Andalucía estrena el nuevo Gobierno de Juanma Moreno con consejeros de Vox por primera vez

El Ejecutivo de 13 consejerías, que ya tomó posesión de forma privada el pasado viernes por el incendio de Los Gallardos, incorpora a Manuel Gavira como vicepresidente segundo y a otros dos nuevos consejeros.

Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, ha presentado este miércoles en Sevilla la composición de su nuevo Gobierno autonómico, que por primera vez incluye a dos miembros de Vox y se articula en trece consejerías con tres vicepresidencias. El Ejecutivo ya está en pleno funcionamiento desde el pasado viernes 10 de julio, cuando los consejeros juraron sus cargos en un acto privado y sobrio por respeto a las víctimas del incendio de Los Gallardos (Almería).

La foto de familia, tomada en el Palacio de San Telmo, sella la entrada de la ultraderecha en el Gobierno andaluz, un hito que materializa el pacto de coalición alcanzado tras las elecciones autonómicas en las que el Partido Popular no revalidó la mayoría absoluta. Junto a Moreno, el líder de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, asume la vicepresidencia segunda y la cartera de Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local.

«Este es un acuerdo de dos fuerzas políticas, pero de un solo Gobierno», ha subrayado Moreno en su intervención, una frase que pretende calmar las críticas de la oposición y enviar un mensaje de cohesión a la ciudadanía. No obstante, la gobernabilidad de la comunidad queda ahora condicionada por la capacidad de PP y Vox para consensuar sus agendas.

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Un Gobierno con tres vicepresidencias y trece carteras

Para blindar la estabilidad, Moreno ha creado tres vicepresidencias. La primera recae en Antonio Sanz, también consejero de la Presidencia; la segunda, en Manuel Gavira; y la tercera, en Carolina España, titular de Economía y Hacienda, que se convierte así en la primera mujer vicepresidenta de la Junta. Esta jerarquía garantiza que, en ausencia del presidente, el timón del Ejecutivo permanezca en manos del PP antes que en las de Vox.

El nuevo organigrama incluye dos consejerías creadas exprofeso: Vivienda, Juventud y Ordenación del Territorio, dirigida por Rocío Díaz, y Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública, a cargo de José Antonio Nieto. Ambas responden a prioridades estratégicas del Gobierno: el acceso a la vivienda y la digitalización de los servicios autonómicos.

Caras nuevas y continuidad en un equipo de trece consejeros

De las trece carteras, seis están ocupadas por hombres y siete por mujeres. Repiten nombres como Patricia del Pozo (Cultura), Rocío Blanco (Empleo) o Carmen Crespo (Agricultura). Las bajas de Arturo Bernal y Catalina García han dado paso a Mario Muñoz-Atanet, natural de Málaga, que asume Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio, y a Adolfina Martínez Guirado, nueva responsable de Sostenibilidad y Medioambiente.

El fallecimiento en junio del exconsejero de Universidad, José Carlos Gómez Villamandos, obligó a un reajuste adicional que la Junta ha resuelto manteniendo la paridad y el equilibrio territorial. La toma de posesión de los nuevos miembros se produjo de forma discreta, sin la tradicional entrega de medallas, a causa del incendio que asoló Los Gallardos y dejó trece víctimas mortales.

La «vía andaluza» ya no es solo del PP: con Vox en San Telmo, la estabilidad prometida por Moreno dependerá del entendimiento entre dos partidos con agendas distintas.

La Lectura Andaluza

Andalucía abre este miércoles una etapa política sin precedentes. Por primera vez, un partido situado a la derecha del PP —Vox— accede al Gobierno autonómico, un giro que convierte a la comunidad en laboratorio de la gobernabilidad entre el centro-derecha y la ultraderecha en España. La fórmula, bautizada como «vía andaluza», ya no es patrimonio exclusivo de Moreno: ahora debe demostrar que el bipartidismo ideológico no entorpece la gestión de los servicios públicos.

Para el ciudadano andaluz, el impacto más inmediato está en la política de vivienda. La nueva Consejería de Vivienda, desgajada de Fomento, previsiblemente acelerará el Plan Vive, una apuesta autonómica que rechaza aplicar la ley estatal que toparía los precios del alquiler. En un contexto de encarecimiento galopante —especialmente en Málaga, Marbella y el litoral—, la gestión de Rocío Díaz será observada con lupa. Además, la creación de la consejería de Inteligencia Artificial sitúa a Sevilla y a Málaga como polos de referencia, un paso que podría atraer inversión tecnológica y empleo cualificado en los próximos años.

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La legislatura arranca con un Gobierno ya operativo, sin periodo de gracia. La oposición —PSOE-A, Sumar y los grupos minoritarios— ya ha anunciado una fiscalización intensa, convencida de que la coalición no resistirá las tensiones internas. Mientras, el Parlamento de Andalucía, con sus 109 escaños y una mayoría ajustada, será el termómetro real de la estabilidad. Todo apunta a que las primeras leyes —presupuestos, reformas administrativas y la regulación de los alquileres turísticos— pondrán a prueba la «cultura de pacto» de la que Moreno ha hecho bandera. Quienes vivimos aquí sabemos que la política andaluza cambia hoy de paso: toca comprobar si la suma de PP y Vox es, en efecto, un único Gobierno o un equilibrio de bloques bajo el sol de San Telmo.