La Xunta reabre el debate sobre nuevos embalses en Galicia ante la sequía: 32 municipios en alerta

Un invierno con lluvias de récord y un verano excepcionalmente cálido dejan 32 municipios en alerta. La Xunta defiende aumentar la capacidad de regulación, sin llenar el territorio de presas.

La Xunta de Galicia reabre el debate sobre nuevos embalses ante un invierno lluvioso y 32 municipios en alerta. El gobierno autonómico gallego, con sede en Santiago de Compostela, defiende que el problema no es cuánto llueve, sino la capacidad para guardar el agua.

La paradoja de un invierno de récord y un verano seco

La aparente contradicción tiene una base meteorológica clara. El invierno meteorológico 2025-2026 fue el octavo más lluvioso registrado en España desde 1961, con 323,2 litros por metro cuadrado, un 71% más de lo habitual. La AEMET calificó la estación como muy húmeda y situó al noroeste gallego dentro del carácter extremadamente húmedo.

En enero, Vigo acumuló 399,1 litros por metro cuadrado, Santiago de Compostela 389,3 y Pontevedra 385,6, el mayor registro para un enero en esta última ciudad desde 1986. Febrero fue aún más lluvioso en algunos puntos: Vigo alcanzó 499 litros y Pontevedra 407.

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Marzo rompió la tendencia. Galicia recibió solo el 29% de las precipitaciones habituales y abril repitió el mismo porcentaje, convirtiéndose en el cuarto abril más seco de la serie histórica. Mayo dio un respiro parcial, con un 95% de la media, pero junio fue muy seco y extremadamente cálido, con una anomalía térmica de tres grados.

Julio agravó el escenario. Fue el más cálido en Galicia desde 1961, con una temperatura media 3,1 grados por encima de lo normal y lluvias que apenas llegaron al 33% del valor medio. De este modo el agua invernal alimentó ríos, suelos y embalses, pero desde marzo las precipitaciones han sido deficitarias, coincidiendo con altas temperaturas.

La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, defendió este jueves la necesidad de construir nuevos embalses o depósitos para aumentar la capacidad de almacenamiento, aunque descartó llenar Galicia de presas. «En algún sitio tenemos que embalsar el agua para después tirar de ella», sostuvo.

Galicia dispone actualmente de 52 embalses, con una distribución muy desigual: Ourense concentra 25; A Coruña, 14; Pontevedra, siete; y Lugo, seis. El número no lo dice todo. El Inventario de Presas y Embalses del Ministerio para la Transición Ecológica distingue cada infraestructura por características, cuenca, titularidad y usos.

Galicia no tiene un problema de lluvia, sino de capacidad para guardarla cuando llega y utilizarla cuando falta.

Las respuestas de la Xunta: embalses, redes y aguas subterráneas

La Xunta sitúa parte del problema estructural en los ríos cortos. Si no existe capacidad suficiente de regulación, una parte importante del agua de las lluvias abundantes termina rápidamente en el mar. Por eso defiende más reservas y el estudio de aguas subterráneas para pequeñas parroquias y núcleos rurales.

No es la única vía. Medio Ambiente trabaja con los ayuntamientos mediante auditorías y renovación de conducciones para reducir pérdidas. Los acuíferos difícilmente resolverían las necesidades de poblaciones grandes, pero sí pueden ser relevantes en aldeas.

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El escenario actual afecta ya a 32 concellos (municipios), principalmente en los sistemas del Lérez, el Anllóns y la Costa da Coruña hasta Arteixo, mientras otros municipios siguen en vigilancia. A comienzos de junio, los embalses de Galicia-Costa estaban al 77,3% y los del Miño-Sil al 85,8%; hoy se sitúan en torno al 60%.

El Laboratorio Gallego

El debate sobre los embalses no se plantea en Galicia como una simple respuesta a la sequía de 2026. Se cruza con la competencia municipal sobre el abastecimiento y la ordenación del territorio. El PPdeG, el partido gobernante con mayorías absolutas desde 2009, defiende la gestión del agua como infraestructura. El BNG y el PSdeG tendrán que fijar posición.

La lectura nacional es evidente. Mientras la agenda estatal discute planes hidrológicos y restricciones en otras cuencas, Galicia se presenta como territorio de cabecera con agua abundante pero sin capacidad suficiente para retener los extremos. La próxima sesión del Parlamento de Galicia, la cámara legislativa autonómica, y las reuniones del Consello de Goberno deberían concretar inversiones.

Los datos de 2026 muestran dos extremos separados por apenas unos meses. El desafío ya no es cuánto llueve, sino cuánta agua se puede conservar y utilizar. De ese dato depende también la credibilidad del discurso gallego sobre el agua en Madrid.

Ficha del Caso

  • El caso: Galicia cierra un invierno de lluvias excepcionales y afronta un verano seco que deja 32 municipios en alerta. La Xunta propone aumentar la capacidad de almacenamiento y mejorar las redes de abastecimiento.
  • Datos importantes: Invierno 2025-2026 octavo más lluvioso desde 1961; 52 embalses en Galicia; reservas en torno al 60%; julio más cálido desde 1961, con 3,1 grados por encima de la media.
  • Resumen: El debate gallego conecta con la discusión nacional sobre infraestructuras hídricas: más que si llueve, importa cuánta agua se puede guardar y cuánta se pierde por redes deficientes.