La presencia militar estadounidense en España, pieza clave del flanco sur de la OTAN, vuelve a estar sobre la mesa. El acuerdo entre Pedro Sánchez y Joe Biden en la cumbre de la OTAN de Madrid, en 2022, permitió elevar de cuatro a seis los destructores Aegis con base en Rota, y desde entonces Washington ha seguido reclamando más capacidad en instalaciones como Morón, cuya pista figura entre las más largas de Europa. La negociación afecta también a emplazamientos menos conocidos y a un marco administrativo poco transparente.
Los tres bloques que siguen no están ordenados por importancia, sino por visibilidad: van de lo que ya se discute en público a lo que apenas se documenta. Rota y Morón concentran la atención, pero el movimiento más relevante puede estar al otro lado del Estrecho, donde Estados Unidos mira hacia Canarias y el Centro Africano de Entrenamiento. El último apartado se detiene en quién negocia: el Ministerio de Defensa y el Comité Permanente Hispano-Norteamericano, con sede en el Cuartel General del Aire de Madrid.
1Rota: la ampliación del muelle y el aumento de destructores Aegis que exige EE.UU.
Rota es la pieza donde el pulso se mide en metros de muelle. A raíz del acuerdo entre Pedro Sánchez y Joe Biden en la cumbre de la OTAN de Madrid (2022), España autorizó elevar de cuatro a seis los destructores Aegis, cobertura que dio la Enmienda del Convenio de Cooperación para la Defensa firmada el 8 de mayo de 2023. El quinto, el USS Oscar Austin, llegó en octubre de 2024; el sexto, un Arleigh Burke Flight III, se esperaba para finales de 2026. El problema es de espacio: el Ministerio de Defensa proyecta más de 300 millones de euros en tres nuevos muelles para casi duplicar la capacidad de atraque, con la empresa SENER redactando el anteproyecto (primer semestre de 2026) y unas obras que podrían alargarse seis años o más.
Lo que la hace merecedora de estar en la lista es quién paga y para qué. Según el Gobierno, Estados Unidos asume íntegramente las obras de adecuación del sexto destructor, y Washington aprobó además 92 millones de dólares (unos 78,4 millones de euros) para cuatro polvorines semienterrados de misiles, una partida recogida en el Congressional Record. El mantenimiento con Navantia —contrato de 822 millones hasta 2028— pasaría de 30 a unos 90 millones anuales con seis buques. Todo ello ocurre mientras Washington aprieta con el gasto del 5% del PIB, se desliza la hipótesis de trasladar capacidades a Marruecos y Sánchez vetó el uso de Rota y Morón en operaciones de Oriente Medio, con el convenio fijando un techo de 4.250 militares estadounidenses.
