La regeneración de la Sierra de Espadán tardará generaciones tras el incendio de la Vall d’Uixó: 3.827 hectáreas arrasadas

El 40% de las 9.568 hectáreas quemadas en la Vall d'Uixó pertenecen al Parque Natural de la Sierra de Espadán. Los expertos piden esperar al menos una estación completa antes de repoblar y priorizar especies autóctonas.

La regeneración de la Sierra de Espadán se medirá en generaciones, no en años. El incendio de la Vall d’Uixó arrasó 3.827 hectáreas del parque natural.

Las cifras de una herida que no se cierra sola

El 40% de las 9.568 hectáreas quemadas por el fuego son parte del Parque Natural de la Sierra de Espadán. La cifra equivale al 12% de un bosque único que ha quedado reducido a cenizas, un paisaje desolador y difícil de recuperar.

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, se comprometió a trabajar en la recuperación de las zonas boscosas arrasadas. Sin embargo, la restauración completa de estas 3.827 hectáreas tardará décadas, según Maribel Cerezo, directora del Máster Universitario en Ingeniería y Gestión Ambiental de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), en declaraciones recogidas por La Razón.

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«Acelerar no siempre significa intervenir más. A veces la mejor técnica es simplemente proteger el terreno y dejar que la naturaleza haga su trabajo, porque intervenir sin criterio puede llegar a causar más daño que el propio fuego», explica. La prioridad, advierte, es frenar la erosión antes de las primeras lluvias.

Entre las medidas urgentes, Cerezo cita el acolchado o mulching, la instalación de barreras físicas de retención de sedimentos y la hidrosiembra de herbáceas. El objetivo es fijar la ceniza y retener los nutrientes cuando llueva. Y avisa: retirar toda la madera quemada de forma masiva sería contraproducente.

Porque el suelo quemado puede desarrollar una capa hidrofóbica que impide absorber el agua y hace que corra por la superficie, arrastrando todo lo quemado. «Eso aumenta considerablemente el riesgo de avenidas y riadas repentinas; los cauces y embalses pueden colmatarse con los sedimentos arrastrados, y esas cenizas terminan llegando a ríos y zonas costeras», advierte. Ya pasó con el viento que llevó cenizas a playas de Sagunto o incluso a Alboraia.

Espadán no pide una foto verde inmediata: pide tiempo, técnicas suaves y especies que ya saben convivir con el fuego.

Paciencia para repoblar: lo que dice la ciencia sobre las prisas

Una de las principales cuestiones después de un incendio es la necesidad de plantar árboles que sustituyan a los quemados. Maribel Cerezo advierte de que esa política no debe hacerse con urgencia. Muchas de las especies mediterráneas son pirófitas: están adaptadas evolutivamente al fuego.

El pino carrasco y la encina, por ejemplo, han convivido con los incendios durante miles de años y tienen mecanismos propios para rebrotar o germinar. En algunos casos sí será necesario replantar, pero después de un tiempo. «Un error que se repite con mucha frecuencia es replantar de forma inmediata con especies no autóctonas o de crecimiento rápido, buscando un resultado visual rápido que tranquilice a la opinión pública», lamenta.

Lo recomendable, sostiene, es esperar al menos una estación completa, hasta otoño o invierno, para evaluar si hace falta repoblar. Primero se verán brotes verdes de vegetación; después el matorral estará presente «en dos o cinco años». Pero hasta tener bosques maduros pueden pasar «generaciones», con entre 20 y 40 años para un pino. «Y si hablamos del suelo y de la biodiversidad completa del sotobosque, ahí ya no hablamos de años, sino de décadas», afirma.

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El Escenario Valenciano

La respuesta del Consell (el gobierno de la Generalitat Valenciana, el equivalente autonómico del Consejo de Ministros) se centra ahora en la urgencia de frenar la erosión. Juanfran Pérez Llorca ha ligado su compromiso de reconstrucción forestal a los tiempos de la ciencia, no a los de la foto política. La oposición, con PSPV y Compromís en las Corts Valencianes (el parlamento autonómico valenciano, con 99 escaños), tiene ante sí un terreno fértil para exigir calendarios y partidas concretas de restauración.

En el plano nacional, la comparación con incendios como el de la Sierra de la Culebra (2022) deja la misma lección: repoblar rápido y con especies inadecuadas no acelera la recuperación, solo da una falsa sensación de normalidad. El debate sobre quién financia la restauración de grandes incendios y con qué condiciones vuelve a estar encima de la mesa en plena transición climática.

La proyección es clara. Las primeras lluvias marcarán el verdadero test: si las laderas no están protegidas, el agua arrastrará cenizas y sedimentos hacia cauces y zonas costeras. La Generalitat Valenciana debe decidir antes del otoño qué actuaciones de contención de la erosión ejecuta y con qué presupuesto en la Sierra de Espadán.

Ficha del Caso

  • El caso: El incendio de la Vall d’Uixó arrasa 3.827 hectáreas del Parque Natural de la Sierra de Espadán y obliga a diseñar una regeneración forestal a largo plazo.
  • Datos importantes: 9.568 hectáreas quemadas; el 40% pertenecen al parque natural; el 12% del bosque único ha quedado en cenizas; la recuperación de un pino maduro puede tardar entre 20 y 40 años.
  • Resumen: Los expertos piden paciencia y técnicas blandas contra la erosión antes de repoblar; las prisas y las especies no autóctonas pueden agravar el daño.