Kremlin, Ucrania y Trump: Moscú confía en que el vuelco electoral de EE.UU. no altere las negociaciones

Peskov da por hecha una nueva ronda trilateral en Abu Dabi el 10 y el 11 de noviembre mientras Washington mueve su diésel y sus sanciones. España paga la factura sin sentarse a negociar.

El Kremlin, Ucrania y Trump vuelven a la mesa en Abu Dabi. Moscú no teme el vuelco electoral; Madrid hace cuentas.

A 5.000 kilómetros de Abu Dabi, la noticia se lee con otra letra pequeña. España encara el quinto invierno de la guerra con tres dependencias incómodas: munición que se fabrica fuera, un diésel cuyo precio se decide en mercados que la Casa Blanca acaba de mover y una defensa europea que aún no ha aprendido a comprar su propio paraguas. España llega a esta ronda sin silla propia en la mesa.

Lo que Moscú espera de la ronda de Abu Dabi

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, puso fecha: representantes rusos, ucranianos y estadounidenses se verán el martes 10 y el miércoles 11 de noviembre en la capital emiratí. ‘Ya hay un trabajo preparatorio en marcha’, dijo, y ‘está previsto que muy pronto tenga lugar otra ronda de negociaciones trilaterales’.

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Preguntado por si el nuevo Congreso de mayoría demócrata complicará el respaldo de Washington a Kiev, Peskov lo despachó como un asunto interno de Estados Unidos. Elogió los ‘exitosos esfuerzos humanitarios de construcción de paz’ de la primera dama, Melania Trump, y dio por bueno el alto el fuego limitado en torno a Oleshky, ciudad ocupada por Rusia, que la semana pasada permitió entregar ayuda y evacuar a algunos residentes.

Los hechos van por otro camino. El mes pasado Trump cerró un acuerdo de importación de diésel con Rusia que cayó como un jarro de agua fría sobre Kiev y sus aliados europeos. Firmó además un decreto que dejaba en pausa nuevas sanciones de gran alcance contra la economía rusa y defendió la suspensión ante el Congreso como una cuestión de interés nacional. Legisladores de ambos partidos lo acusaron de beneficiar a Vladímir Putin.

En el frente, Ucrania detectó una reducción de capacidades en Starshield, la versión militar del internet satelital Starlink que sostiene sus comunicaciones y sus drones. Y sigue esperando los interceptores Patriot de fabricación estadounidense: el 30 de octubre el gobierno de Trump aprobó una venta de 2.100 millones de dólares tras las quejas de Kiev por los retrasos del Pentágono. Las reservas de EE.UU. se han agotado por la guerra con Irán.

Sin elecciones a la vista, Trump negocia con Moscú en Abu Dabi mientras un Congreso demócrata le prepara la factura para enero.

Volodímir Zelenski lee el resultado al revés que Moscú. En una entrevista con la cadena alemana ZDF sostuvo que los demócratas ‘hablan muy claramente sobre apoyar a Ucrania’ y que la cita electoral puede aumentar las posibilidades de recibir asistencia adicional, incluidos los interceptores que necesita para defenderse de los misiles balísticos rusos.

Por qué la factura de Abu Dabi se paga en Madrid

Empecemos por el diésel. El acuerdo con Moscú se tambaleaba esta semana: funcionarios federales y estatales advirtieron de que gestionar cualquier envío podría acarrear consecuencias legales y dos petroleros con destino a Estados Unidos cambiaron de rumbo. El Kremlin quitó hierro al tropiezo y aseguró que las entregas seguirán. Para España el detalle no es menor: el diésel mueve el transporte pesado, el campo y la flota pesquera.

Después está la munición. Cada interceptor que se queda en un arsenal estadounidense es una batería que Europa no tiene. España afronta el tramo más exigente de la senda de gasto en defensa pactada en la OTAN con una industria propia que aún no cubre todas las capacidades que promete y con la vista puesta en un proveedor que ahora prioriza su propio reabastecimiento.

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vuelco electoral EEUU

En Moscú nadie da por hecho que el Capitolio ate en corto a Trump. Dmitri Medvédev, presidente ruso entre 2008 y 2012 y hoy subjefe del Consejo de Seguridad, pronosticó que Trump ‘no necesita una confrontación adicional con los demócratas’. Konstantin Kosachev, vicepresidente de la cámara alta, fue más lejos: Kiev y sus aliados en Londres y Bruselas ‘tienen prácticamente garantizados dos años de un Trump de línea dura’.

El ministro de Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, lo resumió así: ‘el presidente es el presidente Trump’ y ‘debe esperarse imprevisibilidad’. Jorn Fleck, del Atlantic Council, coincide en lo esencial: aun con mayoría en ambas cámaras, a los demócratas les costará imponer límites significativos, y Trump, ‘liberado de tener que volver a enfrentarse a los votantes’, podría acelerar la negociación para consolidar su legado.

El precedente que conviene recordar

No sería la primera vez que el Capitolio se cruza en el camino. La ayuda militar estadounidense a Ucrania estuvo meses bloqueada en el Congreso durante 2023 y 2024, y Europa, España incluida, tuvo que reordenar sus entregas para cubrir el hueco. Entonces el pulso se cerró a última hora; ahora quien condiciona al presidente no responde a un calendario de guerra, sino a otro electoral.

Conviene recordar qué puede y qué no puede hacer ese Congreso. La política exterior es terreno constitucional del presidente; el Legislativo maneja el dinero y las sanciones, pero no dicta la diplomacia. De ahí que Moscú mantenga la calma y que Kiev ponga sus esperanzas más en el calendario de entregas que en un cambio de rumbo.

Para España, la conclusión es incómoda y útil a la vez. Incómoda, porque la ronda emiratí se celebra sin voz europea en la mesa y con la industria española pendiente de licencias y cadenas de suministro ajenas. Útil, porque el episodio deja una lección de manual: quien no produce lo que necesita, negocia siempre en segunda fila.

Quedan tres fechas por seguir: el 10 y el 11 de noviembre en Abu Dabi, la suerte de los dos petroleros con diésel ruso que dieron media vuelta y el mes de enero, cuando el nuevo Congreso jure sus cargos y empiece a poner precio a cada gesto de Trump hacia Moscú.

📌 Ficha del Caso

  • Ficha sobre el caso: El Kremlin da por hecha una nueva ronda trilateral con Ucrania y EE.UU. en Abu Dabi pese al vuelco electoral demócrata en Washington.
  • Datos importantes: Cita el 10 y el 11 de noviembre; venta aprobada de 2.100 millones en interceptores Patriot el 30 de octubre; acuerdo de diésel con Rusia y pausa de sanciones.
  • Resumen: España no se sienta en esa mesa, pero asume el coste en diésel, defensa y dependencia de proveedores ajenos.
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