Tractorada en Madrid: cortes de tráfico desde las 6:30 y cinco columnas hasta Colón

Unos 500 vehículos agrícolas de ASAJA, COAG y Unión de Uniones entran por cinco vías distintas y confluyen a las 11:00 en Colón. La marcha continúa después hasta Atocha y la protesta está autorizada hasta las 18:00.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿A quién afecta? A quienes entren o circulen por el centro y el este de Madrid, y a los vecinos de Latina, Carabanchel, Arganzuela, Centro, Moncloa-Aravaca, Chamberí, Tetuán, Salamanca, Retiro, Ciudad Lineal, San Blas-Canillejas y Vicálvaro, por cuyas calles pasan las cinco columnas.
  • ¿Cuándo ocurre? Miércoles 28 de octubre. Primeras llegadas a las 6:30, entrada en la capital desde las 8:30, Colón hacia las 11:00 y Atocha hacia las 13:00. La protesta está autorizada hasta las 18:00.
  • ¿Qué cambia hoy? Cortes intermitentes en Vía Lusitana, Alcalá, la Castellana, Princesa, Gran Vía de San Francisco, O’Donnell y Goya. El eje Colón-Atocha queda prácticamente fuera de uso para el coche durante toda la mañana.

Unos 500 tractores procedentes de cinco puntos de la región convergerán este miércoles en la plaza de Colón. La tractorada en Madrid obligará a cortar el tráfico en el centro y en los principales accesos desde primera hora, con afecciones que se arrastrarán hasta bien entrada la tarde.

Cinco columnas y un embudo: así entran los tractores en Madrid

El calendario que manejan ASAJA, COAG y Unión de Uniones, las tres organizaciones convocantes, es escalonado. Las primeras llegadas de vehículos agrícolas a los puntos de salida están fijadas a las 6:30; la entrada en la capital, a partir de las 8:30; la confluencia en Colón, hacia las 11:00, y la manifestación ante el Ministerio de Agricultura, en Atocha, en torno a las 13:00. La autorización decae a las 18:00.

La columna del sur entra desde Torrejón de la Calzada por la Vía Lusitana y encadena Plaza Elíptica, Marcelo Usera, el puente de Andalucía, Legazpi, el paseo de las Delicias, Embajadores, Puerta de Toledo, la Gran Vía de San Francisco, Bailén, plaza de España, Princesa, Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta, Alonso Martínez y Génova hasta Colón. La del este llega desde Guadalajara por la M-111 y la avenida de Logroño, y continúa por Alcalá, Francisco Silvela, Joaquín Costa y la Castellana.

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Los tractores procedentes de El Espinar acceden por el puente de los Franceses y siguen por Ruperto Chapí, Camoens, Marqués de Urquijo, Princesa, Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta y Génova. La cuarta columna, la de Buitrago del Lozoya, circula por Nuestra Señora de Valverde, la avenida del Llano Castellano, Mauricio Legendre, Daniel Vázquez Díaz y la Castellana, con paso por el túnel subterráneo de plaza de Castilla. La quinta, desde Arganda del Rey, entra por Pirotecnia y enlaza Aurora Boreal, la avenida de la Democracia, la plaza de Alsacia, Casalarreina, la avenida de Daroca, la M-23, O’Donnell, Narváez y Goya.

El dibujo tiene un punto débil evidente. Dos de las cinco columnas comparten el tramo final por Princesa, Alberto Aguilera, Carranza, Sagasta y Génova, y las cinco descargan a la misma hora en una plaza de Colón que ya soporta tráfico de paso un miércoles laborable. A eso se suma el traslado posterior hacia Atocha, con la Castellana, Cibeles y el paseo del Prado como corredores naturales para una marea de vehículos lentos.

Cinco rutas distintas y un solo cuello de botella: todo el campo madrileño entra por el mismo eje hacia Colón.

El Ayuntamiento de Madrid informará de las incidencias a través de los paneles de mensajería variable distribuidos por la ciudad, según el dispositivo anunciado este martes. El Centro de Gestión de Movilidad actualizará el avance de la marcha en su perfil de la red social X. La información oficial llega por esa vía, la de las pantallas y las redes, así que conviene consultarla antes de arrancar el coche.

Los barrios que pierden margen: de Plaza Elíptica a Goya

El mapa de la jornada dibuja un arco que va del suroeste al noreste pasando por el corazón de la ciudad. Los vecinos de Latina y Carabanchel notarán la columna sur en la Vía Lusitana y el nudo de Plaza Elíptica, uno de los puntos con más congestión diaria de la capital. En el extremo opuesto, los de San Blas-Canillejas y Vicálvaro verán pasar la columna de Arganda por la avenida de Daroca y la M-23, con O’Donnell y Goya como remate.

El tramo más delicado es el centro. Entre Puerta de Toledo y plaza de España, y después entre Alonso Martínez y Colón, el tráfico rodado pierde carriles durante horas. Lo mismo ocurre en Chamberí, con Sagasta y Génova ocupadas, y en Moncloa-Aravaca, donde la entrada por el puente de los Franceses condiciona Camoens y Marqués de Urquijo. Para el usuario de transporte público, la recomendación práctica es sencilla: Metro y Cercanías por delante del vehículo privado, sobre todo si el destino está dentro del anillo de la M-30.

Hay un detalle normativo que explica por qué la marcha es posible. Los tractores circulan por el interior del anillo con autorización expresa, porque la normativa de la Zona de Bajas Emisiones de Madrid 360 no admite vehículos sin distintivo ambiental en ese perímetro. La excepción se concede para la protesta, no para el resto de la semana, y no abre la puerta a que cualquier vehículo agrícola circule por el centro al margen de la convocatoria.

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Una protesta legítima que se paga en horas de tráfico

No es la primera vez que el campo converge en el centro de Madrid. Las tractoradas de febrero de 2024 ya ensayaron el formato de columnas que entran por vías distintas y se encuentran en el entorno del Ministerio de Agricultura, entonces con un despliegue policial notable y cortes que se prolongaron durante horas. La diferencia de esta convocatoria está en la escala: 500 tractores y cinco itinerarios que atraviesan distritos muy poblados, no solo grandes avenidas.

Las organizaciones convocantes resumen su demanda en una frase que llevan meses repitiendo: ‘dar de comer tiene que dar de vivir’. Es decir, precios en origen, costes de producción y relevo generacional. El derecho a manifestarse está fuera de discusión y la protesta cuenta con autorización administrativa. La crítica razonable no va al fondo, sino a la logística: una movilización de este tamaño en día laborable y con cinco frentes abiertos se gestiona con paneles y tuits, sin un plan de desvíos publicado con antelación que permita al conductor reorganizar su mañana.

Ahí está la contradicción que se repite cada vez que una tractorada llega al asfalto urbano. La ciudad asume el coste en horas perdidas y en atasco, mientras el mensaje político se lanza frente a la puerta del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en Atocha. El campo tiene razón en el diagnóstico y el Ayuntamiento tiene margen para comunicar mejor el suyo. El miércoles a las 18:00 decae la autorización; hasta entonces, la referencia del conductor son los paneles de la M-30 y el perfil del Centro de Gestión de Movilidad.