EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) destinará entre 10 y 20 millones de dólares a la compra de guantes de electrochoque ‘GLOVEs’ para los agentes del ICE, con entrega prevista antes de marzo de 2027.
- ¿Quién está detrás? La empresa Compliant Technologies LLC, de Kentucky, fabricante de estos dispositivos de baja emisión de voltaje considerados herramientas de desescalada.
- ¿Qué impacto tiene? La adquisición llega tras varios tiroteos letales del ICE en controles de vehículos y la breve pausa que el presidente Donald Trump revocó de inmediato. Para España, la nueva tecnología refleja un giro hacia soluciones ‘humanitarias’ que también interesa a los cuerpos policiales europeos, aunque bajo escrutinio de derechos humanos.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha publicado un aviso de contratación para adquirir entre 10 y 20 millones de dólares en guantes emisores de voltaje bajo —conocidos como GLOVEs— destinados a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La fecha límite para la adjudicación es marzo de 2027, según la notificación oficial. La compra se enmarca en un año en el que las tácticas de detención del ICE han estado en el centro del debate nacional.
La empresa que los fabrica, Compliant Technologies LLC, con sede en Lexington, Kentucky, define el dispositivo como un ‘distractor conductivo y herramienta de desescalada’. No es un arma, insiste la compañía, sino un ‘equipo que genera pequeños impulsos eléctricos incómodos directamente sobre la piel’. Según sus especificaciones, la sensación es similar a una ‘picadura de abeja’ y no deja quemaduras, marcas ni cicatrices.
Un contexto de tiroteos letales y una pausa que Trump tumbó en 24 horas
El anuncio llega menos de un mes después de que dos agentes del ICE mataran a tiros a Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano de 52 años, durante un control de tráfico en Houston, y de que, apenas una semana después, un colombiano de 26 años falleciera en otro incidente en Biddeford, Maine. Ambas muertes llevaron a una directriz interna que suspendía temporalmente las paradas de vehículos mientras se revisaban los protocolos.
La Casa Blanca revocó esa pausa un día después. Con los guantes electroshock, el DHS gana una herramienta para reducir la fuerza sin perder capacidad operativa.
El presidente Donald Trump anuló la suspensión de forma inmediata, dejando claro que su Administración no frenaría las operaciones migratorias. El telón de fondo es la ofensiva más ambiciosa contra la inmigración irregular en décadas, con más de 60 congresistas demócratas investigando ya las detenciones a familiares de militares en activo.
La Lógica de Washington
Desde el punto de vista de la Casa Blanca, los guantes GLOVE encajan como un guante —nunca mejor dicho— en su estrategia de seguridad: permiten a los agentes reducir la resistencia sin recurrir a la pistola y, al mismo tiempo, proyectan una imagen de modernización técnica y respeto a la integridad física. Es el manual clásico de ‘habla suave y garrote grande’, actualizado para las redes sociales. John Peters, presidente del Instituto para la Prevención de Muertes en Custodia, ha calificado el dispositivo de útil para sacar a sospechosos de un coche sin riesgo de estrangulamiento ni disparos.
No es la primera vez que Washington apuesta por la tecnología no letal en un cuerpo policial federal: la Patrulla Fronteriza ya usa dispositivos electrónicos de control desde principios de siglo. La diferencia ahora es la escala —hasta 20 millones de dólares— y el contexto: la Administración sabe que cada vídeo de un agente disparando a un inmigrante desarmado alimenta las protestas y las demandas judiciales. Los GLOVEs requieren un curso de formación y una recertificación cada dos años, un blindaje adicional frente a acusaciones de uso indiscriminado.
Para España, la compra tiene una doble lectura. Por un lado, los cuerpos policiales españoles —Policía Nacional, Guardia Civil, Mossos d’Esquadra— están siguiendo de cerca la evolución de los dispositivos conductivos mientras renuevan sus propios arsenales no letales. El modelo GLOVE, con su menor agresividad aparente, podría interesar a los mandos que buscan alternativas a las pistolas Taser en situaciones de baja intensidad. Por otro, el contexto migratorio importa: miles de ciudadanos españoles o con doble nacionalidad residen en Estados Unidos y están expuestos a las redadas del ICE. El Defensor del Pueblo y organizaciones como Amnistía Internacional ya han alertado sobre los riesgos de normalizar el electrochoque como primer recurso, una advertencia que cobra fuerza ahora que Washington abre una senda de compras masivas.
La fecha clave es marzo de 2027. Para entonces, los agentes del ICE deberían contar con los primeros lotes de guantes y la certificación necesaria. La cuestión no es si los usarán —la experiencia con otros equipos sugiere que sí— sino si la combinación de picadura eléctrica y presión migratoria acabará rebajando el número de muertes o simplemente trasladará la controversia a otro escalón del uso de la fuerza.
Ficha del Caso
- El caso: El DHS invertirá hasta 20 millones de dólares en guantes electroshock GLOVEs para dotar a los agentes del ICE de una herramienta de desescalada tras varios incidentes letales en controles de vehículos.
- Datos clave: Fabricante: Compliant Technologies LLC (Lexington, Kentucky). Plazo: marzo de 2027. Dispositivo: emisor de voltaje bajo con sensación de picadura, sin marcas. Formación obligatoria y recertificación bianual. Contexto inmediato: dos muertes por disparos del ICE en julio de 2026 y una pausa en las paradas de vehículos que Trump anuló en 24 horas.
- Para España: El contrato anticipa una normalización de los electrochoques de baja intensidad que puede influir en las compras de las fuerzas de seguridad españolas y en el debate sobre los protocolos de detención. La diáspora española en Estados Unidos observa con cautela el endurecimiento migratorio y el nuevo instrumental asociado.

