La vendimia en Galicia ha arrancado este agosto con el adelanto más acusado del que existe memoria.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Las cinco denominaciones de origen gallegas han comenzado la vendimia en agosto, el arranque más temprano de su historia.
- ¿Quién está detrás? Consellos reguladores, Unións Agrarias, Sindicato Labrego Galego y la Xunta de Galicia.
- ¿Qué impacto tiene? Se espera una cosecha superior a 80 millones de kilos, pero los sindicatos temen que la uva se pague bajo coste y exigen un observatorio de precios.
La vendimia que no espera a septiembre
Las cinco denominaciones de origen (D.O.) gallegas han iniciado la recogida sin aguardar a septiembre. Rías Baixas y Valdeorras abrieron la pasada semana; un día antes ya lo habían hecho Ribeiro y Ribeira Sacra, y Monterrei se incorporó el lunes. Por primera vez desde que existe registro, la vendimia no espera al noveno mes.
La nota del consello regulador de Valdeorras lo expresa con claridad: la climatología y el incremento de las temperaturas medias están modificando los calendarios tradicionales de la viticultura. El director técnico de la D.O., Jorge Mazaira, admite que “la que manda es la planta” y asume que lo inusual pasará a ser arrancar en septiembre.
La planta llega, además, con fuerza. Unións Agrarias (UU.AA.) calcula que se superarán los 80 millones de kilos, frente a los casi 76 millones recogidos en 2025. El Informe de Estimación de Cosecha 2026 de Rías Baixas describe un ciclo de calor y pocas lluvias, pero con reservas suficientes para soportar mejor el estrés del verano.
El propietario de Adega Valdesil, Raúl Prada, habla desde la experiencia: “Creo que estamos ante una añada verdaderamente excepcional”. Su bodega arrancó un año más en Valdeorras y, en cuatro generaciones, nunca había empezado tan pronto. La uva ha logrado un magnífico equilibrio entre el grado alcohólico, y la acidez.
El temor al precio: contratos sin firmar y reclamación de un observatorio
Sin embargo, el optimismo de los consejos reguladores choca con la preocupación sindical. En Rías Baixas, la D.O. de mayor producción, se esperan casi 50 millones de kilos, un 5% más que el récord anterior. UU.AA. denuncia que varios miembros del consello regulador intentaron bajar los rendimientos y que hoy se amenaza con limitar la recogida. Buena parte de los contratos entre bodegas y viticultores sigue sin firmar.
Galicia estrena agosto como mes de vendimia con una cosecha de récord, pero los contratos de la uva siguen sin firmarse en la principal denominación de origen.
La lectura económica preocupa aún más. “¿Cómo es posible que digamos que hay que bajar precios? Aquí falla algo”, plantea Félix Porto, número dos de UU.AA. La organización teme que la uva en Rías Baixas se pague por debajo del coste de producción y anuncia que acudirá a los tribunales y reclamará a la Xunta de Galicia (el gobierno autonómico gallego) que retire las ayudas a las empresas que incurran en esa práctica.
El sindicato pide además un observatorio de costes, como los que existen en Rioja o Ribera del Duero, y que los contratos se firmen al menos un mes antes del inicio de la campaña. El Sindicato Labrego Galego (SLG) trasladó la misma reclamación a una decena de alcaldes y exige ejecutar el coste de producción oficial aprobado por unanimidad en junio. Ningún kilo de uva, sostienen, debería pagarse por debajo de ese valor.
La consejería autonómica de Medio Rural defiende el peso del sector. En una visita reciente a Gargalo, las bodegas propiedad del diseñador Roberto Verino, la conselleira (titular del departamento autonómico) María José Gómez elevó a 379 millones de euros el valor económico de los diez distintivos vitícolas gallegos. Supone más de la mitad de lo que genera la calidad diferenciada en la comunidad.
El Laboratorio Gallego
El pulso del vino gallego tiene recorrido político. La Xunta de Galicia, gobernada por el PPdeG (el Partido Popular de Galicia), escucha la reclamación de los productores mientras los consellos reguladores defienden una añada excelente. La tensión no es igual en todas las denominaciones: se concentra en Rías Baixas, la más orientada al mercado.
La dimensión nacional es evidente. La petición de un observatorio de costes conecta con la Ley de la Cadena Alimentaria y con la inquietud por los precios en el campo que atraviesa toda España. Rioja y Ribera del Duero ya cuentan con instrumentos públicos para medir el coste de producción; Galicia reclama el mismo trato. Lo que se decida en las consellerías tendrá eco en otras zonas vitícolas.
La proyección inmediata depende de dos frentes: la firma de contratos pendientes y la decisión de la Xunta sobre el observatorio. Si los precios caen bajo el coste oficial, el conflicto puede judicializarse en plena vendimia.
Ficha del Caso
- El caso: La vendimia gallega se ha adelantado a agosto con las cinco denominaciones de origen en marcha y un desencuentro entre bodegas y viticultores por el precio de la uva.
- Datos importantes: Más de 80 millones de kilos estimados en 2026, casi 50 millones solo en Rías Baixas y 379 millones de euros de valor del conjunto vitícola. Coste de producción oficial aprobado por unanimidad en junio.
- Resumen: La cosecha llega con calidad, pero la falta de contratos y el temor a precios por debajo de coste empujan a los sindicatos a reclamar un observatorio a la Xunta.

