Vox ha sumado este jueves sus votos a los del PP para tumbar en el Congreso la senda de estabilidad del Gobierno, la quinta vez que el Ejecutivo de Pedro Sánchez fracasa en este trámite. El Pleno despidió el periodo de sesiones con 166 votos a favor, 176 en contra y 5 abstenciones, evidenciando la debilidad parlamentaria de un Gobierno que sigue sin aprobar las cuentas públicas.
La mayoría absoluta conformada por PP, Vox, Junts y UPN ha bastado para rechazar unos objetivos de déficit que el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, defendió desde la tribuna sin éxito. Podemos y Compromís optaron por la abstención. El resultado, idéntico al de hace apenas una semana, deja al Ejecutivo sin la senda que pretendía y le obliga a elaborar los próximos Presupuestos con los objetivos comprometidos con Bruselas.
El argumentario de Vox: por qué el partido considera inasumible la senda de estabilidad
El diputado de Vox José María Figaredo ha desgranado las razones del voto en contra del Grupo Parlamentario VOX. Desde su escaño, ha arremetido contra el «empobrecimiento» y el «desastre» que, a su juicio, las políticas económicas del Gobierno están provocando en la ciudadanía. «Lo que tienen ustedes que hacer es irse y ponerse a disposición judicial ahora mismo por el crimen que están cometiendo contra los españoles», ha zanjado Figaredo en un contundente reproche que el ministro Bolaños escuchó desde su escaño con una media sonrisa.
Para Vox, aceptar la senda de estabilidad habría significado avalar un modelo fiscal que, según denuncia la formación, asfixia a las familias y castiga el ahorro con más impuestos encubiertos. El partido sostiene que la persistencia del Gobierno en una propuesta ya rechazada cuatro veces demuestra una falta de proyecto económico creíble y que lo único que busca el Ejecutivo es ganar tiempo mientras evita presentar unos presupuestos que reflejen su parálisis.
El impacto de la votación: Bruselas impone un déficit autonómico del 0 %
El rechazo parlamentario tiene consecuencias inmediatas: al no aprobarse la senda de estabilidad, el Gobierno debe ceñirse a los objetivos de déficit ya comprometidos con la Unión Europea. Eso significa un margen de déficit para las comunidades autónomas del 0 %, frente al 0,1 % que contemplaba la senda rechazada. La ley obliga ahora al Ejecutivo a presentar una nueva propuesta en el plazo de un mes, pero fuentes parlamentarias consultadas por Moncloa.com dudan de que el escenario cambie mientras el Gobierno insista en los mismos números.
La negativa de Vox no es un gesto aislado: obliga al Gobierno a redactar las cuentas con el corsé que impone Bruselas y revela la incapacidad del Ejecutivo para tejer una mayoría presupuestaria estable.
El ministro Bolaños centró sus críticas en el PP, al que acusó de «buscar un bloqueo con fines partidistas», pero evitó confrontar directamente con Vox. Sin embargo, desde el GPVOX se subraya que su rechazo responde a un diagnóstico de fondo sobre el deterioro económico, no a cálculos tácticos. Mientras, el PP insistió en reclamar elecciones anticipadas ante la corrupción y la parálisis, un argumento que Vox comparte en lo sustancial aunque con matices distintos sobre la urgencia de la convocatoria.
Lectura estratégica: Vox y PP consolidan un bloqueo que revela la debilidad del Gobierno
Desde el punto de vista estratégico, la votación consolida la alianza parlamentaria de facto entre Vox y PP en materia presupuestaria, una dinámica que ya frustró las tentativas del Gobierno en julio de 2024, noviembre y diciembre de 2025 y la semana pasada. Para Vox, el rechazo a la senda de estabilidad es coherente con su discurso de oposición frontal a un modelo económico que considera intervencionista y lesivo para la soberanía fiscal. Además, al sumar sus votos a los del PP sin ambigüedades, el partido refuerza su papel de socio imprescindible para cualquier alternativa de gobierno.
La quinta derrota del Ejecutivo en este trámite deja al descubierto la incapacidad de Sánchez para construir una mayoría presupuestaria estable, incluso entre los socios que en otras ocasiones le han salvado. La fragmentación del bloque de investidura —con Junts votando en contra, Podemos absteniéndose y ERC apoyando con reservas— evidencia que la legislatura avanza sin horizonte presupuestario. Vox, entre tanto, seguirá presionando por la derecha cada vez que el Gobierno intente convalidar una senda fiscal que, desde su perspectiva, prolonga la agonía de la economía española.

