Las elecciones en Alemania llegan este domingo con la AfD al alza y un Friedrich Merz en su momento más débil. Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental votan en un clima que la clase política alemana no veía desde hacía décadas.
Y no es un asunto solo alemán. Cuando la primera economía de Europa se tambalea, el temblor recorre toda la Unión Europea. España, como socio comercial y actor de peso en Bruselas, no mira desde la barrera.
Conviene recordar el punto de partida. El pasado 6 de septiembre, la AfD arrasó en Sajonia-Anhalt con el 43,8% de los votos, más del doble que la CDU del canciller, que se quedó en un 17,2%. Fue su primera victoria en unos comicios regionales alemanes.
A nivel nacional, las encuestas sitúan hoy a la AfD entre el 27% y el 29%, muy por delante del 18-20% de la CDU. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, el instituto INSA atribuye a la ultraderecha un 37% de intención de voto, frente al 35% del SPD.
Qué se juega Alemania este domingo en las urnas
En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, un estado rural y poco poblado del este, la CDU se desplomaría hasta el 7%, su peor resultado histórico. Quedar fuera del parlamento regional por no superar el 5% es hoy un riesgo real.
El único dique frente a la AfD tiene nombre propio: Manuela Schwesig, la ministra-presidenta socialdemócrata de 52 años, cuya popularidad supera el 60%. Su marca personal pesa hoy más que la de su propio partido.
El ascenso de la AfD deja de ser una hipótesis lejana: la extrema derecha aspira ya a gobernar la primera economía de Europa.
Porque la crisis de Merz ya es personal. Su índice de popularidad se ha hundido al 14% a nivel nacional y por debajo del 10% en los estados del este. Una encuesta de INSA revela que el 78% de los consultados ya no le ve como canciller.
Por qué una Alemania debilitada golpea los intereses de España
Alemania es uno de los principales socios comerciales de España y pieza central del motor franco-alemán que empuja las grandes decisiones europeas. Si Berlín entra en un ciclo de inestabilidad política, esa parálisis se traslada a Bruselas.
Y aquí está la clave. Las decisiones que más afectan a España se cuecen en el eje franco-alemán: defensa común, reglas fiscales, política energética, fondos europeos. Un canciller debilitado negocia con menos autoridad y con la vista puesta en su propia supervivencia. La agenda europea se ralentiza cuando Alemania mira hacia dentro.
¿Qué significa eso para España? Menos capacidad de influir en acuerdos que se cierran por consenso y más riesgo de que los grandes pactos europeos se aplacen hasta que Berlín recupere rumbo.
Las empresas españolas con presencia en Alemania, desde la energía hasta la banca y las infraestructuras, no son inmunes a ese frenazo. El estancamiento del crecimiento alemán tiende a traducirse en menos pedidos y exportaciones más flojas.
El precedente que anticipa lo que puede venir
No hace falta ir muy lejos para calibrar el impacto. Cuando Alemania arrastra los pies, toda la eurozona lo paga: pasó con la crisis del euro, cuando Berlín impuso la austeridad que marcó una década, y volvió a verse con la lentitud europea al responder a la pandemia. El pulso alemán marca el ritmo del continente.
El ascenso de la AfD no responde a un accidente coyuntural. Se apoya en una desconfianza de fondo hacia los partidos tradicionales en la antigua Alemania Oriental, un sentimiento que describe bien Wolfgang Muno, profesor de la Universidad de Rostock. La extrema derecha avanza en Francia, Italia o Países Bajos.
Para España, la lectura es doble. Por un lado, interesa una relación bilateral sólida que no dependa de quién gobierne en Berlín. Por otro, si la ultraderecha alemana termina marcando la agenda, el debate migratorio y energético europeo se endurecerá, y eso toca directamente a España.
Este domingo no se decide el futuro de Alemania, pero sí se mide la fuerza real de Merz y el techo de la AfD. Los próximos meses dirán si el canciller aguanta hasta las federales de 2029 o si la CDU abre la puerta a una alternativa.
📌 Ficha del Caso
- Ficha sobre el caso: Berlín y Mecklemburgo-Pomerania Occidental votan este domingo con la AfD al alza, tras su victoria en Sajonia-Anhalt del 6 de septiembre.
- Datos importantes: La AfD roza el 27-29% nacional y el 37% en Mecklemburgo; la CDU de Merz caería al 7% en ese estado.
- Resumen: Una Alemania debilitada arrastra al eje franco-alemán y a las decisiones europeas que afectan a España.

