EN 30 SEGUNDOS
- ¿A quién afecta? A los vecinos de una docena de municipios del suroeste madrileño —desde Aldea del Fresno a Valdemaqueda— que han sido evacuados o confinados, además de a los miles de madrileños que frecuentan el pantano de San Juan y la Sierra Oeste.
- ¿Cuándo ocurre? El incendio sigue activo este martes 28 de julio, y las previsiones apuntan a que la nueva ola de calor agravará las labores de extinción a partir del miércoles 29.
- ¿Qué cambia hoy? La declaración de Ayuso como ‘mayor catástrofe natural de España’ marca el tono de la respuesta institucional. Mientras, se mantienen las evacuaciones y los confinamientos, y se habilitan accesos para ganaderos.
En una visita al Puesto de Mando Avanzado de Navalcarnero, la presidenta de la Comunidad de Madrid ha puesto cifras y palabras a la dimensión de la tragedia: 34.000 hectáreas calcinadas, una docena de pueblos evacuados y la peor pérdida de patrimonio natural que ha vivido España.
Una declaración sin precedentes que mide la tragedia
Isabel Díaz Ayuso no ha dudado en calificar el incendio de la Sierra Oeste como ‘la mayor catástrofe natural de la historia de España’. Según ha detallado, la magnitud de la superficie arrasada supera cualquier otro precedente, tanto en la región como en el resto del país. De hecho, fuentes de la Comunidad comparan el impacto con el del incendio de Robledo de Chavela de 2019, que calcinó 1.400 hectáreas, una cifra que ahora se multiplica por veinticuatro.
La presidenta ha insistido en la buena coordinación con el resto de administraciones y la labor de los 300 bomberos y agentes forestales que trabajan sin descanso. A pesar de las condiciones meteorológicas ‘negativas y adversas’ —rachas de viento y subida de temperaturas que se agravarán con la ola de calor que llega el miércoles—, no ha habido que lamentar víctimas mortales. ‘Es algo que al menos nos da un motivo de esperanza’, ha señalado.
El mapa de la emergencia: doce pueblos evacuados y más de 300 efectivos
Los municipios actualmente desalojados son Aldea del Fresno, Navas del Rey, Chapinería, Colmenar del Arroyo, Fresnedillas de la Oliva, Robledo de Chavela, Navalagamella, Las Rozas de Puerto Real, Cenicientos, Cadalso de los Vidrios, Zarzalejo y Valdemaqueda. Siguen confinados San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa y Villa del Prado, donde han reabierto los centros de salud y la residencia López Rumayor de San Martín recupera hoy a las personas mayores evacuadas hace unos días.
Con 34.000 hectáreas arrasadas, este incendio multiplica por veinticuatro la peor referencia regional previa y pone a prueba la coordinación entre administraciones como nunca antes.
En la zona operan unos 300 bomberos y agentes forestales de la Comunidad de Madrid, apoyados por 50 vehículos terrestres y cinco helicópteros. La situación más crítica se localiza al norte del pantano de San Juan, en Valdemaqueda, cuya evacuación fue ordenada por el Ministerio del Interior mientras Ayuso comparecía. Más al sur, en San Martín de Valdeiglesias, preocupa una ‘situación endemoniada’ del fuego. También se ha habilitado una franja horaria para que los ganaderos puedan acceder a sus explotaciones y alimentar al ganado.
La coordinación institucional bajo la lupa: cuando el fuego también revela tensiones
La imagen de la presidenta en el puesto de mando, acompañada por mandos de la Comunidad y del Gobierno central, pretende proyectar una coordinación sin fisuras. Sin embargo, el hecho de que la evacuación de Valdemaqueda llegara por orden del Ministerio del Interior durante su visita introduce un matiz incómodo: la gestión de la emergencia reparte competencias y, con ellas, responsabilidades políticas. No es la primera vez que un gran incendio pone a prueba este equilibrio en la Sierra. En 2019, el fuego de Robledo de Chavela —1.400 hectáreas— se gestionó sin fricciones reseñables, aunque a una escala incomparable.
Más allá de la hecatombe natural, la declaración de Ayuso como ‘la mayor catástrofe’ tiene un peso político evidente. Tanto en el plano autonómico, donde refuerza el liderazgo en la gestión de crisis, como en el nacional, al situar a Madrid bajo el foco de una emergencia de dimensiones históricas. Mientras, los madrileños afectados —desde los evacuados hasta los que esperan noticias del camping de El Escorial, con 5.000 personas desalojadas— miran al cielo y al viento, que a partir de mañana soplará más fuerte.
