Moncloa prepara el relevo de su delegado en Ceuta tras asumir la Audiencia Nacional la causa migratoria

El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, abandona el cargo y la política tras denunciar amenazas. La Audiencia Nacional tomará declaración esta semana a su exjefe de gabinete y al presidente de Ceuta.

El Gobierno prepara el relevo de su delegado en Ceuta, Pérez Triano, mientras la Audiencia Nacional asume la causa migratoria. Miguel Ángel Pérez Triano ha presentado este lunes su dimisión tras denunciar una campaña de acoso con insultos y amenazas constantes e incluso la colocación de una corona de muerto en la sede de la Delegación del Gobierno en Ceuta, según ha trasladado el propio delegado en una declaración institucional.

Pérez Triano no solo deja el cargo. También abandona sus responsabilidades orgánicas en el PSOE y se retira de la política. ‘Mi familia no merece que yo siga’, ha asegurado en la sede de la Delegación, cuando se cumplen dos meses de la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma. La dimisión llega, además, después de que fuentes de La Moncloa la adelantaran esta misma mañana.

Desde el Ejecutivo enmarcan la salida en una decisión ‘humana y personal’, según las fuentes consultadas por los medios. La versión oficial insiste en el desgaste personal, aunque la dimisión se produce en plena tormenta política por la gestión de la crisis migratoria en Ceuta.

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Qué ha exigido Vox desde el inicio de la crisis

La formación de Santiago Abascal ha convertido Ceuta en uno de los ejes de su oposición al Ejecutivo. Vox sostiene que la entrada masiva de migrantes registrada a finales de julio no fue un hecho imprevisible, sino la consecuencia de una política migratoria permisiva y de la falta de control del perímetro fronterizo. La dirección del partido reclama explicaciones y responsabilidades políticas desde el primer día.

El argumentario del partido se apoya en los documentos desclasificados por el propio Gobierno. Un día antes de la avalancha migratoria, un agente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) trasladó al jefe de gabinete del delegado información sobre convocatorias difundidas en redes sociales para entrar de forma irregular en la ciudad. Para Vox, ese dato acredita que existía información previa y que la respuesta institucional fue insuficiente. El partido considera que la ciudad autónoma soporta una presión migratoria sostenida que exige un control efectivo del perímetro.

A eso se suma la contradicción que arrastra al delegado. Pérez Triano compareció para asegurar que desconocía esos mensajes y que lo único que trasladó a Madrid fue un aumento de la presión migratoria, sobre todo de entradas a nado. Su entonces jefe de gabinete, Gonzalo Sanz, lo desmintió después en su carta de renuncia, en la que alegó una ‘evidente incompatibilidad’ con la versión pública del delegado.

La dimisión de Pérez Triano no cierra la crisis de Ceuta: la traslada a sede judicial, con la Audiencia Nacional tomando ya declaración a los responsables.

El relevo que prepara Moncloa y la causa en la Audiencia Nacional

Según ha adelantado la Cadena SER, La Moncloa se inclina por el exalcalde de El Puerto de Santa María David de la Encina, dirigente del PSOE de Cádiz y nacido en Ceuta, como relevo al frente de la delegación ceutí. El actual delegado, secretario general del PSOE de Ceuta, tomó posesión del cargo en febrero de este año en sustitución de Cristina Pérez.

En paralelo, la causa avanza. La jueza de la Audiencia Nacional María Tardón tomará declaración esta semana como testigos a Gonzalo Sanz, antiguo jefe de gabinete del delegado, y al presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, dentro de la investigación abierta sobre los hechos. El choque de versiones ha reavivado las dudas sobre el recorrido que tuvo la información disponible y sobre si la actuación de los responsables fue la adecuada.

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La lectura estratégica: Ceuta como flanco permanente

El episodio deja a Vox en una posición cómoda. La dimisión del delegado y la entrada de la causa en la Audiencia Nacional alimentan la tesis del partido de que la crisis de Ceuta tuvo responsables políticos concretos y que el Gobierno reaccionó tarde. Para la formación, el control de fronteras es una cuestión de seguridad nacional y no un asunto menor de gestión.

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La lectura se proyecta además sobre el conjunto del tablero. Vox lleva meses situando la inmigración irregular en el centro de su agenda y presionando al Partido Popular para que endurezca su discurso en esta materia. Cada crisis como la de Ceuta refuerza ese perfil y complica la estrategia del PP, obligado a moverse sin romper del todo con el Ejecutivo. El precedente de los gobiernos de coalición autonómicos que Vox abandonó en julio de 2024 sigue pesando en esa relación.

Con el relevo aún pendiente de confirmación y la causa judicial en marcha, el foco se desplaza al terreno de la responsabilidad política. El desenlace del caso y la identidad del nuevo delegado marcarán el margen con el que el Gobierno tratará de cerrar el capítulo. Vox, entretanto, tiene ya su relato: Ceuta no fue una fatalidad, sino el resultado de unas decisiones que ahora llegan a los tribunales. El próximo hito será la comparecencia de los testigos ante la jueza, prevista para esta misma semana.