De la Espriella redobla bombardeos y fumigaciones en Colombia: la inversión española, en alerta

El presidente colombiano intensifica las operaciones militares y reactiva la aspersión aérea tras el atentado de Planadas, que dejó cuatro muertos, entre ellos una bebé de dos meses. Las compañías españolas con intereses en el país vigilan el coste de la seguridad.

De la Espriella redobla los bombardeos en Colombia tras un atentado que mató a cuatro personas, entre ellas una bebé de dos meses. La volqueta cargada de explosivos estalló a las 9:44 de la noche del domingo 1 de noviembre, a pocos metros del hospital de Planadas, en el sur del Tolima. El país entero ha vuelto a mirar al mismo rincón del mapa.

El estallido destrozó viviendas y edificaciones del casco urbano. La gobernadora del Tolima, Adriana Matiz, confirmó el balance preliminar de cuatro fallecidos; las autoridades decretaron toque de queda, evacuaron el centro de atención integral para la tercera edad y trasladaron a los heridos al colegio Domingo Savio. El hospital quedó a pocos metros de la deflagración.

No fue un hecho aislado. En el mismo pronunciamiento, el presidente citó el asesinato del patrullero Julián Esmith Castaño López en Algeciras (Huila) y los hostigamientos con explosivos registrados en Balboa, La Sierra y Totoró, en el Cauca. Varios frentes abiertos a la vez.

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El atentado de Planadas que ha desatado la ofensiva

La respuesta llegó por la red social X. Abelardo De la Espriella anunció que fortalecerá la presencia de la Fuerza Pública, intensificará las operaciones especiales y continuará con los bombardeos contra lo que su Gobierno denomina objetivos militares legítimos. Su Ejecutivo avanzará, además, en la reactivación de las fumigaciones ‘conforme a la ley’, según el mensaje difundido por el propio mandatario.

‘Los vamos a perseguir, los vamos a combatir con toda la fuerza legítima del Estado y los vamos a dar de baja’, escribió. La frase marca el giro de una política que rompe con el enfoque de la etapa anterior y que aspira a recuperar territorios hoy en manos de estructuras criminales. ‘No vamos a retroceder ni un milímetro‘, añadió, antes de cerrar con un lema que ya circula como consigna: ‘El miedo cambió de bando’.

La reactivación de la aspersión aérea devuelve a Colombia a un debate que llevaba una década cerrado.

Hay un matiz que conviene no perder de vista: el anuncio no describe una operación concluida, sino una intención. Los bombardeos y las fumigaciones son herramientas con coste político y jurídico, y su puesta en marcha depende de jueces, de pilotos y de alcaldes que llevan años reclamando presencia del Estado.

Por qué la escalada golpea a la inversión española

España no es un espectador cualquiera en Colombia. Las empresas españolas figuran entre las primeras inversoras extranjeras del país, según los registros de la Secretaría de Estado de Comercio, con posiciones consolidadas en telecomunicaciones, energía, banca, seguros, infraestructuras y turismo.

Telefónica, a través de Movistar, BBVA, Repsol, Naturgy y Mapfre son algunas de las compañías que llevan décadas operando allí. Una escalada en varios frentes a la vez encarece la seguridad, tensa los seguros y complica la logística justo en las regiones donde el Estado pierde pie.

El detalle que casi nadie cuenta es que las fumigaciones no son solo un asunto de orden público. Afectan al territorio, al agua y a los cultivos, y en las zonas de economía campesina cualquier operación aérea genera rechazo. El café del sur del Tolima, uno de los de mayor prestigio del país, se juega ahí buena parte de su reputación.

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El precedente del glifosato que explica el giro colombiano

Conviene recordar el precedente. La aspersión aérea con glifosato está suspendida en Colombia desde 2015, cuando el Consejo Nacional de Estupefacientes ordenó detenerla tras las advertencias de la Organización Mundial de la Salud sobre el herbicida. Los intentos de reanudarla chocaron después con las exigencias de la Corte Constitucional, que impuso condiciones estrictas y consultas previas con las comunidades.

El segundo precedente es Plan Colombia, el programa de cooperación militar con Estados Unidos que durante década y media canalizó miles de millones de dólares de ayuda antidrogas y rediseñó la presencia del Estado en la selva. La lección de entonces sigue vigente: la presión militar funciona cuando hay institución detrás; sin ella, solo desplaza el problema de municipio.

Miremos hacia delante. El Gobierno colombiano tiene por delante la tarea de demostrar que la mano dura no se come el crédito inversor construido en dos décadas, y las compañías españolas leerán cada anuncio con la lupa de la seguridad jurídica y del coste del riesgo. Lo que se decida en Planadas se va a notar también en Madrid.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: Una volqueta bomba mató a cuatro personas en Planadas (Tolima) la noche del 1 de noviembre. De la Espriella responde con más operaciones militares y con la reactivación de las fumigaciones.
  • Datos importantes: Cuatro fallecidos, entre ellos una bebé de dos meses; toque de queda decretado; ataques simultáneos en Tolima, Huila y Cauca. La aspersión con glifosato está suspendida desde 2015.
  • Resumen: La escalada encarece el riesgo país y expone a las empresas españolas con intereses en telecomunicaciones, energía, banca y seguros, un activo estratégico para la imagen de España en la región.
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