Las 4 prisiones españolas donde los funcionarios denuncian haber perdido el control frente a los clanes

Cuatro módulos, cuatro prisiones y una misma denuncia repetida por los sindicatos de funcionarios: el control del día a día se ha escapado de las manos. No se trata de motines ni de episodios aislados, sino de una pérdida de autoridad que los trabajadores describen como sostenida y que atribuyen al peso creciente de los clanes dentro de los centros. Esta lista reúne los cuatro penales donde esa queja aparece con más insistencia en los informes sindicales y en las visitas del Defensor del Pueblo.

El criterio no es la alarma puntual, sino la coincidencia: CCOO y UGT llevan años señalando los mismos nombres, y en todos ellos la saturación se cruza con un déficit estructural de personal que las plantillas consideran irresoluble sin refuerzos. Cada centro tiene su propia lógica —el módulo perdido, la presión del clan en la frontera, la rivalidad entre bandas asentadas en la región o el destino final de los internos que otras cárceles expulsan—, pero comparten el mismo silencio de Instituciones Penitenciarias.

4
Alicante II (Villena): el vertedero de los internos que otras cárceles expulsan

Entre las prisiones señaladas por los sindicatos, Alicante II ocupa un lugar propio por su papel de destino final. UGT denunció ya hace años que los módulos 2, 3 y 5 funcionan como un «vertedero» donde se concentran los internos más conflictivos, los multirreincidentes y los que arrastran problemas de salud mental, perfiles que en muchos casos llegan derivados desde otros centros que los expulsan tras protagonizar incidentes graves. La propia dinámica administrativa refuerza esa función: cuando un reo provoca un altercado, la falta de conducciones a otro establecimiento hace que, lejos de salir, regrese al mismo departamento. El resultado, según Acaip-UGT, es una clasificación interior «deficiente» que satura Aislamiento e Ingresos y convierte a la prisión en el último eslabón del sistema.

Publicidad

Las cifras que manejan los sindicatos describen un centro al límite. En 2024 se registraron 238 incidentes entre internos, 105 de ellos con lesionados, y once funcionarios agredidos; solo en enero de 2025 Acaip-UGT contabilizó más de un centenar de episodios, con 28 amenazas y coacciones, 14 intervenciones de material prohibido, un caso de acoso sexual y una agresión consumada. La prisión, concebida para unos 720 internos, rondaba entonces el 150 % de ocupación, y su plantilla médica arrastra un déficit superior al 70 %. A ello se suma la concentración de clanes: los sindicatos alertaron de que 24 presos argelinos compartían un mismo módulo, lo que favorece «clanes de fuerza». Villena encabeza además la reincidencia, con más del 55 % de internos reincidentes.