La operación antidroga desplegada por la Guardia Civil en Granada se cierra con 19 detenidos y 181 kilos de marihuana intervenidos.
En el marco de la operación Graveyard 02, la Benemérita ha desarticulado una organización criminal dedicada al cultivo, la compraventa y el transporte de marihuana que enviaba la droga hasta Eslovenia. Entre los 19 arrestados hay tres personas de origen esloveno, acusadas de tráfico de drogas, pertenencia a organización criminal, tenencia ilícita de armas, tenencia ilícita de armas de guerra y blanqueo de capitales.
EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Guardia Civil ha detenido a 19 personas y ha desmantelado una red que cultivaba marihuana en interior y la enviaba a Europa desde la provincia de Granada.
- ¿Dónde y quién? La explotación se ejecutó los días 23 y 24 de octubre con doce registros en Granada capital, Almuñécar y Peligros, con hasta 300 agentes movilizados.
- ¿Qué supone para los ciudadanos? Cuatro de los detenidos están ya en prisión provisional y la operación desmonta plantaciones interiores abastecidas con enganches ilegales a la red eléctrica.
Doce registros, 1.388 plantas y una Glock convertida en arma de guerra
Los registros se practicaron los días 23 y 24 de octubre en inmuebles de Granada capital, Almuñécar y Peligros. En varios de ellos los agentes localizaron plantaciones de marihuana en interior, instaladas en habitaciones acondicionadas para el cultivo y, en uno de los casos, en un zulo construido bajo tierra. Los investigadores comprobaron además la existencia de enganches ilegales a la red eléctrica para alimentar las plantaciones.
El inventario de la intervención es contundente: 181 kilos de marihuana, 1.388 plantas y 805 gramos de hachís, además de casi 35.000 euros en efectivo, varias piezas de oro valoradas en unos 40.000 euros, seis vehículos de alta gama, numerosas motocicletas de motocross y documentación contable. En el capítulo de armamento aparecieron cuatro armas cortas, una escopeta de repetición, abundante munición y cargadores de alta capacidad.
Entre todas las piezas destaca una pistola Glock modificada para disparar en automático, una transformación que la convierte legalmente en arma de guerra y que, a juicio de los investigadores, revela el nivel de equipamiento de la trama. Junto a ella se intervino un cargador de alta capacidad, un detalle que refuerza esa misma lectura.
Andalucía no es solo puerta de entrada del hachís del norte de África: se ha convertido en el laboratorio interior que abastece la marihuana de Europa.
De un zulo bajo tierra a Eslovenia: cómo viajaba la droga
Las pesquisas sitúan el destino final de la mercancía en Eslovenia, y la Guardia Civil no descarta conexiones internacionales con otros países que podrían ampliar el mapa de la trama. La organización cubría toda la cadena: el cultivo en interiores, la compraventa y el transporte posterior de la droga fuera de España.
Los detenidos fueron puestos a disposición de la Sección de Instrucción de Guardia del Tribunal de Instancia de Granada, cuyo titular decretó prisión provisional para cuatro de ellos. El resto queda a disposición judicial mientras la investigación continúa abierta y sin descartar nuevas diligencias.
El despliegue movilizó hasta 300 agentes, según los datos facilitados por la Guardia Civil. La investigación la dirigió la Unidad Orgánica de Policía Judicial, con el apoyo de la USECIC de Granada, el Grupo de Acción Rápida, el Grupo de Reserva y Seguridad, patrullas de la Compañía de Armilla, las áreas de investigación de Almuñécar, Las Gabias y Armilla y el Servicio Cinológico de Granada, Almería, Huelva y Málaga.

La Lectura Andaluza
Andalucía lleva años en el centro del mapa europeo del cannabis. Lo que un día llegó en lanchas rápidas por el Estrecho hoy se produce también dentro de casa: naves, pisos y chalés reconvertidos en invernaderos cerrados que no dependen de la temporada. Esta operación lo ilustra con precisión milimétrica. Tres municipios de la provincia de Granada, doce registros y plantaciones escondidas hasta en un zulo bajo tierra. El litoral granadino, que vive del campo y del turismo, aparece otra vez en el mapa del cultivo interior.
Hay un detalle que afecta al bolsillo de cualquiera: los enganches ilegales a la red eléctrica que alimentaban las plantaciones. Ese fraude lo acaban pagando los vecinos en la factura de la luz. A eso se suma la seguridad. Una pistola transformada para disparar en automático no es una pieza de museo: es un arma de guerra en un barrio. Y en el debe colectivo queda el daño reputacional para una comarca que vende sol, playa y fruta de invernadero a media Europa. Cuatro de los 19 detenidos duermen ya en prisión, pero la trama había tejido una estructura capaz de llevar la droga hasta Eslovenia.
Queda recorrido. La investigación sigue abierta, no se descartan conexiones con otros países y la causa avanza en el Tribunal de Instancia de Granada. Traducido a la vida diaria: más diligencias, posibles nuevas detenciones y la certeza de que el cultivo de interior exige respuestas que no terminan el día del registro. En una tierra que exporta aceite, hortalizas y turismo, cada kilo de marihuana que sale de un piso de Granada es una factura que termina pagando toda la provincia.

