El Consell Executiu aprobó este martes el techo de gasto de la Generalitat para 2027: 43.191 millones de euros.
La cifra supone un incremento del 4,9% respecto al ejercicio anterior y no incluye los 4.686 millones anuales adicionales que, según la consellera Alícia Romero, aportaría el nuevo modelo de financiación autonómica.
Techo de gasto: 43.191 millones y un 5% más, sin la nueva financiación
El Govern ha querido dejar clara una distinción: el techo de gasto aprobado en el Consell Executiu es un trámite previo a la elaboración de las cuentas, pero no compromete la presentación de un proyecto de presupuestos para 2027. La portavoz Sílvia Paneque evitó confirmar si los socialistas presentarán cuentas.
‘La instrucción que tienen los departamentos es priorizar la máxima ejecución de los presupuestos de 2026’, trasladó Paneque, que defendió que esos números ‘garantizan la estabilidad hasta 2028’ gracias a las inversiones plurianuales.
Romero presiona a Moncloa: Consejo de Ministros el 22 o el 29 de septiembre
Alícia Romero, consellera de Economía y Finanzas, confía en que el Consejo de Ministros apruebe la nueva financiación el 22 o el 29 de septiembre, después de la luz verde del Consejo de Política Fiscal y Financiera el pasado viernes.
No sabemos la fecha exacta’, admitió Romero, porque el Gobierno central aún está acabando de hacer ajustes legislativos. Su objetivo es que la tramitación empiece en el Congreso de los Diputados en diciembre, antes de Navidad.
El Govern fija el techo de gasto, pero evita hipotecar el calendario. La llave sigue en Moncloa y, después, en el Congreso.
La lectura política: presupuestos sin socios y una negociación abierta
La decisión del Ejecutivo catalán llega con los socios de investidura incómodos. ERC y Junts mantienen reticencias sobre unos eventuales presupuestos, y los posconvergentes ya han anunciado que votarán una enmienda a la totalidad.
O sea, que el techo de gasto no es un techo: es una nota de prensa. Romero insiste en que el Govern está ‘abierto a negociar y a sumar apoyos’, con el incentivo de incorporar los ingresos del nuevo modelo si se aprueba.
En la misma entrevista en 3Cat, la consellera no detalló medidas concretas para los presupuestos de 2027, aunque calificó las actuaciones de ‘continuistas’. Vivienda, movilidad, infraestructuras y servicios públicos serían las prioridades.
La estrategia de Moncloa es clara: retener la financiación singular como moneda de cambio. Con el catalán sobre la mesa, Romero apela a elementos de negociación para lograr el apoyo de Junts en el Congreso.
Lo que observamos es una doble contención. Por un lado, la Generalitat evita un calendario cerrado para las cuentas. Por otro, desplaza la presión al Gobierno central. Catalunya ha vivido más de una prórroga presupuestaria en la última década, y repetir ese escenario dejaría al Govern sin nuevo margen de gasto.
El Consell Executiu no se ha atado a un calendario presupuestario. Esa indefinición conviene al Govern a corto plazo: sin cuentas presentadas, no hay derrota parlamentaria posible. Con la financiación singular en el aire, la Generalitat mantiene el relato de que Madrid debe cumplir antes de que Catalunya haga cuentas.
Si el Consejo de Ministros retrasa la aprobación más allá de septiembre, el calendario parlamentario se complica. El objetivo de Romero es que la tramitación comience en diciembre, antes de Navidad; cualquier semana de retraso empuja la negociación presupuestaria catalana a un escenario de prórroga técnica.
El techo de 43.191 millones es un suelo administrativo, no un techo político. El margen real de gasto dependerá de si la financiación singular se materializa a tiempo y de si los grupos del Parlament aceptan las prioridades del Govern.
El Consell Executiu gana unos días. La próxima cita, ahora sí, está en Madrid.

