El Departamento de Justicia investiga a Harvard por presunta discriminación en becas vinculadas a China

El Departamento de Justicia investiga a Harvard por discriminar a estadounidenses en becas financiadas desde China. La fiscal general adjunta Harmeet Dhillon invoca el Título VI de la Ley de Derechos Civiles y reclama documentos sobre donaciones con restricciones ligadas a la nac

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Departamento de Justicia ha abierto una revisión sobre los programas de ayuda financiera de Harvard University financiados con donaciones chinas, por presunta discriminación contra estudiantes estadounidenses.
  • ¿Quién está detrás? La División de Derechos Civiles del DOJ, bajo la dirección de Harmeet Dhillon, ha lanzado la investigación tras una auditoría de las donaciones extranjeras.
  • ¿Qué impacto tiene? De confirmarse, podría obligar a Harvard a modificar sus políticas de becas y sienta un precedente para otras universidades con financiación extranjera. Para España, refuerza la línea de transparencia en las relaciones académicas transatlánticas.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha abierto este lunes una investigación formal contra Harvard University por presunta discriminación en sus programas de becas financiados con fondos chinos, lo que podría violar la ley federal de derechos civiles.

La revisión, anunciada por la División de Derechos Civiles del DOJ, surge tras una auditoría de las declaraciones de financiación extranjera de Harvard. Según la carta enviada a la universidad, se detectaron múltiples donaciones y contratos procedentes de fuentes vinculadas a China que incluyen restricciones para otorgar preferencia a estudiantes de “determinados países”, presumiblemente chinos, lo que podría discriminar a ciudadanos estadounidenses por motivos de nacionalidad.

El Departamento de Justicia ha solicitado documentación detallada sobre todas las contribuciones de la República Popular China y otras fuentes extranjeras afiliadas a China que impongan condiciones sobre cómo se reparten las becas o las ayudas. También ha requerido las políticas y procedimientos de Harvard para gestionar donaciones extranjeras que contengan restricciones ligadas a la raza o la nacionalidad del beneficiario.

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“Cada estudiante americano debe tener las mismas oportunidades para competir por becas, subvenciones y otras ayudas”, declaró Harmeet Dhillon, fiscal general adjunta de la División de Derechos Civiles. “Las escuelas no pueden aceptar dinero federal y luego recibir fondos extranjeros para dar becas que excluyan deliberadamente a ciudadanos estadounidenses. Hacerlo es ilegal y lo detendremos donde lo encontremos”. Harmeet Dhillon ha dejado claro que la discriminación basada en la nacionalidad es ilegal bajo el Título VI y que el DOJ actuará en en consecuencia.

Harvard negó las acusaciones. “Harvard cumple la ley en la declaración obligatoria de donaciones y, de acuerdo con nuestras obligaciones legales bajo el Título VI, no discrimina por motivos de raza, etnia u origen nacional al asignar ayudas financieras”, señaló la universidad en un comunicado.

Cada estudiante americano debe tener las mismas oportunidades para competir por becas y ayudas. Las universidades no pueden aceptar dinero federal y luego usar fondos extranjeros para excluir deliberadamente a ciudadanos estadounidenses.

El portavoz de la embajada china en Washington, Liu Chang, defendió los lazos académicos. “La cooperación educativa entre China y Estados Unidos es mutuamente beneficiosa y no debería verse interrumpida por motivos políticos”, afirmó.

Según los registros federales, Harvard ha declarado aproximadamente 630 millones de dólares procedentes de fuentes chinas a lo largo de varias décadas, de un total de unos 4.500 millones en financiación extranjera global. La Administración Trump ha intensificado el escrutinio sobre la financiación extranjera en las universidades estadounidenses, argumentando que el dinero de adversarios puede suponer riesgos para la seguridad nacional.

La Lógica de Washington

Para la Casa Blanca esta revisión encaja en una doble estrategia: proteger a los estudiantes americanos de prácticas discriminatorias y combatir la influencia china en el sistema académico de Estados Unidos. No es un gesto aislado. Desde la llegada de Donald Trump al poder, la supervisión de las donaciones extranjeras a universidades que reciben fondos federales se ha endurecido. El Título VI de la Ley de Derechos Civiles de 1964, que prohíbe la discriminación por raza, color u origen nacional en programas con financiación federal, proporciona un respaldo legal sólido. La doctrina es simple: si una universidad cobra del contribuyente americano, no puede después aceptar dinero condicionado de Pekín que margine a sus propios ciudadanos.

Hay un claro precedente en la era Reagan, cuando varias universidades tuvieron que revisar sus políticas de admisión y becas para cumplir con la normativa antidiscriminatoria. La diferencia ahora es el foco en el origen nacional y el trasfondo geopolítico. La coalición republicana ve en este caso una oportunidad para mostrar que defiende los intereses de los votantes frente a las élites académicas consideradas globalistas. El mensaje es nítido: los recursos que llegan de adversarios extranjeros no deben distorsionar la igualdad de oportunidades en los campus americanos.

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Para España el impacto directo es limitado, pero el caso Harvard tiene implicaciones que conviene no subestimar. Empresas como Banco Santander mantienen extensos programas de becas y colaboración con universidades estadounidenses. Cualquier endurecimiento regulatorio sobre financiación extranjera podría afectar a esos convenios si Washington amplía el foco más allá de China. Además, la Unión Europea defiende la autonomía universitaria y la libertad de intercambio académico, pero también comparte la preocupación por la transparencia cuando hay fondos de potencias rivales. El Gobierno español no se ha pronunciado aún, aunque en círculos diplomáticos se sigue de cerca cualquier medida que pueda alterar el equilibrio entre la cooperación educativa y la seguridad nacional. El principio de igualdad en el acceso a las becas es, en cualquier caso, un estándar que Madrid respalda sin reservas.

Ficha del Caso

  • El caso: El Departamento de Justicia investiga a Harvard University por supuesta discriminación contra estudiantes estadounidenses en programas de becas financiados por fuentes chinas. La base legal es el Título VI de la Ley de Derechos Civiles.
  • Datos clave: Harvard ha recibido unos 630 millones de dólares de fuentes chinas en décadas y 4.500 millones en financiación extranjera total. Se solicitan documentos sobre donaciones con restricciones por nacionalidad.
  • Para España: El caso refuerza la tendencia a una mayor transparencia en la financiación académica internacional y podría redefinir las reglas para los socios universitarios extranjeros, algo que vigilan de cerca empresas españolas con presencia en EE. UU., como Banco Santander.