Triptófano, vitamina D o magnesio: qué suplemento ayuda a combatir la astenia otoñal de forma segura

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Triptófano y 5-HTP: los que más precauciones exigen pese a venderse como ‘naturales’

El 5-HTP no es una planta ni un nutriente esencial: es el paso intermedio entre el triptófano y la serotonina, y a diferencia de aquel atraviesa la barrera hematoencefálica sin competir con otros aminoácidos, por lo que eleva la serotonina de forma más directa y potente. Eso explica que sea el suplemento de la lista con más interacciones potencialmente graves. Combinado con ISRS, ISRSN, IMAO, tramadol, triptanes, linezolid, dextrometorfano o con hierbas serotoninérgicas como la hierba de San Juan, puede desencadenar un síndrome serotoninérgico: taquicardia, fiebre alta, mioclonías, rigidez, agitación, confusión y, en casos extremos, riesgo de muerte. Existen casos publicados de manía al añadir 5-HTP a un IMAO en una persona sin antecedentes bipolares y de un cuadro serotoninérgico con sertralina que derivó en rabdomiólisis.

A ese riesgo farmacológico se suma el de la calidad del producto. En 1989 un lote contaminado de triptófano causó más de 1.500 casos del síndrome de eosinofilia-mialgia y al menos 30 muertes en Estados Unidos, lo que llevó a retirar el producto del mercado; aunque se atribuyó a un contaminante y no a la molécula, se han detectado contaminantes del tipo «Peak X» en partidas comerciales de 5-HTP. La eficacia tampoco está bien establecida: la revisión Cochrane de 2002 analizó 108 ensayos y solo dos (64 pacientes) superaron el filtro de calidad, y un ensayo de 2023 sobre fatiga asociada a enfermedad inflamatoria intestinal no encontró diferencias frente a placebo. Por eso está contraindicado en embarazo, lactancia, esclerodermia o síndrome de Down, obliga a suspenderlo dos semanas antes de una cirugía y la EFSA rechazó en 2012 sus alegaciones sobre el ánimo.