Las 4 prisiones españolas donde los funcionarios denuncian haber perdido el control frente a los clanes

Cuatro módulos, cuatro prisiones y una misma denuncia repetida por los sindicatos de funcionarios: el control del día a día se ha escapado de las manos. No se trata de motines ni de episodios aislados, sino de una pérdida de autoridad que los trabajadores describen como sostenida y que atribuyen al peso creciente de los clanes dentro de los centros. Esta lista reúne los cuatro penales donde esa queja aparece con más insistencia en los informes sindicales y en las visitas del Defensor del Pueblo.

El criterio no es la alarma puntual, sino la coincidencia: CCOO y UGT llevan años señalando los mismos nombres, y en todos ellos la saturación se cruza con un déficit estructural de personal que las plantillas consideran irresoluble sin refuerzos. Cada centro tiene su propia lógica —el módulo perdido, la presión del clan en la frontera, la rivalidad entre bandas asentadas en la región o el destino final de los internos que otras cárceles expulsan—, pero comparten el mismo silencio de Instituciones Penitenciarias.

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Murcia II (Campos del Río): cuando el conflicto es entre clanes

Lo que singulariza a Murcia II no es solo la saturación, sino que buena parte de su conflictividad nace de la rivalidad entre clanes asentados en la región. El centro de Campos del Río, en servicio desde 2011, es la prisión de mayor capacidad de Murcia —1.008 celdas repartidas en 16 edificios— y ronda los 1.100 internos, casi un centenar de ellos mujeres. Entre sus reclusos conviven integrantes de Los Gasolina, de Cartagena, y de Los Salguero, de Alicante, enfrentados a tiros el 8 de noviembre de 2017 en el barrio cartagenero de Las Seiscientas (Virgen de la Caridad): dos muertos, dos heridos y una venganza anunciada que obligó a separar a miembros de ambas familias en distintos centros penitenciarios. A esa fractura se suma una clasificación interior que los funcionarios consideran insuficiente.

El resultado son episodios recurrentes que la plantilla lleva años denunciando. El módulo 15 de mujeres se ha convertido en un destino de riesgo: en marzo de 2023, una interna del clan de Los Gasolina agredió con patadas y rodillazos a dos funcionarias tras apalear a otra reclusa, y ya había golpeado antes a una trabajadora con una bandeja. El 10 de abril de 2026, una reyerta en el módulo 5 con un interno armado con un pincho carcelario dejó cinco presos y un funcionario heridos. El 8 de junio de 2026, unos cincuenta internos del módulo 2 se negaron a cenar y a volver a sus celdas, quemaron colchones y lanzaron objetos ardiendo desde las ventanas. Los sindicatos sostienen que la dirección resta gravedad a estos hechos y minimiza las cifras de conflictividad.