CaixaBank Madrid Live Experience 2026 reúne a Bebe, Zucchero y Zenet en Príncipe Pío

El recinto de la Cuesta de San Vicente concentra siete funciones en siete días, con un hueco el lunes 28 y doble sesión el domingo 27. Zucchero, Riopy y Perotá Chingó completan un cartel que combina rock blues, piano instrumental y folk latinoamericano.

El sexto CaixaBank Madrid Live Experience abre el jueves 24 de septiembre con Bebe y cierra el miércoles 30 con Zenet. Siete funciones repartidas en siete días, todas en el mismo escenario: el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío.

La cita llega a su sexta edición con un cartel que va de la canción de autor al rock blues italiano, del piano instrumental al folk latinoamericano y del bolero al musical para toda la familia. La fórmula se repite: una semana, un recinto y una programación pensada para públicos que rara vez coinciden en la misma sala.

Bebe abre el jueves y Zenet cierra: así queda el cartel

El arranque es de aniversario. Bebe sube al escenario el jueves 24 de septiembre para repasar Pafuera telarañas, el disco que la lanzó hace veinte años y que sigue funcionando como puerta de entrada a su carrera. Lo hace con banda y en formato de gira conmemorativa.

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Al día siguiente, viernes 25, aterriza Zucchero. El italiano acumula más de 60 millones de discos vendidos y una lista de colaboraciones en la que figuran Queen, Bono, Sting y Luciano Pavarotti. Su visita coincide con la gira Overdose D’Amore y con el trigésimo aniversario de Spirito DiVino.

El fin de semana se desdobla. La mañana del sábado 26 es para Fetén Fetén y su espectáculo participativo de música popular con instrumentos insólitos. La del domingo 27, para Pica Pica y su musical Mundo Pica Pica. Y esa misma noche del domingo vuelve el piano: el francés Riopy, con 1.100 millones de reproducciones acumuladas y sello de Steinway Artist, presenta un directo a piano solo.

El cierre lleva dos nombres propios. Perotá Chingó, el dúo argentino que ha hecho del folk latinoamericano su seña de identidad, actúa el martes 29. Y el miércoles 30, Zenet presenta Las manos y la voz, su trabajo más reciente, con bolero, tango y bossa nova de fondo.

Siete noches en Príncipe Pío no van a cambiar el mapa cultural de Madrid, pero recuerdan quién paga la música en directo cuando el presupuesto público no llega.

Hemos repasado el calendario: el lunes 28, silencio.

Cómo llegar a Príncipe Pío y qué conviene saber antes de ir

El Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío se levanta dentro del complejo de la estación de Príncipe Pío, en la Cuesta de San Vicente, a un paso del Paseo de la Florida y de la orilla del Manzanares. La conexión es de las mejores de la ciudad: Metro L6, L10 y Ramal Ópera-Príncipe Pío, Cercanías C1 C7 y C10, y uno de los intercambiadores de autobuses con más líneas de Madrid.

Quien vaya en coche tendrá que contar con el aparcamiento del entorno y con la hora punta de salida. Los conciertos de tarde y noche coinciden con la salida de oficinas hacia la M-30 y la A-5. Metro o Cercanías ahorran los minutos que se van en buscar hueco. El entorno no perdona.

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Un banco en el cartel: quién sostiene la música en directo en Madrid

El nombre del festival y el del propio teatro llevan la marca de la misma entidad financiera. No es una rareza en Madrid, y conviene mirarlo sin ingenuidad y sin dramatismo: en los últimos años, la iniciativa privada ha ido ocupando el hueco que la administración no cubre en la música en vivo de formato medio. Sin ese patrocinio, reunir a Zucchero, Riopy y Perotá Chingó en una misma semana sería difícil de sostener solo con taquilla.

La comparación con otras ciudades ayuda a entender el modelo. Barcelona concentra estos días su semana grande en torno a La Mercè, con una programación de calle mayoritariamente gratuita y financiada desde el Ayuntamiento. Madrid resuelve buena parte de su oferta de septiembre con entradas de pago y con un patrocinador en el nombre del recinto. Son dos maneras distintas de entender lo público, y ninguna sale gratis: una se paga con impuestos y la otra, con marketing.

Cuentas claras.

La letra pequeña de esta sexta edición está en el calendario. Siete funciones en siete días suenan a semana completa, pero el lunes 28 se queda sin actuación y el domingo 27 se dobla. Es la lógica de quien programa por taquilla: cada noche tiene que venderse sola. Ahí se decide la semana. Para el espectador, menos margen si duda; para el barrio, un pico de afluencia concentrado en cuatro tardes.

Las entradas siguen a la venta para las siete funciones, según la información difundida por la organización. El festival termina el miércoles 30 con Zenet y, a partir de ahí, la agenda musical madrileña entra en el otoño de las salas y los auditorios. El cartel de esta semana no aspira a cambiar la ciudad. Aspira a llenar siete noches seguidas, que en Madrid ya es bastante.