JD Vance ha advertido este domingo de que los visados H-1B ‘no deberían existir para reemplazar a trabajadores estadounidenses’. El vicepresidente de Estados Unidos ha respaldado un cargo de 100.000 dólares por trabajador y ha puesto el foco sobre las tecnológicas que despiden plantilla local mientras piden contratar talento extranjero.
Un vídeo en X y un cargo de 100.000 dólares por trabajador
El mensaje llegó en un vídeo publicado en su cuenta de X, en el que el número dos de la administración repasó la investigación abierta sobre el fraude dentro del programa, el permiso de trabajo temporal que Estados Unidos concede a profesionales cualificados a través del Servicio de Ciudadanía e Inmigración, sobre todo ingenieros, matemáticos, y desarrolladores. Vance explicó que el Ejecutivo lleva meses preguntándose qué puede hacer ‘administrativamente’ para garantizar que las tecnológicas fichan a un extranjero solo cuando es un genio de verdad.
La pieza central de ese endurecimiento es un cargo de 100.000 dólares por trabajador para las compañías que sustituyan a empleados estadounidenses por mano de obra foránea. ‘No se trata de reemplazar a un contable que cobra 60.000 dólares por otro extranjero que cobra 45.000 al año’, argumentó el vicepresidente. ‘Eso no es para lo que existe el programa’.
Vance añadió que la Casa Blanca estudia fórmulas para impedir que las empresas que usan el H-1B despidan a trabajadores locales. Lo que más le sorprende, dijo, es que una compañía solicite visados alegando que está ‘desesperada por encontrar personal’ y que una revisión de su historial revele que acaba de despedir a miles de empleados.
Washington no pide permiso.
‘Si estás despidiendo a trabajadores estadounidenses, no deberías salir al mercado a buscar extranjeros para sustituirlos’, sentenció. Las empresas emplean ya a al menos 730.000 trabajadores con contrato H-1B, y el desempleo entre los recién graduados en informática ronda el 26%. El programa admite cada año a unos 85.000 profesionales extranjeros, y el cargo propuesto se ha cifrado en 103.265 dólares por trabajador.
El H-1B nació para atraer talento excepcional, no para abaratar la nómina. Washington ha decidido cobrar por esa diferencia.
Qué significa para el talento tecnológico español

El giro golpea de lleno a una de las principales vías por las que el talento español cruza el Atlántico. El H-1B es la puerta habitual para que ingenieros formados en Madrid, Barcelona o Valencia fichen por grandes tecnológicas asentadas en Silicon Valley.
El talento tiene piernas.
El encarecimiento del permiso y el escrutinio sobre las compañías que lo usan pueden redirigir ese flujo hacia Europa. Y ahí España compite con Alemania, Francia y Países Bajos por los mismos perfiles. La cuenta la paga la empresa.
Para las firmas españolas con presencia en Estados Unidos —Telefónica, Inditex o Iberdrola, entre otras—, el nuevo cargo encarece la movilidad interna de perfiles técnicos y añade incertidumbre a los traslados. La medida llega justo cuando España intenta retener a sus ingenieros y repatriar a los que se marcharon. El encarecimiento del H-1B puede jugar, paradójicamente, a favor de ese objetivo. Eso lo cambia todo.
La Lógica de Washington
Para entender el movimiento hay que situarse dentro del sistema americano. Donald Trump necesita reconstruir apoyo antes de las elecciones legislativas de noviembre de 2026, y el H-1B es uno de los símbolos más eficaces que tiene a mano: un programa que, según sus críticos, permite a las grandes tecnológicas pagar menos a extranjeros mientras despiden a titulados estadounidenses. La coalición que sostiene esta ofensiva es doble: el ala proteccionista del Partido Republicano, que lleva décadas pidiendo cerrar el grifo, y un electorado de clase media con hijos recién graduados que no encuentran empleo en el sector tecnológico.
El precedente es claro. El H-1B nació con la ley de inmigración de 1990, aprobada por el Congreso, y se amplió en 1998 y 2000 para que las tecnológicas pudieran cubrir la escasez de ingenieros. En abril de 2017, la primera administración de Trump ya firmó la orden ‘Buy American, Hire American’ para restringirlo. Lo que observamos ahora es la misma lógica, pero con un instrumento nuevo: en lugar de prohibir, encarecer. El cargo convierte el visado en un lujo y deja que sea el mercado quien decida quién merece el puesto.
La incógnita es si esa estrategia funciona sin dañar al sector que la propia administración quiere proteger. Silicon Valley sostiene que sigue necesitando talento que no encuentra en casa, y que un cargo tan alto empujará a las empresas a contratar en remoto desde Canadá, India o Europa antes que pagarlo. Nadie dijo que fuera gratis. El pulso entre ese argumento y la promesa electoral marcará los próximos meses. La próxima cita clave será el calendario de aplicación del cargo y las investigaciones sobre despidos, que prometen nuevos capítulos antes de que los estadounidenses voten en noviembre.
Ficha del Caso
- El caso: El vicepresidente JD Vance defiende que el visado H-1B no sirva para sustituir a trabajadores estadounidenses y respalda un cargo de 100.000 dólares por contratación extranjera.
- Datos clave: Unos 85.000 visados al año, 730.000 trabajadores con contrato H-1B en activo y un desempleo del 26% entre los recién graduados en informática. El cargo propuesto se ha cifrado en 103.265 dólares por trabajador.
- Para España: El encarecimiento de la vía americana puede frenar la salida de ingenieros españoles hacia Silicon Valley y abrir una ventana para que las empresas nacionales retengan talento que antes emigraba.
