Nestlé ha invertido cerca de 12 millones de euros desde 2021 para impulsar prácticas de agricultura regenerativa entre cerca de 500 agricultores y ganaderos en España. La apuesta ya ha logrado reducir 43.600 toneladas de CO2 equivalente en 110 granjas lecheras y ha rebajado un 40% las emisiones por tonelada de cereal en sus campos de papillas infantiles, según los datos presentados por la compañía a finales de junio.
Casi dos tercios de las emisiones de gases de efecto invernadero del planeta proceden de la agricultura y la ganadería. Por eso Nestlé, que aspira a alcanzar las cero emisiones netas en 2050, ha situado la agricultura regenerativa en el centro de su estrategia de descarbonización. En España, la inversión acumulada en sostenibilidad en toda la cadena de valor asciende a 112 millones de euros en los últimos cinco años, de los cuales estos 12 millones se han canalizado directamente hacia productores primarios.
Una inversión de 12 millones que reduce la huella de la cadena alimentaria
La compañía entiende la agricultura regenerativa como un modelo que restaura los suelos, protege los recursos hídricos y captura carbono, al tiempo que asegura la viabilidad económica de los agricultores. «La agricultura regenerativa es un pilar fundamental en nuestra estrategia para alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050», ha destacado Jordi Llach, Director General de Nestlé España, en un encuentro con medios celebrado en junio. Las inversiones se han concentrado en tres ejes: tomate en Extremadura, cereales en Castilla y León y Navarra, y ganadería lechera en la cornisa cantábrica.
«La agricultura regenerativa es un pilar fundamental en nuestra estrategia para alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050».
Los 12 millones se han repartido en partidas que cubren desde la reconversión de cultivos hasta la instalación de placas solares en granjas o la formación de jóvenes ganaderos. El objetivo es que toda la leche, los cereales y los tomates que entran en sus fábricas españolas provengan de sistemas regenerativos, cerrando el círculo de las emisiones de alcance 3, las más difíciles de controlar para cualquier gran compañía de alimentación.
Rotación de cultivos, setos y bienestar animal: las prácticas que ya funcionan
Tomate Solís: de producción integrada a la regeneración del suelo
El programa ‘Solís Responsable’ dio el salto desde la certificación de producción integrada a la agricultura regenerativa. En los campos de tomate de Extremadura que abastecen la fábrica de Miajadas (Cáceres), Nestlé ha impulsado la rotación de cultivos, la instalación de setos para fomentar fauna útil y la cobertura del suelo en invierno. El resultado es que todas las salsas de tomate Solís se elaboran ya con tomates cultivados bajo técnicas regenerativas.
Cereales para papillas: 20.000 toneladas de grano con un 40% menos de emisiones
En Castilla y León y Navarra, 26 agricultores trabajan cerca de 5.000 hectáreas de trigo, avena y cebada destinadas a las papillas infantiles de la fábrica de La Penilla (Cantabria). Nestlé ha invertido 1,5 millones en este proyecto y prevé alcanzar los 3 millones en 2027. Las prácticas incluyen mínimo laboreo, siembra directa y rotación de cultivos. Desde el inicio del proyecto se calcula que las emisiones por tonelada de grano se han reducido en en una media del 40%.
Ganadería lechera: más de 43.000 toneladas de CO2e evitadas
Junto a la Fundación Global Nature, Nestlé ha destinado más de 6 millones a 110 granjas de vacuno de leche en Galicia, Asturias y Cantabria. Se han instalado placas solares, se han cubierto las fosas de purines para reducir emisiones de metano y se han aplicado planes de fertilización individualizados. A estos cambios se suma el fomento del bienestar animal con mejor climatización de los establos. Los datos a cierre de 2024 hablan de una reducción superior a 43.600 toneladas de CO2e, la cifra más tangible de todo el programa.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO2e evitado: 43.600 toneladas en las 110 granjas lecheras (2021-2024).
- Reducción en cereales: un 40% menos de emisiones por tonelada de grano producida.
- Inversión directa: 12 millones de euros entre 500 agricultores y ganaderos.
- Superficie regenerada: 5.000 hectáreas de cereal y los campos de tomate de Extremadura, más las explotaciones ganaderas.

La letra pequeña: ¿es escalable este modelo sin la financiación de Nestlé?
Los resultados son alentadores, pero la pregunta de fondo es si las prácticas regenerativas se mantendrán cuando el apoyo económico directo de la multinacional disminuya. Hoy, la inversión cubre desde la asistencia técnica hasta parte de los costes de transición de los agricultores, un esquema no muy distinto al de otras grandes alimentarias vinculadas al movimiento One Planet Business for Biodiversity. El reto es que el mercado pague un diferencial de precio que haga rentable la regeneración por sí sola, algo que aún no ocurre de forma generalizada.
Además, la medición de las reducciones se basa en la propia metodología de la compañía, aunque alineada con el estándar GHG Protocol y con el impulso de la agricultura regenerativa que promueve la Estrategia de la Granja a la Mesa de la Unión Europea. Una auditoría externa independiente aportaría la capa de credibilidad que los inversores ESG demandan cada vez más.
Pese a esas cautelas, Nestlé está tejiendo un modelo que va más allá de la compensación de emisiones. Al ligar el relevo generacional —más de 40 jóvenes ganaderos formados desde 2021— con la descarbonización, la compañía crea un ecosistema que puede sobrevivir al propio plan Net Zero. Otras firmas como Danone o Unilever han puesto en marcha programas similares, pero pocas han detallado cifras de reducción por línea de producto con este nivel de granularidad.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 43.600 toneladas de CO2e ya evitadas y un 40% de reducción en la intensidad de emisiones de los cereales para papillas, con un horizonte de expansión a otras materias primas.
- Modelo que cambia: La agricultura regenerativa deja de ser una etiqueta para convertirse en un requisito de proveedor, empujando a sus competidores a replicar el esquema o perder contratos con la gran distribución.
- Para las próximas generaciones: La formación de jóvenes ganaderos y la restauración de suelos aseguran que la producción de alimentos no dependa de un modelo extractivo que agote los recursos, sino de un ciclo que devuelve carbono al suelo.
