El Gobierno andaluz PP-Vox marca sus prioridades: rechazo a menores migrantes, toro y abandono de la Agenda 2030

Una veintena de medidas de aplicación inmediata evidencian el peso de Vox en el Ejecutivo autonómico. La vicepresidencia que ostenta el partido de Abascal impulsa el rechazo a la inmigración irregular y la defensa del mundo rural.

El Gobierno andaluz de coalición entre el Partido Popular y Vox ha fijado este mismo martes su hoja de ruta inmediata. El acuerdo de investidura, que otorga a Vox la vicepresidencia de la Junta, incluye una veintena de medidas de aplicación urgente que destacan por su carga ideológica: rechazo frontal a la acogida de menores migrantes, defensa de la tauromaquia y abandono de la Agenda 2030. Estas prioridades, que el Ejecutivo andaluz activa «desde el primer día» según el documento de pacto, evidencian el peso que la formación de Santiago Abascal ha logrado en el primer gobierno autonómico donde comparte poder con el PP.

Las prioridades que impone Vox desde el primer día

El bloque migratorio es el más extenso del acuerdo, con 12 puntos. Tres de ellos se colocan en la carpeta de ‘aplicación inmediata’. El principal: el rechazo a la creación de nuevos centros de acogida para menores extranjeros no acompañados y la reducción del gasto en esta partida al «mínimo imprescindible». Junto a ello, se activará la verificación de la edad de los inmigrantes que se presenten como menores, con el objetivo de «evitar fraudes» y garantizar que los recursos se destinan exclusivamente a quienes realmente los necesitan y cumplen los requisitos legales. Además, la Junta reclamará al Gobierno central la publicación trimestral de las cifras de expulsiones, una medida que Vox ha defendido como herramienta de transparencia y control ciudadano.

La defensa del mundo rural y las tradiciones es otra de las piedras angulares. El pacto incluye la «reivindicación del mundo del toro» como patrimonio cultural, así como la protección del campo bravo y el fomento de la tauromaquia, la caza y la pesca frente a lo que el texto califica de «discriminación ideológica». Igualmente, se compromete a desmarcarse de la Agenda 2030 y del Pacto Verde europeo, alegando que imponen «cargas ideológicas» al sector primario y a la industria. La Junta, liderada por Juan Manuel Moreno, también se opondrá a la prohibición de productos fitosanitarios sin alternativa viable y revisará la normativa autonómica para eliminar «trabas» a los sectores productivos.

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Entre las medidas urgentes también figuran iniciativas más transversales —como la mejora del confort térmico en los colegios o la transformación del sistema universitario para retener talento— que, aunque menos polémicas, demuestran la voluntad del nuevo gobierno de arrancar con rapidez su programa.

Impacto y viabilidad: el gobierno se pone en marcha

La puesta en marcha de estas medidas no es teórica. El Ejecutivo de Moreno ya es plenamente operativo, y la vicepresidencia que ostenta Vox garantiza que estas prioridades no queden en papel mojado. La mayoría absoluta de la coalición en el Parlamento andaluz asegura la aprobación de los decretos y órdenes necesarias sin depender de otros grupos.

El rechazo a la acogida de menores migrantes y la defensa de la tauromaquia no son gestos simbolicos: son la aplicación concreta de un programa que Vox ha llevado a la acción de gobierno en Andalucía.

La oposición de izquierdas ya ha criticado el tono «xenófobo» y «negacionista» de las propuestas, pero la claridad del pacto y el respaldo electoral —el PP-Vox sumó más del 60% de los escaños— otorgan legitimidad democrática al giro. El choque con el Gobierno central será inevitable, especialmente en materia migratoria y medioambiental, pero la Junta dispone de competencias para actuar en muchos ámbitos sin necesidad de autorización estatal. De hecho, la exigencia de que el Estado modifique la Ley de Extranjería en materia de vivienda es, en la práctica, una petición que tensiona pero no bloquea la acción autonómica.

Lectura estratégica: Vox marca el paso

La inclusión de estas medidas urgentes no solo refleja el programa electoral de Vox, sino que responde a una estrategia de más largo alcance. Al coparticipar en el Ejecutivo andaluz, el partido de Abascal demuestra que es capaz de gobernar y de imponer su agenda en temas sensibles para su electorado. La defensa del mundo rural, la oposición a la inmigración masiva y el rechazo a las imposiciones climáticas de Bruselas se convierten en políticas concretas, no en meras declaraciones.

Este modelo de gobierno, donde Vox fuerza al PP a asumir postulados que en otras comunidades ha evitado, puede replicarse en futuras coaliciones. La experiencia andaluza servirá de banco de pruebas para medir el impacto electoral de estas medidas y la capacidad de gestión de un partido que aspira a ser determinante en la política nacional. De momento, la hoja de ruta está marcada: desde el primer día, Andalucía aplica el manual de Vox.