Ourense sufre la peor alta velocidad de España por el doble ancho de vía de Adif y los trenes obsoletos de Renfe

La provincia gallega padece un servicio ferroviario en régimen de monopolio. Los trenes Avril, rechazados en otras líneas, ofrecen peor confort y tarifas más altas que en los corredores con competencia.

Ourense concentra la peor oferta de alta velocidad ferroviaria de toda España. Así lo desvela un análisis de La Región, que señala al doble ancho de vía de Adif y a la antigüedad funcional de los trenes de Renfe como las causas de un servicio deficitario que condena a los viajeros gallegos a un régimen de monopolio.

El parque ferroviario español de alta velocidad suma 158 trenes de siete series diferentes, propiedad de tres compañías. De toda esa diversidad, a Galicia le han correspondido los peores: los Avril (serie 106), fabricados por Talgo. Rechazados en el corredor Nordeste, estos trenes son los únicos capaces de circular por los dos anchos de vía que conviven en la red gallega, un “privilegio” que comparte con Asturias.

El doble ancho de vía y el monopolio ferroviario

El origen de este aislamiento se remonta a decisiones políticas de los últimos veinte años. Los sucesivos ministros de Fomento optaron por tender una línea con doble ancho, a la vez que retrasaban más de una década la inauguración del trazado completo. Cuando por fin llegó la alta velocidad, ya no había trenes suficientes y hubo que esperar por los Avril, que además eran los únicos con rodadura desplazable. El cambiador de Taboadela se convirtió en el cuello de botella.

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Trenes de bajo confort y precios de primera clase

La consecuencia directa es un monopolio de facto. Renfe opera en solitario porque ningún competidor tiene material apto para el ancho variable, lo que dispara los precios. Viajar en AVLO entre Ourense y Madrid cuesta un precio similar al de un asiento XL en los Euroduplex de Ouigo o una butaca Infinita con comida incluida en los Frecciarossa de Iryo que circulan por otros corredores. La baja competencia, además, elimina el estímulo para mejorar el servicio.

Pero no solo es cuestión de tarifas. Los Avril han acumulado quejas por incómodos asientos, fuertes vibraciones, y molestos ruidos . A ello se suman las constantes incidencias y retrasos. La serie 106 nació ya lastrada: durante su fabricación, se eliminaron elementos de confort para ajustarse al presupuesto; luego, las fisuras detectadas en los bastidores de los “bogies” obligaron a retirar tres trenes. Ahora, Renfe encarga a Talgo la conversión de 15 unidades de ancho fijo a variable para desplegarlas exclusivamente en servicios gallegos.

La alta velocidad gallega no compite en precio ni en calidad con el resto de corredores porque, a diferencia de Madrid o Barcelona, aquí no ha llegado la liberalización ferroviaria.

Con los 15 trenes transformados previstos para septiembre, Galicia se convertirá en el mayor destino de la serie 106. Fuentes de Renfe, citadas por La Región, apuntan a que estas unidades comenzarán a realizar servicios Avant entre A Coruña y Vigo, y antes de fin de año llegarán a Lugo. La paradoja es que la comunidad recibirá más trenes de la misma familia que ya ha demostrado ser la más deficiente, mientras que en otros corredores se jubilan o se destinan a servicios de menor exigencia.

La posibilidad de que Renfe alquile parte de estos Avril a otras operadoras que quieran entrar en el corredor gallego no garantiza una mejora inmediata: los nuevos operadores heredarían el mismo material rodante mientras no se fabriquen trenes de ancho variable más modernos. “No nos libraremos de ellos en décadas”, resume el análisis de La Región.

El Laboratorio Gallego

El caso de Ourense trasciende el ámbito local y ofrece una radiografía de los riesgos de una infraestructura mal dimensionada. Galicia lleva sufriendo las consecuencias de decisiones de planificación que primaron la conexión por encima de la competitividad. El doble ancho de vía, lejos de integrar a la comunidad en la red de alta velocidad, la ha aislado en un corredor cautivo. El resultado es un servicio que ningún otro territorio español soporta, con billetes caros y una flota que en otras líneas ha sido descartada.

Esta situación tiene lectura nacional. Mientras otros corredores han vivido una revolución de precios y calidad gracias a la entrada de Ouigo e Iryo, Galicia permanece al margen porque las barreras técnicas lo impiden. El monopolio ferroviario gallego es el espejo inverso de lo que el Ministerio de Transportes defiende para el conjunto del país: liberalización, competencia y mejora del servicio. La experiencia ourensana muestra que cuando el diseño de la vía condiciona el material rodante, la apertura del mercado se convierte en papel mojado.

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El modelo gallego de alta velocidad se convierte así en una advertencia para futuros desarrollos ferroviarios en España. Mientras no se resuelva la dualidad de anchos, ningún operador privado apostará por un mercado que exige inversiones específicas y proporciona un parque de viajeros menor. La Xunta, mientras tanto, observa cómo una infraestructura que debía acercar Galicia al centro peninsular se transforma en un factor de desigualdad.

Ficha del Caso

  • El caso: La alta velocidad en Ourense presenta el peor servicio de España debido al doble ancho de vía de Adif y el monopolio de Renfe, que impone trenes Avril de baja calidad.
  • Datos importantes: 158 trenes AVE en España, solo la serie 106 puede circular por ancho variable. Billete AVLO Ourense-Madrid equiparable a asiento XL de Ouigo o Infinita de Iryo en otros corredores. 15 trenes Avril se reconvertirán para uso exclusivo en Galicia a partir de septiembre.
  • Resumen: La provincia padece un servicio ferroviario de monopolio por decisiones de Fomento. La falta de competencia encarece tarifas y reduce el confort, alertando sobre los riesgos de replicar este modelo en otras líneas de alta velocidad españolas.