EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Feijóo ha desvelado la medida estrella de su programa: un Plan Nacional de Infraestructuras que movilizará más de 300.000 millones en 15 años, a razón de 20.000 millones anuales.
- ¿Quién está detrás? El equipo programático de Génova y el propio Feijóo, que sitúan el mantenimiento ferroviario y la seguridad del AVE en el centro de la oferta electoral.
- ¿Qué impacto tiene? La inversión prevista supera en un 25% los 16.114 millones ejecutados en 2025 y aspira a convertirse en el eje de los Presupuestos de 2027.
El plan de infraestructuras del PP movilizará 300.000 millones en quince años y situará el mantenimiento ferroviario como primera prioridad. La propuesta, adelantada por El Mundo y confirmada por fuentes de Génova, contempla una media de 20.000 millones anuales, un 25% más que la inversión pública ejecutada en 2025.
De dónde salen los 20.000 millones anuales
El documento con el que el PP concurrirá a las próximas generales habla de ‘el mayor plan de infraestructuras en décadas’. La cifra que lo sostiene es contundente: más de 300.000 millones en quince años con capital público y privado, repartidos entre autovías, red viaria, Alta Velocidad, Cercanías, e infraestructuras hidráulicas y energéticas. Ahí está el detalle: la media comprometida son 20.000 millones anuales.
El punto de comparación lo aporta el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas: la inversión pública total en infraestructuras en España cerró 2025 en 16.114 millones. El salto, por tanto, es de un 25% sostenido durante tres lustros. ‘Lo que importa no es lo que inviertes sino en qué lo inviertes’, resumen fuentes de Génova consultadas por este medio. La cifra habla sola.
El programa traduce esa jerarquía en una prioridad explícita: el mantenimiento y la seguridad de las infraestructuras mandarán en los Presupuestos. Dentro de ese capítulo, la red ferroviaria pasa por delante de todo lo demás. El PP se compromete a analizar ‘las más de 1.000 limitaciones temporales de velocidad‘ que arrastra la red y a cuantificar las inversiones necesarias para levantarlas. Hablamos de tramos donde Adif, el gestor público de la infraestructura ferroviaria, mantiene restricciones por el estado de la vía.
A eso se suma un plan de atención urgente a los pasajeros cuando un tren quede detenido en pleno trayecto. La letra pequeña importa: no se trata de un teléfono de atención, sino de protocolos, personal y material movilizables en mitad de una avería. El papel lo aguanta todo. La vía, no. Las imágenes de viajeros desatendidos en mitad de la nada siguen demasiado recientes.
El accidente de Urda cambia el eje de la campaña

El accidente de Urda y la posterior dimisión del ministro Óscar Puente desplazaron el foco de la campaña de lo emocional a la gestión. Y en ese terreno Alberto Núñez Feijóo se mueve con más comodidad que en cualquier otro; su equipo lo repite sin rodeos: es el flanco donde el PP tiene mayor credibilidad. De ahí que la inversión en mantenimiento, seguridad y mejora de las infraestructuras ocupe el lugar central del documento con el que los populares se lanzan a la conquista de La Moncloa.
Trescientos mil millones no son una promesa más: son la prueba de que el PP quiere discutir de gestión, y no de trincheras.
El corolario presupuestario tiene su propia letra. Feijóo se ha comprometido esta semana a aprobar dos Presupuestos Generales del Estado en 2027, el del ejercicio en curso y el de 2028. Para ello anuncia una auditoría integral en los primeros cien días: revisión de ayudas, contratos públicos y subvenciones, con denuncia de los fraudulentos y corrección o eliminación de los que no cumplan su objetivo.
Y una advertencia de grueso calibre: dos prórrogas presupuestarias encadenadas obligarían, según el programa, a convocar elecciones. Traducido en román paladino: si Moncloa no es capaz de sacar las cuentas, la legislatura no tiene recorrido. Cosas que pasan en política.
El Eje del Poder Popular
Génova lleva semanas cerrando filas en torno a este eje, y los barones autonómicos tienen aquí un interés directo. Once comunidades autónomas gobernadas por el PP, que suman cerca del 60% del PIB, esperan que el Plan Nacional de Infraestructuras concrete corredores largamente reclamados. La Comunidad Valenciana y Murcia lo vinculan al Corredor Mediterráneo; Galicia y Asturias, a la conexión cantábrica; Aragón, al eje Cantábrico-Mediterráneo. Mazón, López Miras, Rueda y Azcón comparten argumentario con Ayuso: sin inversión sostenida en mantenimiento, los anuncios de Alta Velocidad se quedan en titulares.
El precedente que maneja la dirección nacional es el Plan de Infraestructuras 2000-2007, aprobado con Aznar en La Moncloa, que extendió la Alta Velocidad a Lleida y activó los grandes corredores hoy en servicio. La lectura interna es que aquel plan sobrevivió a dos legislaturas porque se planteó como compromiso de Estado y no como anuncio de temporada.
El riesgo inmediato es doble. De un lado, el Ejecutivo controla el calendario de Adif y Renfe hasta el próximo cambio de Gobierno. Del otro, el PP tendrá que explicar de dónde sale ese 25% adicional de inversión sin romper el objetivo de déficit. Génova sostiene que el capital privado cubrirá buena parte de la brecha, aunque la proporción exacta sigue sin cifra pública. Lo que observamos es un patrón conocido: cuando la campaña entra en terreno de gestión, el PP recupera el eje del debate y Vox se queda discutiendo de otro asunto.
La prueba de fuego llegará con la presentación completa del programa y con el primer debate presupuestario de 2027. Ahí se verá si los 300.000 millones son un número redondo de campaña o la arquitectura de una legislatura.
🏛️ El Apunte de Génova
- Mensaje fuerza: El PP garantiza la seguridad y el mantenimiento de las infraestructuras frente al abandono continuado de los últimos años.
- Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del Partido Popular).
- Próximo hito: Presentación completa del programa electoral y primer debate presupuestario de 2027.

