La DGT avisa de la nueva multa de 200 euros por adelantar mal a los ciclistas

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Qué consecuencias añadidas tiene un adelantamiento peligroso con accidente

La multa de 200 euros —100 si se abona en los 20 días siguientes— y la retirada de puntos son solo el primer escalón. Cuando el adelantamiento acaba en siniestro, el asunto sale del circuito administrativo: la Guardia Civil instruye atestado, el conductor pasa por las pruebas de alcohol y drogas y la maniobra queda medida al detalle (velocidad, separación lateral, huellas de frenada), porque ese informe será la base de la acusación. La Ley de Tráfico obliga a la Administración a trasladar el caso a la Fiscalía y a paralizar el expediente sancionador; si después hay condena penal, ese expediente se archiva sin declaración de responsabilidad. Los 200 euros se esfuman y entra en juego algo mucho más caro. La propia reforma apunta a ese escenario: rebajar 20 km/h respecto al límite de la vía no evita el golpe, rebaja su violencia. A 90 km/h un coche recorre 25 metros por segundo, así que un margen de metro y medio se agota en una fracción de segundo.

El Código Penal traduce el descuido en delito. Si el ciclista fallece, el conductor responde por homicidio imprudente: prisión de uno a cuatro años y, al haberse empleado un vehículo a motor, privación del permiso de conducir de uno a seis años. Si hay lesiones graves, el artículo 152 prevé entre tres meses y tres años de cárcel según su entidad, con uno a cuatro años sin carné. Desde la reforma de 2019 no queda zona de impunidad: cuando una infracción grave de tráfico determina el resultado, el hecho se aprecia como mínimo como imprudencia menos grave, castigada con multa de tres a dieciocho meses y retirada del permiso de tres a dieciocho. Marcharse del lugar añade un delito de abandono (seis meses a cuatro años de prisión) y, si la víctima queda sola y herida, omisión del deber de socorro. A ello se suman la indemnización civil que asume el seguro conforme al baremo y los antecedentes penales.

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