EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Pleno del Congreso ha rechazado este martes la senda de déficit para 2027 con los votos de PP, Vox y Junts, y la abstención de Podemos y Compromís.
- ¿Quién está detrás? El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, defienden seguir adelante con los Presupuestos pese al revés.
- ¿Qué impacto tiene? El Gobierno deberá elaborar las cuentas con el corsé fiscal vigente, más restrictivo, lo que tensa a la mayoría de investidura y anticipa una negociación parlamentaria muy cuesta arriba.
El Pleno del Congreso ha rechazado este martes la senda de déficit propuesta por el Gobierno, con los votos de PP, Vox y Junts, en lo que constituye el primer traspié parlamentario de calado para el Ejecutivo de Pedro Sánchez en su camino hacia los Presupuestos Generales del Estado de 2027. El previsible fracaso —Junts ya había anunciado su rechazo— no detiene el proceso de elaboración de las cuentas, pero obliga a cuadrarlas con un margen fiscal más estrecho y deja al descubierto la fragilidad de la mayoría que invistió al presidente.
La votación de este martes era el primer escalón formal: los objetivos de estabilidad presupuestaria y de deuda pública que fijan el techo de gasto para los próximos Presupuestos. Sin ellos, el Ejecutivo debe operar con las cifras vigentes, heredadas de los últimos Presupuestos aprobados y, por tanto, con un déficit de referencia menor. La ministra Montero ya advirtió en los días previos de que el Gobierno presentaría sus cuentas aunque la senda decayese, pero la derrota parlamentaria —170 votos en contra por 163 a favor— enreda inevitablemente el calendario.
El voto de Junts y la abstención de la izquierda alternativa
La formación de Carles Puigdemont ha justificado su rechazo en el desencuentro con el Gobierno sobre la aplicación de la ley de amnistía, un pulso que se recrudeció tras la decisión del Tribunal Supremo de mantener la orden de detención contra el expresident. Sin embargo, la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, ha introducido también objeciones de calado al techo de gasto, al considerar que penaliza a la Generalitat. El malestar se extiende más allá de Waterloo: Podemos y Compromís optaron por la abstención, una posición que aleja aún más a los morados del bloque de investidura y que refuerza la soledad parlamentaria del Ejecutivo.
“Es un día triste para quienes creen en la política útil”, ha lamentado el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Patxi López, al término de una votación en la que el GPS no logró sumar apoyos suficientes ni siquiera entre sus aliados preferentes. López ha subrayado que el Gobierno seguirá trabajando para “blindar el Estado del bienestar” y ha emplazado a los grupos que apoyaron la investidura a retomar el diálogo.
El portavoz del PP, Miguel Tellado, ha celebrado la derrota gubernamental como “el principio del fin de la legislatura”, mientras que Vox ha exigido elecciones anticipadas. Pero la clave, según fuentes parlamentarias consultadas por Moncloa.com, está en la actitud de Junts: su voto de castigo no implica —al menos de momento— una ruptura definitiva con el Gobierno, sino una advertencia de que los Presupuestos tendrán un precio alto.
Consecuencias inmediatas para las cuentas de 2027
El revés parlamentario obliga al Ministerio de Hacienda a trabajar con la senda vigente, lo que reduce el margen de gasto para nuevas políticas sociales justo cuando el Ejecutivo aspiraba a ampliar partidas en vivienda, dependencia y becas. María Jesús Montero ha convocado una reunión técnica para esta misma tarde y ha reiterado el mensaje que ya lanzó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: “No renunciamos a presentar unos Presupuestos ambiciosos, porque la mayoría social de este país los necesita”.
Ni Junts ni Podemos han roto con el Gobierno, pero los dos le han enseñado el precio de la legislatura.
El deterioro de la mayoría de investidura es, con todo, el dato más relevante. A la abstención de Podemos y Compromís se añade la del BNG, que tampoco respaldó la senda, lo que reduce los apoyos parlamentarios del Gobierno a una aritmética mínima que apenas supera los 150 diputados si se descuenta a los socios díscolos. Ferraz sigue con atención el desgaste, aunque la dirección federal confía en que la negociación de las cuentas acabe reordenando a los aliados.
El Eje del Poder Socialista
El tropiezo de la senda de déficit contiene una lectura que va más allá del trámite presupuestario: pone a prueba la arquitectura de alianzas que sostiene al Gobierno desde 2023. Ferraz vive el episodio con cierta irritación contenida. “Es evidente que Junts quiere hacer pagar al Gobierno el desencuentro del Supremo, pero no es razonable que ese precio sea bloquear la estabilidad presupuestaria”, apunta un alto dirigente socialista. La posición de los barones autonómicos del PSOE es matizada. Emiliano García-Page, siempre crítico con la dependencia de los independentistas, ha reiterado en privado la necesidad de buscar “mayorías más amplias y estables”, mientras que Salvador Illa (PSC) ha insistido en que el Gobierno debe perseverar en el diálogo con Junts, dado el peso del partido en la gobernabilidad de Cataluña.
El bloque de investidura está lejos de romperse —Junts no ha activado ningún mecanismo de censura—, pero la votación de hoy ha mostrado con crudeza que la geometría variable se ha vuelto más impredecible. La lectura a medio plazo es la de un Gobierno que, pese a todo, mantendrá el pulso presupuestario. Sánchez ya ha demostrado en otras crisis —desde el primer estado de alarma hasta la última negociación del SMI— que prefiere el desgaste controlado a la parálisis. El reto, ahora, es convencer a los socios díscolos de que el precio de tumbar las cuentas es una legislatura vaciada de contenido social.
El Ejecutivo tiene por delante semanas decisivas. La próxima reunión de la Comisión de Hacienda del Congreso está prevista para el 22 de julio y en ese foro se discutirán las enmiendas al techo de gasto. Moncloa espera que para entonces el diálogo con Junts haya reconducido la situación, aunque las fuentes consultadas admiten que “no hay garantías”. La legislatura se adentra en su tramo más volátil.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: “El Gobierno no renunciará a los Presupuestos de 2027 porque la mayoría social de este país los necesita”.
- Protagonista: María Jesús Montero (vicepresidenta primera y ministra de Hacienda).
- Próximo hito: Reunión de la Comisión de Hacienda del Congreso el 22 de julio para debatir enmiendas al techo de gasto.

