Fitch advierte sobre Colombia: la banca española de Santander y BBVA afronta más presión

La agencia advierte de un deterioro sostenido en los perfiles crediticios de las empresas colombianas. La banca española, con Santander y BBVA a la cabeza, vigila de cerca su cartera en uno de sus mercados clave de Latinoamérica.

Fitch enciende la alerta en Colombia y el aviso llega directo a la banca española: Santander y BBVA afrontan más presión.

La calificadora advierte de que los perfiles crediticios de las empresas colombianas siguen limitados por una menor generación de flujo de caja, una capacidad más débil para servir la deuda y unas condiciones de financiación ajustadas. No es una crisis abierta. Es un desgaste sostenido que ya asoma en las notas de crédito.

Qué dice Fitch sobre el riesgo de las empresas colombianas

El dato más elocuente está en el balance de los últimos doce meses: el portafolio corporativo colombiano de Fitch registró siete rebajas de calificación más que subidas. El apalancamiento bruto pasó de 2,3 veces en 2022 a 2,6 veces en 2025, mientras que el neto apenas se movió, de 2,2 a 2,3 veces. La deuda relativa se mantuvo estable.

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Aquí no importa tanto el volumen de deuda como la capacidad de pagarla. El margen Ebitda cayó del 30,7% en 2022 al 24,2% en 2025 y la cobertura de intereses se quedó en cuatro veces, cerca de la mitad del nivel de 2021. Traducido: cada euro de beneficio operativo sostiene hoy mucha menos deuda que hace cuatro años.

Y el menor flujo de caja libre no viene de invertir más. El gasto de capital frente a la depreciación cayó de 1,6 veces en 2022 a una vez en 2025, es decir, las empresas invirtieron justo lo necesario para mantener sus activos. Al mismo tiempo, subieron los dividendos. Una caja más débil y más reparto al accionista dejan menos colchón.

El aviso de Fitch no habla de quiebras, pero sí de un desgaste que golpea de lleno a la banca española en Colombia.

Por qué el aviso de Fitch golpea a la banca española

Santander y BBVA llevan décadas instalados en Colombia, uno de los mercados donde ambas entidades mantienen una presencia consolidada. Sus filiales financian a hogares y a las grandes corporaciones del país, así que cualquier deterioro de la cartera empresarial termina trasladándose al balance. Si las compañías colombianas ganan menos y pagan más por su deuda, la mora y las provisiones tienden a subir.

La exposición no es un detalle menor. Las filiales locales operan como bancos completos: captan depósitos, conceden hipotecas y prestan al mismo tejido empresarial del que alerta Fitch Ratings. El cliente que preocupa a la agencia es, en buena medida, el de la banca española. No en vano, ambos grupos han convertido Latinoamérica en una pieza central de su cuenta de resultados.

Hay otra pata: el precio del dinero. El Banco de la República elevó su tasa al 12% el 30 de junio de 2026, su nivel más alto desde abril de 2024, y el consenso de inflación para cerrar el año ronda el 6,48%, muy por encima del objetivo del 3%. Con ese cuadro, el crédito se encarece y el margen para relajar la política monetaria se estrecha.

Santander BBVA Colombia

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Fitch también mira al presupuesto. El proyecto para 2027 prevé un déficit del Gobierno central del 9,4% del PIB. Aun si la Ley de Ajuste Fiscal cumple su meta completa del 2,2% del PIB, el desfase seguiría por encima del 7%. Para las empresas, la credibilidad del plan fiscal pesa más que su tamaño declarado.

El precedente que conviene mirar y lo que viene ahora

No es la primera vez que un ciclo de dinero caro en Latinoamérica se cuela en las cuentas de la banca española. La region ha sido durante años la gran fuente de beneficios y, a la vez, el gran foco de volatilidad.

La diferencia ahora está en el punto de partida: las empresas colombianas llegan con balances más cargados que hace cuatro años. El apalancamiento bruto subió de 2,3 a 2,6 veces entre 2022 y 2025, y la cobertura de intereses se ha partido casi por la mitad.

Hay una lección que la banca española conoce bien. Cuando el dinero se encarece de golpe en una economía emergente, los balances tardan en ajustarse y las provisiones afloran en el trimestre siguiente. Por eso las agencias miran la cobertura de intereses y no solo el volumen de deuda. Y por eso el aviso de Fitch tiene lectura directa en Madrid.

Fitch señala además que observará una variable clave: si las medidas del nuevo Gobierno —autorización del fracking, reapertura de licencias de exploración, cambios en la gobernanza de Ecopetrol o el regreso del modelo de concesiones viales— se traducen en proyectos reales. El acceso a la financiación sigue siendo la mayor restricción. Lo que ocurra en Bogotá se leerá, antes o después, en la cuenta de resultados de Santander y BBVA.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: Fitch advierte de que los perfiles crediticios de las empresas colombianas siguen bajo presión por un menor flujo de caja y unas condiciones de financiación ajustadas.
  • Datos importantes: El portafolio corporativo colombiano de Fitch registró siete rebajas más que subidas en doce meses; el margen Ebitda cayó del 30,7% al 24,2% entre 2022 y 2025.
  • Resumen: El deterioro golpea de lleno a Santander y BBVA, dos bancos españoles con presencia consolidada en el país y con interés directo en la marcha de su crédito.