Gabriel Rufián ha decidido pausar sus contactos con las izquierdas estatales y se retira del debate sobre un frente amplio confederal al menos hasta septiembre, una decisión que enmarca la frágil unidad de papel que exhiben Más Madrid y Movimiento Sumar en sus respectivos procesos de primarias. La izquierda madrileña vota desde este sábado y hasta el lunes las listas de unidad encabezadas por Mónica García, mientras el partido de Yolanda Díaz se prepara para refrendar a su nueva ejecutiva el 11 de julio, en medio de profundas fisuras internas.
Las conversaciones que había impulsado el portavoz de Esquerra Republicana no se han roto, pero sí entran en barbecho. Fuentes de su entorno más próximo confirman a El Salto que el acto junto a Mónica Oltra en València fue el último gesto público de Rufián como posible articulador. “Ahora tienen que hablar entre ellos. Tienen que empezar a conversar y si están interesados pero con otras ideas, que nos las propongan”, explican desde su equipo. El dirigente republicano evita abiertamente erigirse en mediador: hará campaña por candidatos de otras circunscripciones, pero no se sentará a poner de acuerdo a los distintos partidos.
Ese compás de espera coloca sobre la mesa la principal hipoteca de la unidad de las izquierdas: las turbulencias internas de las confluentes que integran el espacio de Sumar. Lo que ocurre en Madrid es un buen termómetro. La lista unitaria de Más Madrid, que armoniza a los sectores de García y del portavoz adjunto Emilio Delgado, se vota en un clima de desconfianza cruzada. La guerra por los censos y contra la Secretaría de Organización ha dejado episodios como la renuncia de un concejal en Leganés y un recurso ante la justicia electoral en Alcorcón, donde el sector cercano a Delgado denuncia presuntas irregularidades.
Las primarias de Más Madrid y la crisis de Movimiento Sumar revelan que la unidad de la izquierda está lejos de ser un asunto resuelto, y Rufián lo sabe.
Delgado, además, ya tiene asegurado su trampolín hacia la papeleta de las generales gracias al acuerdo de mayo, aunque su puesto exacto sigue siendo una incógnita. Mientras los afiliados de Más Madrid votan hasta el lunes, los ecos de la fractura entre García y Delgado resuenan con fuerza y recuerdan que la imagen de unidad es más una necesidad que una convicción consolidada.
Al mismo tiempo, Movimiento Sumar vive sus días más agrios. La formación creada por Díaz en 2023 afronta la renovación de su ejecutiva tras la dimisión de Lara Hernández, que ha abandonado la coordinación general y se ha dado de baja en el partido en medio de una tormenta de acusaciones cruzadas. Hernández denuncia “campañas de desprestigio, mentiras y bulos” orquestadas por sus opositores internos, encabezados por la portavoz Verónica Barbero. Las denuncias por acoso laboral -que Hernández niega rotundamente- han sido retiradas del comité de garantías interno pero continúan en la Inspección de Trabajo, donde los demandantes ya han sido contactados por funcionarios del organismo.
La lista de unidad que se votará el 11 de julio está liderada por Barbero y Rosa Martínez, ecologista vasca cercana al ministro Pablo Bustinduy. El ministro Ernest Urtasun figurará en tercer lugar. Llama la atención que Díaz no acompañe la candidatura, un gesto que fuentes del partido interpretan como una cesión táctica para descomprimir las tensiones y permitir que la nueva ejecutiva tome las riendas sin su tutela directa. El objetivo declarado es impulsar el partido, desplegarlo territorialmente y, sobre todo, evitar su disolución en un momento en que debe negociar la constitución del frente de las izquierdas para las generales.
Un frente amplio con el freno de mano puesto
Rufián no tira la toalla, pero sí marca distancias. En un mensaje en su cuenta de X esta misma semana, el portavoz de ERC ha vuelto a esbozar la hoja de ruta que defiende: “O somos capaces de crear otro espacio votable en lugar de Sumar o la izquierda se va al carajo para años. Y ese espacio debe ser liderado por las izquierdas soberanistas con un programa común basado en tres ejes: vivienda, condiciones de vida y derecho a la autodeterminación”. Añade que quien crea que su resultado electoral particular le protegerá de un Gobierno de PP y Vox es “un inconsciente o un negligente”.
Su propuesta incluye “confluencias de colaboración mutua provincia a provincia con generosidad y con la calculadora en la mano. Y donde no haya acuerdo: primarias”. Pero la realidad es que las cúpulas de las formaciones que deberían construir esa alternativa están inmersas en sus propias batallas. El equipo de Rufián lo resume con crudeza: “Las cúpulas de las formaciones se han puesto refractarias, parece que les cuesta pensar en una coalición”. Aun así, confían en que la demanda ciudadana y la presión de las bases acaben forzando cesiones. La pausa veraniega da tiempo a que las aguas se calmen, pero septiembre llegará cargado de urgencias electorales.
La Dinámica de Coalición
Los dos focos de tensión interna —Más Madrid y Movimiento Sumar— no son compartimentos estancos. **La capacidad de Sumar para ofrecer un espacio amplio y cohesionado depende directamente de que sus confluentes resuelvan sus crisis de liderazgo sin más desgarros.** En Madrid, el acuerdo entre García y Delgado es frágil: la batalla por los censos y las denuncias en Alcorcón pueden reabrir la herida en cualquier momento. En el partido de Díaz, la marcha de Hernández rompe la imagen de cohesión y deja a la nueva ejecutiva con la difícil tarea de reconstruir la confianza interna y externa. Con estos mimbres, resulta utópico pensar en una negociación serena de un frente amplio que, según el diseño de Rufián, debería pivotar sobre las izquierdas soberanistas.
Mientras tanto, el PSOE madrileño observa con sorpresa cómo Óscar López y Reyes Maroto afrontan primarias inesperadas —Silvia López Quivira y Enma López han anunciado candidaturas alternativas—, lo que evidencia que el letargo socialista en Madrid también empieza a resquebrajarse. La fecha del 11 de julio marcará el primer test: si la lista de Barbero y Martínez logra un respaldo sólido, Sumar podrá encarar la negociación del frente con al menos una ejecutiva estable. Si el ruido persiste, el compás de espera de Rufián se convertirá en desesperación y la unidad de las izquierdas seguirá siendo un espejismo.
Ficha del Caso
- El caso: Mientras Gabriel Rufián congela sus contactos para una alianza electoral de izquierdas hasta septiembre, Más Madrid y Movimiento Sumar celebran primarias envueltas en disputas internas que amenazan la cohesión necesaria para construir un frente amplio antes de las generales.
- Datos importantes: Las primarias de Más Madrid finalizan el lunes 6 de julio de 2026; la lista de unidad incluye a Mónica García, Manuela Bergerot y Emilio Delgado, con la tensión latente por el control de los censos. Movimiento Sumar votará su ejecutiva el 11 de julio, liderada por Verónica Barbero y Rosa Martínez, sin la presencia de Yolanda Díaz. Las denuncias de acoso laboral contra Lara Hernández continúan en la Inspección de Trabajo tras ser retiradas del ámbito interno.
- Resumen: La crisis en las confluentes madrileñas y en el partido de Díaz retrasa la posibilidad de que se conforme la coalición de izquierdas amplia que reclama Rufián, y aumenta la presión para que las direcciones resuelvan sus conflictos antes del otoño.
