Microsoft concentra el 90% de la eliminación de carbono contratada: 30 millones de toneladas, 450.000 entregadas

XPRIZE propone ligar cada premio a un comprador garantizado mediante contratos de suministro anticipados. Los escenarios climáticos exigen entre 6.000 y 10.000 millones de toneladas anuales en 2050.

La eliminación de carbono contratada se triplicó en 2025 hasta casi 30 millones de toneladas, pero solo 450.000 se entregaron y Microsoft concentró el 90% de las compras, según los datos de CDR.fyi.

Un mercado que firma récords y entrega el 1,5% de lo prometido

Los compradores cerraron contratos por casi 30 millones de toneladas de captura duradera de CO2 durante 2025, más del triple que el año anterior. Lo revela el recuento de CDR.fyi que resume Heatmap y que retrata la paradoja del sector: la firma de contratos se dispara mientras la entrega física avanza a paso de tortuga. A efectos de emisiones, la diferencia entre lo prometido y lo retirado de la atmósfera es la única cifra que cuenta.

Las entregas reales se quedaron en unas 450.000 toneladas, en torno al 1,5% de lo firmado. Para dimensionarlo: los escenarios climáticos sitúan la necesidad global entre 6.000 y 10.000 millones de toneladas anuales en 2050. Hoy el sector tendría que multiplicar por más de diez mil su entrega anual para acercarse a esa horquilla. Vamos a los datos.

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El segundo dato incómodo es la concentración. Cerca del 90% de las compras salió de una sola empresa, Microsoft. Un mercado con un comprador dominante no es un mercado: es una dependencia. Si la tecnológica reordena su cartera de sostenibilidad o recorta el presupuesto de compensación, el sector entero pierde su principal fuente de ingresos por contrato.

David Babson, vicepresidente ejecutivo del área de Energía, Clima y Naturaleza de la fundación XPRIZE, califica la lentitud de fallo de mercado: la tecnología progresa más rápido de lo que se adopta. Dirigió antes el programa Climate Grand Challenges del MIT y fue director de programa en la agencia ARPA-E del Departamento de Energía de Estados Unidos. Su diagnóstico no cuestiona la ingeniería. Cuestiona la demanda.

La captura funciona; lo que falta es quien pague por ella. Un mercado con un solo comprador al 90% no escala: depende de una única cuenta de resultados.

La letra pequeña de las compras de créditos de carbono

Aquí está la letra pequeña. Contratar toneladas es barato en reputación y caro en ejecución: obliga a construir plantas, verificar mediciones, y asumir el coste energético de separar el CO2 del aire. Buena parte de esas compras son compromisos plurianuales con entrega escalonada, así que el 1,5% de 2025 no es un fraude: es la foto de un sector que vende antes de tener capacidad instalada.

Un contrato firmado no retira una tonelada de la atmósfera. La tonelada solo existe cuando sale del aire y alguien la verifica.

El problema aparece cuando esa foto se presenta como resultado. Lo hace la instalación que opera y el verificador que certifica, no el anuncio de la firma. La distinción entre compromiso y acción es la misma que separa un objetivo Net Zero a 2050 de una reducción real este ejercicio.

XPRIZE propone cambiar el premio, no solo el discurso. Babson describe los mixed purses: un galardón en metálico acompañado de un comprador garantizado mediante un advance market commitment, un contrato de suministro a largo plazo o un acuerdo de compraventa. En su experimento mental, un premio de eliminación de carbono llevaría aparejado un fondo independiente de 1.000 millones de dólares aportado por compradores de créditos, del que los equipos podrían disponer a medida que entregan toneladas verificadas.

📊 Impacto ecológico en cifras

  • CO2 contratado: casi 30 millones de toneladas de captura duradera en 2025, más del triple que en 2024.
  • CO2 entregado: unas 450.000 toneladas, alrededor del 1,5% de lo firmado.
  • Brecha climática: 6.000-10.000 millones de toneladas anuales necesarias en 2050.
  • Concentración de la demanda: cerca del 90% de las compras procede de Microsoft.
captura duradera de CO2

Mati Carbon y el modelo que sobrevive sin el precio del crédito

El precedente que sí aguanta la caída es Mati Carbon, ganador en abril de 2025 del gran premio de 50 millones de dólares de XPRIZE Carbon Removal. Su solución es la meteorización mejorada: esparcir basalto triturado en pequeñas explotaciones agrícolas de India, donde la roca fija CO2 al degradarse. La competición movilizó a 1.334 equipos y sus participantes han levantado más de 3.300 millones de dólares, según la fundación.

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La clave de su resistencia no es climática, es agronómica. El polvo de roca también mejora el suelo y el rendimiento del cultivo, de modo que el agricultor tiene una razón para participar que no depende del precio del crédito. Ese es el patrón que el resto del sector aún no ha encontrado: una fuente de ingresos que aguante cuando el comprador voluntario se canse.

La comparación con los mercados maduros resulta inevitable. El EU ETS mueve millones de toneladas porque detrás hay una obligación legal; la eliminación de carbono se mueve, de momento, con compromisos corporativos voluntarios y con la etiqueta verde que acompaña a la compra. Sin obligación ni comprador público, el precio lo fija la buena voluntad.

Lo que el sector necesita no es otro premio, sino una cartera de compradores

XPRIZE traslada el mismo diagnóstico a otras convocatorias. En su competición contra los incendios forestales, fallada el 23 de septiembre de 2025 con unos 4,55 millones de dólares repartidos de un fondo de 11 millones, el primer puesto fue para la contratista de defensa Anduril Industries, con un bonus de un millón aportado por Lockheed Martin. En biodiversidad, Limelight Rainforest se llevó 5 millones por cartografiar 100 hectáreas de selva en menos de 24 horas e identificar más de 250 especies.

Babson espera que los costes caigan cuando las agencias y las empresas adopten las herramientas, aunque admite que las administraciones con menos presupuesto necesitan una vía para comprar los primeros sistemas. La biodiversidad, señala, aún no tiene precio; en cuanto un ecosistema se puede medir, la política que se limita a contemporizar deja de tener excusa.

La brecha que separa la promesa de la tonelada retirada

El sector tiene un espejo reciente en el que mirarse: la ola de compras corporativas de compensaciones forestales que se pinchó cuando la verificación no resistió la auditoría. La eliminación de carbono corre el riesgo de repetir el guion si confunde contratos con toneladas. La diferencia es que aquí la medición es más sencilla: una planta que sepulta CO2 se pesa, se mide y se audita.

La lectura para el inversor es directa. La tecnología existe y funciona; el cuello de botella está en la demanda. Cualquier fondo que quiera exposición real a la captura duradera de CO2 debería mirar menos el anuncio del premio y más el carné de compradores: cuántos hay, cuánto firman y cuántas toneladas retiran de verdad. Triplicar contratos demuestra disposición a pagar; entregar el 1,5% demuestra que aún no hay capacidad.

El reto de la próxima década no es inventar otra tecnología de captura. Es construir la infraestructura de compra que la haga viable: contratos de suministro a largo plazo, compras públicas de arranque y una contabilidad de emisiones —la CSRD que impulsa la Comisión Europea y el Scope 3— que no permita apuntarse la tonelada contratada como si ya estuviera retirada. Con la necesidad global entre 6.000 y 10.000 millones de toneladas anuales para 2050, el margen para la complacencia es cero. Ese es el trabajo aburrido que decide si el mercado existe en 2035.

🌍 El Impacto Real para el Futuro

  • Beneficio medible: las 450.000 toneladas entregadas en 2025 son el punto de partida real del sector, no los 30 millones de toneladas firmados.
  • Modelo que cambia: el premio a la tecnología cede protagonismo al comprador garantizado; el contrato de suministro se convierte en la palanca de escala.
  • Para las próximas generaciones: alcanzar 6.000-10.000 millones de toneladas anuales en 2050 exige multiplicar por más de diez mil la entrega actual.