García-Page cifra en 68 los fallecidos del accidente ferroviario de Urda y advierte de que el balance puede crecer. Lo ha confirmado el presidente de Castilla-La Mancha tras reunirse con el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, en la estación toledana donde este miércoles dos trenes de alta velocidad han colisionado por alcance. Cuatro de esos cuerpos permanecen todavía atrapados entre los vagones siniestrados.
Quién dirige la emergencia: 107 heridos y cuatro cuerpos aún bajo los vagones
El conjunto de los centros hospitalarios de Castilla-La Mancha han atendido a 107 personas heridas, según los datos que el 112 de la región ha trasladado a Europa Press y que la Junta ha desglosado centro por centro. El Hospital Universitario de Toledo ha recibido 41 pacientes, doce de ellos en la UCI, nueve han pasado por quirófano y ocho permanecen en planta. El Hospital Mancha Centro de Alcázar de San Juan ha atendido a 36 víctimas, con cinco en cuidados intensivos.
El Hospital General Universitario de Ciudad Real ha recibido a quince pacientes, cuatro en la UCI y uno en la Unidad de Reanimación y Cuidados Críticos, y ha registrado un fallecimiento tras la hospitalización. El Hospital de Manzanares ha atendido a trece personas, el de Valdepeñas a cuatro y el Universitario de Albacete a una, intervenida y estable en reanimación.
A esa cifra se suman al menos 86 heridos atendidos por la Comunidad de Madrid: diez en el puesto sanitario avanzado del SUMMA 112 desplegado en el lugar del siniestro y 76 en los hospitales de La Paz, 12 de Octubre, Getafe, Puerta de Hierro, La Princesa, Fundación Jiménez Díaz, del Henares, del Tajo, Fuenlabrada, Torrejón, Rey Juan Carlos, Infanta Sofía, Villalba y Clínico San Carlos.
García-Page ha precisado que todos los heridos hospitalizados están identificados y que quince presentan código rojo, cuatro de ellos en estado especialmente grave. La Guardia Civil recoge pruebas de ADN en las oficinas habilitadas en Sevilla, Madrid y la propia Urda para completar la identificación de las víctimas.
Dos accidentes de alta velocidad en un mismo año convierten la seguridad ferroviaria en una cuestión de Estado y no en un debate de gestión.
Del aviso rojo de Atocha al compromiso de Sánchez: dónde se juega la confianza en el AVE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha desplazado al puesto de mando avanzado y ha comprometido ‘hasta el final’ la investigación del siniestro. Lo ha hecho sin admitir preguntas y con el presidente autonómico a su lado. ‘Toda España está de luto’, ha subrayado, antes de advertir de que ‘si ha habido negligencias se sabrá y si ha habido fallos en el sistema de seguridad se responderá con total contundencia’.
La explicación técnica ha empezado a circular por una vía muy concreta. Puente ha calificado de ‘inexplicable’ que el centro de control de Adif en Atocha ordenara reanudar la marcha del AVE de Renfe cuando el sistema arrojaba un aviso rojo que advertía de que el tren de Iryo precedente seguía ocupando la vía. La persona que dio el visto bueno está identificada y queda sometida a lo que determine la investigación.

Page, por su parte, ha marcado distancia sobre las causas: ‘Las explicaciones en relación con las causas y el recorrido lo tienen que valorar ellos. Yo creo que tienen bastante información ya acumulada’. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias concentra ahora toda la información del sistema de señalización, mientras Renfe y el Ministerio cruzan datos sobre el recorrido de ambos convoyes.
El Eje del Poder Socialista
La lectura política tiene dos ejes. El primero es territorial: la emergencia la gestiona una comunidad gobernada por el PSOE, con García-Page ejerciendo de autoridad institucional ante las víctimas y sus familias y con los dispositivos sanitarios de Toledo, Alcázar de San Juan, Ciudad Real, Manzanares, Valdepeñas y Albacete absorbidos en apenas unas horas. El segundo es de Estado: el Ejecutivo de coalición comparece ante el segundo siniestro de alta velocidad del año, después del de Adamuz (Córdoba) del pasado enero, que dejó 46 fallecidos y cerca de 300 heridos.
En Ferraz y en La Moncloa la prioridad declarada es el acompañamiento a las víctimas y la depuración de responsabilidades. Sin atajos. El precedente de Adamuz enseñó que la opinión pública tolera la complejidad técnica, pero no la opacidad, y en esa clave se interpreta el paso de Puente por el centro de control de Atocha esta misma mañana.
El momento llega en plena precampaña autonómica y con los barones socialistas midiendo cada gesto. García-Page, voz habitualmente crítica dentro del partido, aparece esta vez en la foto de la unidad institucional: no ha eludido la gestión de la emergencia ni ha entrado en las causas. Es el perfil que la dirección federal quiere proyectar de los suyos. Gestión y no ruido.
La oposición reclamará explicaciones en el Congreso y exigirá responsabilidades políticas; el argumentario socialista pasa por separar la investigación técnica de la refriega partidista y por recordar que el compromiso del presidente es reforzar la seguridad del sistema si el informe lo exige. El riesgo es de confianza. España sostiene buena parte de su prestigio internacional en el AVE y dos accidentes en doce meses obligan a reconstruirla con hechos, no con declaraciones.
El siguiente hito será la comparecencia del ministro de Transportes en la Cámara Baja, aún sin fecha cerrada, y el primer informe del gestor ferroviario sobre el aviso rojo de Atocha. Ferraz evita fijar calendario electoral en torno a la tragedia y los gobiernos autonómicos socialistas han ofrecido refuerzos sanitarios y forenses a la Junta.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: Gestión institucional de la emergencia y compromiso de esclarecer las causas hasta el final, separando la investigación técnica del debate partidista.
- Protagonista: Emiliano García-Page (presidente de Castilla-La Mancha), junto a Pedro Sánchez (presidente del Gobierno) y Óscar Puente (ministro de Transportes y Movilidad Sostenible).
- Próximo hito: Comparecencia de Puente en el Congreso para explicar el aviso rojo de Atocha, pendiente de confirmar por Ferraz y Moncloa.

