- ¿Quién está detrás? Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) y la Conselleria de Infraestructuras, bajo el gobierno de Carlos Mazón (PP-Vox).
- ¿Qué impacto tiene? Proyectos como la implantación del ERTMS en Metrovalencia o la estación intermodal de Alicante quedan en el aire, lastrando la modernización del transporte público.
Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) presentó en octubre de 2025 un ambicioso plan de inversiones valorado en 839 millones de euros para el periodo 2026-2030. Sin embargo, los Presupuestos autonómicos de 2026, todavía pendientes de aprobación en las Corts, solo consignan 75 millones para la empresa pública, muy lejos de los 119 que estaban previstos para este ejercicio.
El plan de FGV: 839 millones que los Presupuestos de 2026 no logran cubrir
El plan se articula en seis ejes —desde la recuperación de infraestructuras dañadas por la DANA, ya finalizada, hasta la renovación de material móvil o la mejora de la accesibilidad— y aspiraba a modernizar las redes de Metrovalencia y TRAM d’Alacant con actuaciones cruciales. Pero la realidad presupuestaria lo ha puesto en suspenso.
El baile de cifras es llamativo. Según el documento de FGV, la inversión estimada para 2026 se repartía en 57,3 millones para Valencia y 62 para Alicante. Los Presupuestos de la Generalitat, en cambio, recogen solo 75 millones en total. La Conselleria de Infraestructuras maneja un objetivo intermedio de 106 millones, pero nadie se atreve a garantizar que se alcance. La falta de un nuevo modelo de financiación autonómica lastra cualquier plan a largo plazo.
De hecho, el propio Govern de Carlos Mazón ha insistido en que la Comunitat Valenciana arrastra un déficit crónico de financiación que impide acometer las inversiones necesarias. Pero mientras el debate sobre la financiación se eterniza en Madrid, las infraestructuras valencianas esperan.
Entre las partidas más afectadas están proyectos que no admiten más demora. La implantación del sistema europeo de señalización ERTMS en las Líneas 1 y 2 de Metrovalencia, prevista para modernizar los tramos en superficie, podría ralentizarse. También la futura estación Central-Intermodal de Alicante, llamada a ser el gran nodo de transporte de la ciudad, se enfrenta a la incertidumbre presupuestaria.
La diferencia entre los 839 millones del plan y los 75 presupuestados no es un cálculo erróneo: es la distancia entre la ambición y la realidad del transporte público valenciano.
En paralelo, este verano se ejecutan obras de renovación de túneles en el tramo Marítim-Aragó, que afecta a las Líneas 5 y 7. Son trabajos de mantenimiento urgente, pero el plan de FGV iba mucho más allá: contempla la renovación de sistemas eléctricos, la supresión de pasos a nivel en Torrent-Picassent y el avance en los proyectos de las nuevas Líneas 11 y 12 para conectar la fachada marítima y el hospital La Fe con la Línea 10. También los soterramientos de Paterna y Burjassot-Godella figuran en la hoja de ruta, pero sin consignación suficiente su ejecución es dudosa.
La pregunta es inevitable. ¿Cuánto de ese plan sobrevivirá a la realidad de las cuentas públicas? Con 75 millones, apenas se cubren las operaciones de mantenimiento más básicas y algunas renovaciones ya comprometidas. El salto a la modernización integral se aleja.
Desde la Conselleria de Infraestructuras confían en que, a lo largo del año, se puedan incorporar fondos adicionales conforme se ejecuten los presupuestos. Pero la experiencia reciente no invita al optimismo: los proyectos de inversión en la Comunitat suelen acumular retrasos y tirar de prórrogas presupuestarias. Mientras, los usuarios del metro y del TRAM ven cómo las promesas de mejora se diluyen.
El plan de 839 millones es una declaración de intenciones, pero sin presupuesto se convierte en papel mojado. La movilidad del futuro en Valencia y Alicante depende ahora de un acuerdo político que desbloquee la financiación o de una reprogramación de inversiones que, de momento, no ha llegado.
El Escenario Valenciano
El desfase entre el plan de FGV y los presupuestos que se votarán en las Corts Valencianes no es un problema técnico: es un síntoma de la asfixia financiera que padece la Comunitat Valenciana. El Gobierno de Carlos Mazón, sostenido por PP y Vox, ha heredado una deuda histórica y una infrafinanciación que los sucesivos gobiernos de todos los colores no han logrado resolver. Mientras tanto, la oposición de PSPV y Compromís no ha dejado pasar la oportunidad de recordar que el Consell incumple sus propias promesas de inversión.
En el plano nacional, la situación de la movilidad valenciana conecta directamente con el debate sobre el reparto territorial de las infraestructuras. Mientras Cataluña y Madrid acaparan las grandes inversiones ferroviarias —con el soterramiento de la A-5 o la ampliación de la L9 en marcha—, la Comunitat Valenciana sigue esperando que se complete el Corredor Mediterráneo y que sus metros reciban la inversión prometida. La falta de un nuevo modelo de financiación no solo lastra las cuentas autonómicas, sino que aleja a la región de los estándares europeos de transporte público.
La proyección para los próximos meses depende de si los Presupuestos de 2026 se aprueban con enmiendas que aumenten la partida de FGV o si, por el contrario, se prorrogan las cuentas de 2025. En cualquier caso, los plazos del plan de actuaciones se dilatan. Las obras en curso —como la renovación de túneles en el tramo Marítim-Aragó— continúan, pero los grandes proyectos requieren una certeza financiera que hoy no existe. La pelota está en el tejado de la Generalitat y, en última instancia, del Gobierno central que debe pactar la reforma del sistema de financiación.
Ficha del Caso
- El caso: FGV presentó un plan de inversiones de 839 millones para 2026-2030, pero los Presupuestos de la Generalitat para 2026 solo asignan 75 millones, dejando en el aire proyectos clave de modernización del metro y el TRAM.
- Datos importantes: Plan de 839 M€, previsión 2026 de 119 M€ (57,3 M€ Valencia y 62 M€ Alicante), presupuesto actual 75 M€, objetivo de Conselleria 106 M€. Implantación ERTMS L1 y L2, estación intermodal Alicante, Líneas 11 y 12 en riesgo.
- Resumen: La falta de financiación lastra la modernización del transporte público en la Comunitat Valenciana, dejando en evidencia el déficit fiscal crónico y la dependencia de un modelo de financiación que no llega.

