Una tercera oleada de amenazas de bomba afecta esta semana a vuelos y aeropuertos europeos sin explosivos hallados, según la BBC y Reuters. El Gobierno británico califica los avisos de «amenaza maliciosa».
Qué ha confirmado Londres y qué dicen los registros
El Ejecutivo del Reino Unido ha descrito los avisos como una «amenaza maliciosa», en la información difundida por la BBC, y ha confirmado que los dispositivos activados en los últimos episodios no han localizado material explosivo alguno. Los avisos se han sucedido en rutas comerciales europeas a lo largo de la misma semana.
Los registros han afectado a vuelos comerciales y a zonas de varias terminales, con demoras en la operativa y equipos de seguridad inspeccionando aeronaves en en la plataforma. Reuters y la BBC coinciden en que ninguno de los avisos ha derivado en el hallazgo de explosivos. La investigación sobre el origen sigue abierta.
Ninguna autoridad ha atribuido por ahora la autoría a un grupo o a un Estado concreto. La cadena británica ha señalado que el Ejecutivo de Londres trata los hechos como una amenaza deliberada y no como incidentes aislados. No hay detenidos confirmados por estas alertas.
El protocolo que se activa cuando llega un aviso de bomba
Cuando un avión recibe un aviso de bomba, la tripulación lo comunica al control aéreo y la aeronave queda bajo supervisión hasta el aterrizaje. Después se activa una secuencia reglada que implica a la aerolínea, al gestor aeroportuario y a las Fuerzas de Seguridad.
- Aislamiento de la aeronave en un aparcamiento remoto (la plataforma alejada de la terminal), con acceso restringido y sin contacto con el resto del tráfico.
- Desembarque por escaleras propias, sin pasarela, y traslado de los pasajeros a una zona estéril (el área de acceso restringido situada tras los controles de seguridad).
- Registro del equipaje de bodega y de la cabina por equipos de explosivos y guías caninos, incluida la revisión de la bodega vacía.
- Entrevista a los pasajeros y cotejo del manifiesto antes de autorizar la salida o el traslado del avión.
El experto aeronáutico Eoghan Corry ha explicado en Euronews qué ocurre exactamente cuando un avión recibe una amenaza de este tipo y ha abordado si hay un Estado detrás de la ola de falsos avisos. Ninguna autoridad ha confirmado esa hipótesis.
Tres oleadas en una semana y ningún explosivo hallado: el coste real se mide en horas de vuelo perdidas y dispositivos movilizados.
El impacto para España: aeropuertos, rutas y nivel de alerta
En España, la seguridad aeroportuaria corresponde a la Guardia Civil, que opera con planes de contingencia coordinados con Aena y con el Ministerio del Interior. No consta que la red española haya registrado avisos propios en esta tercera oleada.
El nivel de alerta antiterrorista se mantiene en 4, considerado alto, desde junio de 2015, según el Ministerio del Interior. Los avisos de esta semana no han modificado ese nivel.
El efecto para el viajero español es sobre todo operativo: demoras en conexiones con los grandes aeropuertos de conexión europeos, cambios de puerta y controles más lentos en los embarques con destino a Reino Unido, Francia o Alemania. Las incidencias se comunican vuelo a vuelo a los pasajeros afectados.
El patrón se repite desde el primer episodio de la semana: aviso, aterrizaje, aislamiento de la aeronave y registro sin resultado. Ninguno de los dispositivos practicados ha concluido con la localización de explosivos.
Lo esencial
- 📌 ¿Qué ha ocurrido? Una tercera oleada de amenazas de bomba ha afectado esta semana a vuelos y aeropuertos europeos sin explosivos hallados, según BBC y Reuters.
- 👤 ¿Quiénes están implicados? El Gobierno británico, que habla de amenaza maliciosa, las aerolíneas afectadas y las Fuerzas de Seguridad; la autoría sigue sin atribuir.
- ⏭️ ¿Qué pasa ahora? Continúan los registros y la investigación sobre el origen de los avisos, sin cambios en el nivel de alerta español.

