Más de 200 días después de que Yolanda Díaz renunciara a repetir como candidata, Sumar sigue sin líder para las generales. El socio minoritario del Gobierno se ha encasquillado justo donde más dolía: en elegir quién encabeza la nueva alianza de las izquierdas.
La lista de quienes han dicho que no es larga y, sobre todo, elocuente. Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales y gran favorito de las cuatro formaciones, fue el primero en rechazar el puesto por razones personales. Después llegó el turno de Ernest Urtasun, el ministro que heredó los mandos del sector de Sumar en el Gobierno tras el paso atrás de Díaz. El catalán rehúye esa responsabilidad desde hace tiempo y su entorno insiste en que no se ha movido de ahí.
También se tanteó a Alberto Garzón y a Ada Colau para que regresaran a la primera línea. Ambos rechazaron. El exlíder de Izquierda Unida y la exalcaldesa de Barcelona están hoy fuera de la política activa, y el hecho de que se les buscara da la medida de hasta dónde se está rascando en el fondo del cajón.
El problema de fondo no es solo de nombres. Dar con un perfil nuevo que convenza exige poner de acuerdo a cuatro organizaciones con matices distintos: Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes. Cuatro sensibilidades, cuatro historias y un calendario que corre en contra.
La fecha que ahora se maneja para anunciar el liderazgo es la de las primeras semanas de octubre. Antes se habló de mayo, luego de junio, y después de septiembre. Hubo incluso un momento en que Izquierda Unida presionaba para tenerlo todo cerrado en abril. Ninguna de esas fechas se cumplió y, en privado, la reflexión que más se repite es que van tarde.
El vacío de liderazgo no es solo un problema de nombres: es la prueba de que cuatro organizaciones distintas todavía no han aprendido a decidir juntas.
Un candidato con experiencia para un espacio sin marca
En el espacio cada vez son más las voces que piden un candidato maduro, con experiencia previa y oficio ante los medios. No hay tiempo para moldear a un líder de la nada ni para lanzar a un desconocido: se vota en 2027, quizá en menos de seis meses desde que se anuncie el nombre. Eso empuja a buscar dentro de las propias organizaciones, donde los perfiles más destacados están comprometidos en otros frentes.
Lo que sí parece más encarrilado es la marca. Sumar es un nombre que se extinguirá con Yolanda Díaz y el nuevo tiempo llevará otra denominación y una imagen renovada. Queda por saber si se anunciará antes, después o a la vez que el nuevo líder.
Podemos presiona con primarias abiertas

Mientras el nuevo Sumar sigue enredado, Podemos hurga en la sede vacante. Irene Montero volvió a lanzar su candidatura a las generales y lo hizo desafiando al espacio a celebrar unas primarias abiertas a todo el mundo para elegir al líder de una candidatura conjunta. La idea no es nueva: Podemos la sostiene desde que Montero anunció que sería candidata en abril de 2025.
La maniobra tiene una lectura clara. Cuando Pablo Iglesias defendió esa tesis, el partido morado estaba obsesionado con fichar a IU y a Comunes para dejar a Díaz aislada y sin socios. Aquel plan se vino abajo en febrero de 2026, cuando se renovó la alianza de lo que hoy es Sumar: IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes son ahora un pack indivisible, y Podemos lo sabe.
El exlíder de Podemos lo dejó por escrito en la red social X: «Las diferencias políticas entre las fuerzas políticas que formaron Unidas Podemos y las desconfianzas entre ellas… hacen inviable una suerte de acuerdo de sillones entre fuerzas políticas». Es decir, asume que la negociación entre partidos no va a funcionar y que la salida es medirse en unas primarias.
La paradoja es que Podemos nunca celebró primarias abiertas con IU para elegir candidato, ni en Unidos Podemos en 2016 ni en Unidas Podemos en 2019. Tampoco las convocó Sumar en 2023. Aquellas coaliciones se vertebraron sobre dos personajes muy definidos, Iglesias y Díaz, y esa fórmula es la que el espacio actual quiere enterrar.
La Dinámica de Coalición
Dentro de Sumar el equilibrio se sostiene sobre cuatro patas que no siempre tiran en la misma dirección. IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes comparten la voluntad de construir un espacio estable, con dirección conjunta y vocación de incorporar después a fuerzas autonómicas, pero discrepan en el ritmo y en los nombres. Cada uno defiende sus propios cuadros y el reloj corre.
La dimensión de coalición también pesa. Sumar es el socio minoritario del Gobierno y cada semana sin candidato debilita su posición negociadora frente al PSOE, tanto en el Consejo de Ministros como en el Congreso. Un liderazgo claro daría a la formación músculo para defender sus propuestas; su ausencia la deja a merced de los tiempos ajenos.
La proyección es sencilla de enunciar y difícil de cumplir: las primeras semanas de octubre aparecen como la fecha para despejar el nombre y la marca. Si ese plazo vuelve a resbalar, como ocurrió con mayo, junio y septiembre, la inquietud dejará de ser un rumor de pasillo. Y el calendario electoral de 2027 no admite muchas prórrogas más.
Ficha del Caso
- El caso: Más de 200 días después de la renuncia de Yolanda Díaz, Sumar sigue sin candidato para las generales tras los descartes de Bustinduy, Urtasun, Colau y Garzón.
- Datos importantes: La nueva alianza la integran Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes; la fecha que se maneja para anunciar el liderazgo son las primeras semanas de octubre; las generales apuntan a 2027.
- Resumen: El vacío de liderazgo tensiona la construcción del nuevo espacio y debilita a Sumar como socio minoritario del Gobierno frente al PSOE.
