7Gasolineras de aeropuertos y rent a car
Las gasolineras del recinto aeroportuario juegan con un cliente cautivo: el viajero que llega con el depósito bajo y el tiempo justo para facturar o devolver el coche de alquiler. Esa posición de privilegio se traduce en precios que en plena operación retorno se alejan claramente de la media. La estación de Repsol de la T4 de Barajas, pegada a la M-12, marcaba a mediados de agosto la gasolina 95 a 1,805 euros el litro y el diésel a 1,915, frente a los 1,699 y 1,818 de media nacional, cuando los carburantes acumulan ya una subida del 21% desde principios de julio. La escasa competencia dentro del perímetro (en Tenerife Sur solo operan dos marcas) remata el cuadro: estaciones situadas a cuatro o cinco minutos, en Valdebebas o el casco de Barajas, llegan a ofrecer el litro entre 10 y 15 céntimos más barato, y las de marca blanca del polígono permiten ahorrar en torno a 10 euros por depósito lleno.
El segundo frente está en la letra pequeña del rent a car. Con la política lleno-lleno, devolver el coche sin el depósito a tope dispara una factura con tres componentes: los litros que faltan, cobrados a la tarifa interna de la compañía; una tasa fija de repostaje, y una estimación del combustible que suele favorecer a la empresa. Mientras en el surtidor el litro ronda 1,55 euros, las agencias pueden facturarlo entre 2,20 y 2,80, un recargo del 30% al 100% al que se suma un cargo de servicio de entre 15 y 30 euros; no es raro que el castigo final supere los 100 euros. La trampa se cierra en las gasolineras del perímetro, que saben que quien entra en ellas devuelve el coche en minutos y por eso aplican esos 10 o 15 céntimos extra. La salida pasa por repostar a 20 o 30 minutos del punto de entrega, conservar el ticket y llegar con el indicador marcando lleno de verdad.

