El interceptor hipersónico Hydis elige cohete de combustible sólido

El consorcio liderado por MBDA supera la revisión final de concepto con un motor de propulsante sólido. Compite con Hydef, donde participa España, por una financiación europea de 100 millones de euros. La decisión final del EDF se espera en el programa de trabajo de 2026.

El consorcio Hydis, liderado por MBDA, ha superado la revisión final del concepto para un interceptor europeo capaz de derribar amenazas hipersónicas. El comité de dirección validó el pasado viernes una arquitectura basada en un motor cohete de propulsante sólido, una decisión que orienta la maduración tecnológica del programa hasta alcanzar el nivel de madurez TRL 3 —prueba experimental de concepto— durante el año que resta de financiación.

Un cohete de combustible sólido para contener la amenaza hipersónica

La elección del propulsante sólido no es trivial. Frente a los motores de combustible líquido, el sólido ofrece tiempos de reacción más cortos, almacenamiento prolongado sin mantenimiento y una aceleración inicial que reduce la ventana de maniobra del atacante. Avio se ha encargado de la arquitectura del motor, mientras que ArianeGroup y Roxel —filial de MBDA— han trabajado en el mecanismo de control de la fase terminal del interceptor. El sensor infrarrojo para el guiado en la etapa final corre a cargo de Lynred.

El diseño se ha validado frente a modelos de amenaza desarrollados por el Centro Italiano di Ricerca Aerospaziale, el francés Onera y el instituto neerlandés TNO. La revisión se centró en la fase terminal de la interceptación, el momento más exigente: el kill vehicle debe discriminar blancos hipersónicos —vehículos de planeo, misiles de crucero hipersónicos o misiles balísticos de maniobra— en medio de contramedidas y a velocidades superiores a Mach 5.

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Thales ha aportado datos de rendimiento de las posibles suites de sensores navales y terrestres, y GKN Fokker ha trabajado en la integración de la munición en el lanzador vertical MK41, estándar en muchas fragatas europeas. «Este nuevo hito demuestra la experiencia del consorcio en amenazas hipersónicas y balísticas, respaldada por un conocimiento profundo de los sistemas de defensa aérea», señaló MBDA en el comunicado.

Hydis contra Hydef: España, en el centro de la pugna por 100 millones de euros

Hydis no está solo. Compite con el programa Hydef, liderado por la alemana Diehl Defence y coordinado por la española SMS Sistemas de Misiles de España. Ambos proyectos recibieron financiación del Fondo Europeo de Defensa (EDF) tras una polémica decisión de Bruselas: en 2022 Hydef ganó la competición inicial para desarrollar un interceptor hipersónico, pero Francia y MBDA presionaron hasta lograr que la Comisión financiara Hydis como segundo esfuerzo paralelo.

Ahora, el EDF asigna para su programa de trabajo de 2026 una partida de 100 millones de euros para un interceptor endoatmosférico, y solo una de las dos propuestas recibirá esos fondos. Hydis ha contado hasta ahora con 80 millones del EDF más otros 60 millones conjuntos de Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos. Hydef ha recibido 100 millones del fondo y otros 10 millones de Bélgica, Alemania, Noruega, Polonia y España. La partida de MBDA en los fondos europeos de Hydis supera los 60 millones, repartidos entre siete de sus entidades, mientras que Diehl es el mayor beneficiario individual de Hydef, con 34,7 millones.

MBDA

El programa europeo de interceptor hipersónico es, ante todo, una apuesta por la soberanía industrial de defensa frente a la dependencia de sistemas estadounidenses o israelíes.

Equilibrio de Poder

La carrera europea por el contador hipersónico debe leerse en el tablero más amplio donde Washington, Moscú y Pekín ya han desplegado vectores de este tipo. Rusia ha empleado el misil Kinzhal en Ucrania; China exhibe el DF-17; Estados Unidos acelera el desarrollo del Glide Phase Interceptor. La Unión Europea trata de cerrar una brecha de capacidad que, de no resolverse, dejaría a los aliados con una defensa aérea incapaz de disuadir ataques de alta velocidad y maniobra.

El hecho de que la arquitectura elegida por Hydis sea íntegramente europea y modular —adaptable al lanzador MK41, presente en fragatas de varias armadas de la UE— refuerza la opción de una defensa antimisil continental no dependiente del paraguas estadounidense. La ausencia de participación industrial norteamericana en cualquiera de los dos consorcios es deliberada: Bruselas quiere garantizar la autonomía de diseño y exportación.

Para España, la pugna entre Hydis y Hydef tiene una lectura industrial inmediata. SMS Sistemas de Misiles de España coordina el proyecto Hydef y, si éste resulta elegido, el país reforzaría su posición en el segmento de misilería avanzada, un ámbito en el que la base industrial española ha ido ganando peso gracias a programas como el Meteor o el futuro misil de crucero europeo. Si Hydis se impone, la industria española podría quedar en un segundo plano, aunque el tejido de proveedores permite cierta complementariedad. En cualquier caso, la decisión del EDF en 2026 marcará qué ecosistema industrial europeo recibe el impulso definitivo.

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A largo plazo, ambos programas convergen en el proyecto Twister, que aspira a detectar y contrarrestar amenazas hipersónicas con una arquitectura que incluya alerta temprana basada en el espacio e interceptores endoatmosféricos. El calendario es ajustado: el entorno de seguridad europeo está viendo cómo el número de misiles hipersónicos en poder de adversarios potenciales crece año tras año. La revisión final del concepto de Hydis es solo un jalón, pero confirma que el camino técnico está trazado. La prueba de fuego llegará cuando se evalúe la madurez tecnológica a finales de 2027 y se decida qué consorcio pasa a la fase de desarrollo.