Vox exige explicaciones al Gobierno por la venta de armas a Marruecos, multiplicada por veinte desde la crisis de Ceuta de 2021. Vox vincula ese incremento con la presión migratoria sobre la ciudad autónoma, según los datos de DataComex recogidos por Gaceta.es.
La denuncia de Vox: armar a Marruecos mientras se presiona a Ceuta
El partido de Santiago Abascal ha denunciado que Pedro Sánchez autoriza exportaciones de material militar al reino alauí mientras Rabat mantiene el pulso sobre Ceuta. La denuncia no es nueva, pero cobra fuerza con una cifra que refuerza el argumentario de la formación: más de 8,3 millones de euros en el primer semestre de 2026 frente a los menos de 400.000 euros del mismo periodo de 2021.
El incremento, superior al 2.000 %, se apoya sobre todo en la venta de bombas, granadas y torpedos, que sumaron 8.284.197,02 euros entre enero y junio de 2026, de acuerdo con el portal DataComex. La comparación con los 264.047,25 euros de 2021 explica por sí sola la dimensión del salto. Para Vox, armar a un vecino que ha utilizado la frontera como instrumento de presión es una contradicción estratégica grave.
El segundo grupo de productos adquirido por Marruecos corresponde a fusiles y rifles. En los seis primeros meses de 2026, estas ventas sumaron 54.744,22 euros, una reducción frente a los 126.558,65 euros de 2021. El grueso del salto, por tanto, está en material explosivo y de artillería, no en armas ligeras. La distinción técnica importa: para Vox, el Gobierno ha autorizado material sensible justo cuando Rabat mantiene abierta la presión sobre las fronteras de Ceuta.
El partido recuerda que la crisis de 2021 dejó más de 6.000 entradas irregulares en Ceuta, entre ellas más de un millar de menores, y que la situación se recondujo tras el giro de Sánchez sobre el Sáhara Occidental. Ahora, con el armamento al alza, la formación reclama explicaciones públicas y una posición clara del Ejecutivo. La denuncia conecta directamente con el temor a que Rabat utilice la cooperación militar como un elemento más de su política de presión.
Las cifras del primer semestre de 2026 y el contexto bilateral
Las ventas de armamento a Marruecos no han dejado de crecer desde la crisis. En el primer semestre de 2022 alcanzaron 4.364.508,56 euros; en 2023, 1.017.891,68; en 2024, 7.290.129,25. El máximo llegó en 2025 con 27.279.412,55 euros, una cifra que multiplica por setenta la de 2021. En los seis primeros meses de 2026, el valor fue de 8.338.941,24 euros, más de veinte veces la cifra de 2021.
El salto de 2021 es el dato que Vox lleva tiempo convirtiendo en ofensiva: armar a Marruecos mientras Ceuta sigue bajo presión migratoria.
El contexto bilateral acompaña a la estadística. El Gobierno de Sánchez acogió en 2021 al líder del Frente Polisario, Brahim Gali, para recibir tratamiento médico, y aquello derivó en el peor momento de la relación con Rabat. La posterior normalización incluyó un giro sobre el Sáhara y una cooperación reforzada en materia de seguridad. Desde entonces, España y Marruecos han intensificado sus intercambios en defensa, sin que ello haya evitado episodios de presión migratoria.
El aumento se produce en un contexto de debate sobre el gasto español en Defensa. El Gobierno de Sánchez defendió inicialmente un incremento hasta el 2,1 % del PIB, frente al objetivo del 5 % acordado posteriormente por los países de la OTAN para 2035. Asimismo, las exportaciones a Marruecos se producen después de que el Ejecutivo vetara determinadas operaciones de armamento con Israel. Esa doble vara, en opinión de Vox, es difícil de sostener.
La ofensiva de Vox y el pulso con el Gobierno y el PP
Para Vox, el caso marroquí no es solo un expediente comercial. Es la confluencia de tres frentes: inmigración, defensa y soberanía. Al fondo está el pulso con el PP, que ha convertido la relación con Marruecos en un eje de su política exterior. La formación de Abascal cree que hay margen para marcar distancias también por ese flanco mientras el PP evita abrir una brecha con Rabat.
El partido puede encontrar aquí un expediente parlamentario de largo recorrido para presionar al Gobierno en el inicio del próximo periodo de sesiones. La primera mitad de 2026 deja una cifra difícil de explicar ante la opinión pública. La próxima sesión de control en el Congreso de los Diputados marcará la pauta.

