Rocío de Meer convierte la inmigración en el eje del 29-N: «Sin giro, españoles minoría en 2044»

De Meer sitúa el 29-N como una encrucijada civilizatoria y sostiene que el cambio demográfico es casi irreversible. La advertencia se apoya en un estudio interno de Vox con datos del demógrafo Alejandro Macarrón.

Rocío de Meer convierte la inmigración en el eje de Vox para el 29-N: sin un giro, los españoles serán minoría en su propio país en 2044. La diputada por Almería traslada la demografía al centro del discurso de campaña y sostiene que España se juega en las urnas ‘su existencia como nación’.

Qué sostiene Vox: la fecha de 2044 y el cambio demográfico

La advertencia no es nueva en el argumentario del partido, pero De Meer la ha elevado a tesis central de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre. Lo hizo en el programa ‘Mañanas en libertad’, que dirige Luis del Pino en Radio Libertad, donde enmarcó la cita electoral como una encrucijada histórica y no como una convocatoria ordinaria.

‘Estamos en un momento de cambio de civilización, uno de esos pocos momentos en la historia en que te lo juegas todo’, ha asegurado la diputada del GPVOX, que coloca el cambio demográfico por encima de cualquier otra transformación. Su comparación es explícita: recuperar tejido industrial es caro, pero posible; alterar la composición de una población, en cambio, resulta casi irreversible.

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El dato que sostiene su tesis procede de un estudio interno de Vox elaborado con datos del demógrafo Alejandro Macarrón. Ese trabajo, según la diputada, ponía fecha al momento en el que habrá más extranjeros que españoles. ‘Y ese año es el 2044’, ha señalado. Con esa base, su conclusión es prudente en la forma y contundente en el fondo: ‘si todo sigue como está ahora mismo, probablemente los españoles empezarán a ser minoría en su propio país’.

El diagnóstico se extiende al conjunto del continente. La población europea va menguando y va camino de ser minoría en Europa‘, ha añadido, antes de reconocer que revertir esa tendencia será ‘muy difícil. No es un matiz menor: el partido asume que la política migratoria no se agota en sí misma y que la batalla se libra también en la natalidad, la vivienda y la fiscalidad.

De ahí el paquete que el partido repite en cada comparecencia: remigración, construcción de vivienda con prioridad nacional, rebaja de impuestos y suelo disponible para los más jóvenes. La secuencia no es casual. Vox presenta cada medida como una pieza del mismo problema y el 29-N como la última oportunidad para aplicarlas.

Vox no plantea la demografía como un asunto de gestión, sino como una cuenta atrás con fecha: 2044.

Qué margen tiene ese marco en la campaña del 29-N

La traducción electoral es directa. Si la campaña se dirime en torno a la identidad y a la supervivencia de la nación, el partido compite en el terreno donde mejor ha rendido; si se dirime en gestión, el debate se desplaza hacia el PP. De momento no consta respuesta pública del Gobierno ni de los populares a estas declaraciones.

Conviene precisar el alcance de la cifra. El año 2044 no es un dato oficial, sino una proyección a partir de un estudio del partido con series demográficas. Los escenarios públicos los publica el Instituto Nacional de Estadística, y todos dependen de supuestos sobre flujos migratorios y fecundidad. La propia diputada lo formula en condicional, con un ‘probablemente’ que conviene no perder de vista.

Por qué la dirección deja este eje en manos de De Meer

Rocío de Meer no improvisa en esta materia. Diputada del GPVOX por Almería, una provincia donde la agricultura intensiva y la llegada de migrantes han marcado la agenda política local, se ha consolidado como una de las caras del partido en inmigración. El detalle de las propuestas que Vox vincula a ese diagnóstico figura en su web oficial.

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El precedente pesa. Vox rompió en julio de 2024 los gobiernos de coalición con el PP en cinco comunidades autónomas y lo justificó, entre otros motivos, por la política migratoria y el reparto de menores. Aquella decisión dejó una lección interna: el partido rentabiliza más marcar perfil que sostener ejecutivos ajenos. Con 33 diputados y tercera posición en el Congreso de los Diputados, su capacidad de condicionar la agenda no depende de gobernar, sino de fijar el marco.

El flanco del adversario está a la vista. Cualquier endurecimiento del PP en esta materia se leerá como una concesión al diagnóstico de Vox, y cualquier ambigüedad, como una renuncia; ambas lecturas llegan con el recuerdo de 2024 incorporado. Para el Ejecutivo el problema es simétrico: discutir la fecha de 2044 es aceptar el marco, y no discutirla deja el diagnóstico sin respuesta en plena campaña.

El programa definitivo y los debates dirán si la demografía se mantiene en primer plano o alterna con vivienda y fiscalidad según el electorado al que se dirija cada mitin. La fecha que De Meer ha puesto sobre la mesa funcionará como recordatorio mientras dure la campaña. El 29-N decidirá si ese marco moviliza o si se queda en diagnóstico.