La Xunta de Galicia ha desbloqueado este lunes la licitación del último tramo de la Ronda Este de Ourense, una obra estratégica que conectará la carretera N-525 con la autovía A-52 y que cuenta con un presupuesto de 12,7 millones de euros.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Xunta ha autorizado la licitación del último tramo de la Ronda Este de Ourense por un importe de 12,7 millones de euros.
- ¿Quién está detrás? El presidente Alfonso Rueda anunció el desbloqueo de este proyecto histórico, que el gobierno autonómico del PPdeG espera adjudicar antes de fin de año.
- ¿Qué impacto tiene? Las obras, que empezarán en 2027, reducirán el tiempo de trayecto entre la OU-105 y la A-52 de siete minutos a poco más de uno, descongestionando el centro urbano y mejorando la conexión con el área industrial de San Cibrao das Viñas.
Así es el nuevo tramo de la Ronda Este de Ourense
El proyecto, autorizado por el Consello da Xunta, supondrá la construcción de un nuevo vial de 1,5 kilómetros que discurre entre los municipios de Ourense y San Cibrao das Viñas. El trazado arranca en la rotonda de Benposta —confluencia de la OU-105 con la OU-510— y avanza en sentido suroeste hasta entroncar con la N-525, a la altura de la conocida como rotonda de Expourense.
La obra incluye estructuras singulares que salvan las complicaciones del terreno: tras un primer tramo en terraplén de 400 metros, se ejecutará un paso inferior para cruzar la línea ferroviaria actual, un viaducto de 80 metros sobre el río Barbaña y un paso superior para dar servicio a la depuradora de San Cibrao. La calzada dispondrá de un carril por sentido de 3,5 metros y arcenes de 1,5 metros, con un carril adicional en los segmentos de mayor pendiente.
Impacto en la movilidad y calendario de ejecución
La nueva infraestructura reduce un desplazamiento que hoy exige recorrer 4,6 kilómetros en aproximadamente siete minutos a apenas 1,7 kilómetros y algo más de un minuto. El objetivo es doble: descongestionar arterias urbanas como la avenida de Marcelo Macías o la avenida de Zamora y mejorar la conexión con el sur de la provincia y el polígono industrial de San Cibrao, por donde circulan a diario decenas de miles de vehículos.
El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, detalló que el contrato se licitará a lo largo de este mes de julio y confía en adjudicarlo antes de que termine 2026. Las obras cuentan con un plazo de ejecución de 30 meses, por lo que los primeros movimientos de tierra están previstos para el primer trimestre de 2027. “Va básicamente por el ayuntamiento de Ourense, también tocará San Cibrao das Viñas, beneficiando a muchas decenas de miles de vecinos”, señaló Rueda.
Culminar la Ronda Este, tras más de 30 años de espera, es una señal de que la planificación autonómica bien dotada puede cerrar brechas históricas en la movilidad de las ciudades gallegas.
El Laboratorio Gallego
Galicia ha convertido la gestión de infraestructuras viarias en una de las marcas del PPdeG desde que el partido recuperó la Xunta en 2009. La Ronda Este de Ourense es, en muchos sentidos, un ejemplo de cómo las mayorías absolutas permiten mantener proyectos de largo aliento sin sobresaltos electorales. Los tramos anteriores se inauguraron en 2003, 2006 y 2012, y ahora el gobierno de Rueda cierra el círculo. El respaldo político ha sido transversal: tanto BNG como PSdeG han reclamado históricamente mejoras en la movilidad metropolitana de Ourense, aunque la ejecución final corresponde al ejecutivo autonómico.
La lectura nacional no es forzada: el expresidente Alberto Núñez Feijóo defendió en múltiples ocasiones que la planificación de carreteras gallegas demostraba que es posible conjugar equilibrio presupuestario con inversión en cohesión territorial. Aunque la situación fiscal de la Xunta es más holgada que la del Estado, el modelo gallego de priorización de proyectos que alivian colapsos crónicos —como el acceso a polígonos industriales— sigue siendo una referencia que desde el PP nacional se observa con interés. La clave, como ocurre en tantas políticas ensayadas en Santiago de Compostela, está en la paciencia: el último tramo se licita ahora, pero el diseño lleva maduro años sobre la mesa.
Más allá de las cifras, la obra pone de relieve la importancia de mantener un canal estable de financiación autonómica para infraestructuras que, aunque modestas en extensión, transforman la vida cotidiana. El Parlamento de Galicia ya ha empezado a debatir los presupuestos de 2027, en los que la Consellería de Infraestruturas pedirá una partida adicional para agilizar los trabajos. Mientras tanto, el Consello da Xunta seguirá autorizando licitaciones cada verano, con la vista puesta en que el próximo gran proyecto —quizás la conexión con la autovía A-75 en el sur de la provincia— no tarde otras tres décadas en ver la luz.
Ficha del Caso
- El caso: La Xunta licita el último tramo de la Ronda Este de Ourense, una obra que completa el anillo de circunvalación sureste de la ciudad tras más de 30 años de espera.
- Datos importantes: Presupuesto: 12,7 millones de euros. Longitud: 1,5 km. Plazo: 30 meses. Inicio previsto: primer trimestre de 2027. Conexiones: OU-105/OU-510 con N-525 y A-52.
- Resumen: La inversión reducirá los tiempos de viaje y descongestionará el centro de Ourense, beneficiando también al área industrial de San Cibrao das Viñas.

