El consumo en Estados Unidos se frena: Walmart cae un 9% tras sus peores ventas por la gasolina y la guerra con Irán

Las ventas comparables en EE. UU. apenas crecieron un 2,6% y la compañía perdió 80.000 millones de dólares de capitalización en un solo día. El repunte de la gasolina hasta 4,09 dólares por galón tras el conflicto con Irán aprieta los presupuestos familiares.

Walmart ha encendido esta semana la señal de alarma del consumo en Estados Unidos. El mayor minorista del mundo registró el jueves su crecimiento de ventas comparables más lento en más de seis años y su acción se desplomó más de un 9% en una sola sesión, el mayor castigo bursátil desde 2022.

Un frenazo con fecha: la gasolina supera los cuatro dólares y cambia la conducta del consumidor

Las ventas comparables de Walmart en el mercado estadounidense crecieron apenas un 2,6% durante el último trimestre. La reacción del mercado fue contundente: según los datos recogidos por The Kobeissi Letter, la compañía borró unos 80.000 millones de dólares de capitalización en la jornada. No es un simple ajuste técnico: los directivos de la compañía sitúan la gasolina como el factor que ha cambiado la conducta de compra.

El precio medio nacional de la gasolina superó los cuatro dólares por galón en julio y alcanzó 4,09 dólares el 23 de julio, según datos de la asociación automovilística estadounidense (AAA). Ese umbral, tan presente en la conversación económica americana, tiene un efecto psicológico inmediato: en un país que se mueve en coche, cada subida se nota en en el presupuesto familiar.

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John David Rainey, director financiero de Walmart, lo explicó ante analistas: ‘Quizá hay un impacto psicológico en eso. Hay decisiones que están tomando los consumidores’. Y no son abstractas: Walmart amplió sus recortes temporales de precios a 11.000 productos en Estados Unidos durante el trimestre, frente a los 7.200 del periodo anterior.

El efecto arrastre del comercio minorista y la señal macroeconómica

ventas Walmart

El dato de Walmart no llega aislado. Las ventas minoristas de Estados Unidos cayeron un 0,6% en julio respecto al mes anterior, según la Oficina del Censo, en el primer descenso mensual en nueve meses y el mayor en catorce. Lowe’s y Home Depot también describieron a un consumidor medio más cauto, con los tipos altos, la inflación acumulada y la gasolina presionando el gasto discrecional.

El mensaje de los minoristas coincide. Marvin Ellison, consejero delegado de Lowe’s, habló de una combinación de precios del combustible, eventos geopolíticos y prudencia: ‘La gente está siendo cautelosa con su gasto discrecional. Home Depot no ve signos de un giro real en el gasto en mejoras del hogar.

El consumo estadounidense no se ha roto, pero ha empezado a defenderse: la gasolina a cuatro dólares ha cambiado la cesta de la compra.

La contracara de esa prudencia es la búsqueda de gangas. TJX, la matriz de TJ Maxx y Marshalls, creció un 4% en ventas comparables y registró más tráfico de clientes. Target ha rebajado cerca de 10.000 productos en el último año. No es un colapso de la demanda: es un desplazamiento hacia precios más bajos.

El estado agregado de las finanzas familiares sigue siendo relativamente sólido. Sin embargo, la baja tasa de ahorro y el aumento de la morosidad en tarjetas de crédito, préstamos de automóvil y deuda estudiantil añaden señales de tensión, de acuerdo con The New York Times.

La lógica de Washington

La lectura que hacemos en esta redacción es clara: Washington no puede ignorar la gasolina. En Estados Unidos el precio del combustible es un termómetro político casi tan fiable como el índice de confianza del consumidor. Históricamente, cada episodio de petróleo caro —desde la crisis de 1973 hasta el choque de 1990 tras la invasión de Kuwait— ha erosionado el poder adquisitivo de las familias y ha complicado a las administraciones de turno.

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El conflicto con Irán ha elevado los precios del crudo y la gasolina; la Casa Blanca probablemente acepta ese coste dentro de una estrategia de seguridad nacional. Pero la política americana es siempre doméstica: a tres meses de las elecciones legislativas, el consumo en Estados Unidos se convierte en un arma electoral de primera magnitud. La administración de Donald Trump observará estos datos con más interés que cualquier otro actor.

Para España, la transmisión es directa pero selectiva. El mercado estadounidense es uno de los destinos más relevantes para las exportaciones españolas de moda, calzado, vino, aceite de oliva y bienes de equipo. Un consumidor más cauto modera la demanda de producto de precio medio. A cambio, la búsqueda de valor premia a las cadenas ajustadas, un segmento en el que Inditex y otras compañías españolas han sabido competir. No anticipamos un colapso del intercambio; anticipamos un reequilibrio del gasto. La próxima lectura de ventas minoristas de agosto será la gran comprobación.

Ficha del Caso

  • El caso: Walmart registra un crecimiento de ventas comparables del 2,6%, el más lento en más de seis años, y su acción cae más del 9% en una sola jornada por el encarecimiento de la gasolina tras la crisis con Irán.
  • Datos clave: La gasolina alcanza 4,09 dólares por galón el 23 de julio; la capitalización de Walmart pierde unos 80.000 millones de dólares; las ventas minoristas de EE. UU. caen un 0,6% en julio, el mayor descenso mensual en catorce meses.
  • Para España: Un consumidor estadounidense más cauteloso puede moderar las exportaciones españolas de moda, alimentación y bienes de equipo, pero sin anticipar un colapso: el gasto se desplaza hacia opciones más baratas.