Cuidado con la calefacción este noviembre: el ajuste térmico habitual que está levantando tu suelo de parqué

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Del 18 a los 23 °C en un solo día: el ajuste de termostato que conviene evitar

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El gesto es casi un reflejo: llegar a casa con 18 °C, mirar el termómetro y subir la consigna a 23 °C para que el salón entre en calor cuanto antes. En una instalación convencional ese atajo no funciona. El termostato no es un acelerador, sino un interruptor con una temperatura objetivo, y el sistema calienta al ritmo que le marcan sus emisores: marcar más grados no aporta más potencia, solo alarga el tiempo de funcionamiento hasta alcanzar una cifra más alta. En un suelo radiante el desfase es mayor, porque el calor tiene que atravesar primero el mortero que envuelve las tuberías; en una solera tradicional pueden pasar horas hasta que la superficie se nota caliente. El resultado del salto brusco es un sobrecalentamiento que llega tarde y se corrige abriendo la ventana, justo el vaivén que peor llevan tanto la factura como el material. Según el IDAE, cada grado de más encarece el consumo alrededor de un 7 % y la referencia de confort diurno está en 20-21 °C.

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El perjuicio no se queda en el recibo. La madera es higroscópica y equilibra su humedad con la del aire: las fichas técnicas de los fabricantes sitúan ese equilibrio entre el 7 % y el 11 % de humedad en la tabla, lo que corresponde a una humedad relativa de entre el 35 % y el 60 %, con un punto óptimo cercano a los 20 °C y el 50 %. Cuando la calefacción empuja la estancia muy por encima de esos valores, el ambiente se reseca, baja del 30 % y la madera merma: aparecen juntas abiertas, abombamientos, crujidos y grietas, y en las instalaciones encoladas el problema puede llegar al despegue de la capa noble. A esto se suma un límite que no es ambiental sino de superficie: en un parqué conviene no pasar de 27 °C en el suelo, por debajo de los 29 °C que la norma admite como máximo general. La pauta que evita el destrozo es un régimen continuo y una subida escalonada, de grado en grado y con margen para que el sistema se asiente, vigilando además la humedad con un humidificador y una ventilación breve pero eficaz.