Te cuento lo que ha ocurrido: ayer, viernes 24 de julio de 2026, el Ejército iraní lanzó drones kamikaze contra instalaciones militares estadounidenses en Baréin, Jordania y Kuwait, en represalia directa por los últimos bombardeos de Washington sobre territorio iraní, según ha informado la televisión estatal de Irán.
El ataque se produce apenas horas después de que la Guardia Revolucionaria amenazara con considerar objetivo legítimo cualquier base usada para atacar Irán. Los comunicados oficiales detallan que la oleada incluyó drones Arash contra la base aérea de Isa, en Baréin, donde se habrían alcanzado depósitos de combustible y hangares, así como otros blancos en Jordania y Kuwait.
Lo que ha confirmado Teherán y lo que no
El Ejército iraní sostiene que los drones impactaron en almacenes de equipos, silos y barracones del Ejército estadounidense en la base Al‑Azraq (Jordania) y en los campamentos Udairi, Doha y Arifjan (Kuwait). La Guardia Revolucionaria, por su cuenta, ha asegurado haber destruido un depósito de munición en la base aérea Ali Al Salem (Kuwait) y una torre de vigilancia de la Quinta Flota en Baréin, según el comunicado recogido por la televisión estatal.
Sin embargo, Estados Unidos no ha admitido daños materiales ni bajas en ninguna de sus instalaciones. Un portavoz del Pentágono no se ha pronunciado aún sobre la veracidad de los impactos. La única confirmación parcial llega de Baréin, cuyo Ministerio del Interior ha reconocido explosiones y sirenas, y ha informado de que sus defensas derribaron “varios ataques aéreos iraníes dirigidos contra civiles”.
La Guardia Revolucionaria ha insistido en que por cada ciudadano iraní martirizado, un soldado estadounidense será enviado al infierno.
Jordania, por su parte, ha detallado que interceptó siete misiles y seis drones iraníes “sin que se registraran víctimas ni daños materiales”, una versión que contrasta con las afirmaciones de Teherán. Kuwait no ha hecho declaraciones oficiales sobre los supuestos impactos en su territorio.
La respuesta del mando militar iraní
El jefe del mando central de Jatam al‑Anbia, Ali Abdollahi, ha dirigido un mensaje a las tropas estadounidenses: “Hemos preparado billetes gratis de ida al infierno para vosotros”, según la cita difundida por la cadena estatal. La escalada verbal acompaña a una ofensiva que, de confirmarse los impactos, supondría el primer golpe directo de Irán sobre bases de Estados Unidos en varios países simultáneamente.
Además, la Guardia Revolucionaria ha afirmado haber atacado un centro de datos de Amazon en Baréin, pero ni la compañía ni las autoridades bareiníes han comentado esta alegación, lo que reduce su credibilidad a una mera declaración propagandística.
El impacto para España y el flanco sur de la OTAN
La escalada en el Golfo Pérsico tiene consecuencias directas para la seguridad energética de Europa y, en concreto, para España, que importa una parte significativa de su petróleo y gas por rutas marítimas que atraviesan el estrecho de Ormuz. Cualquier inestabilidad prolongada en la región puede encarecer el suministro y disparar los precios del combustible en semanas.
En el plano militar, España mantiene contingentes en misiones internacionales de la OTAN y la coalición anti‑Daesh en Irak, país vecino de Kuwait y potencialmente afectado por una expansión del conflicto. La activación de mecanismos de defensa colectiva ante un ataque a un aliado como Estados Unidos podría implicar al personal español desplegado en Oriente Próximo, aunque por ahora no se ha convocado ninguna reunión extraordinaria del Consejo Atlántico.
Lo esencial
- 📌 ¿Qué ha ocurrido? Irán lanzó drones kamikaze contra bases estadounidenses en Baréin, Jordania y Kuwait como represalia por bombardeos previos.
- 👤 ¿Quiénes están implicados? El Ejército iraní, la Guardia Revolucionaria, y las fuerzas armadas de Estados Unidos, Baréin y Jordania, con imprecisiones sobre los daños reales.
- ⏭️ ¿Qué pasa ahora? Washington no ha confirmado los impactos, pero la escalada podría desencadenar una respuesta militar o una reunión urgente de la OTAN. España vigila la evolución de la seguridad energética.

