EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? El 39º Congreso Aragonés de Atención Primaria ha cerrado este sábado en Zaragoza con 250 médicos y tres exigencias al Salud: menos burocracia, vigilantes de seguridad en los centros y más presupuesto.
- ¿Quién está detrás? La cita la han organizado Fasamet y Cesm Aragón, y la ha clausurado la gerente única de Atención Primaria del Salud, Pilar Borraz.
- ¿Qué impacto tiene? Los sindicatos reclaman que la Primaria tenga gestión y presupuesto propios hasta el 25% del gasto del Servicio Aragonés de Salud, con un tope de 1.500 tarjetas por médico y agendas sin más de 35 pacientes.
250 médicos cierran el 39º Congreso de Atención Primaria de Aragón con tres exigencias al Salud: menos burocracia, seguridad y más presupuesto.
Lo que los 250 médicos reunidos en Zaragoza han puesto sobre la mesa
El 39º Congreso Aragonés de Atención Primaria se ha clausurado este sábado en Zaragoza tras tres jornadas de ponencias y talleres bajo el lema «Por una Atención Primaria con futuro». Han sido 250 médicos y una veintena de mesas con un diagnóstico compartido: la especialidad que sostiene el sistema se ha quedado sin tiempo para ejercerla.
El tope de 1.500 tarjetas por médico y el 25% del gasto del Salud ordenan el debate. Leandro Catalán, presidente de los Sindicatos Médicos de Atención Primaria de Aragón, ha reclamado desarrollar de forma plena la Gerencia Única creada tras el acuerdo de 2023 y ha recordado compromisos que siguen en el cajón: reestructurar los puestos de médicos de familia, revisar el mapa sanitario e implantar consultas de apoyo.
De ahí salen los números que más duelen en las consultas: agendas por encima de los 35 pacientes y demoras superiores a las 72 horas. Los sindicatos exigen un máximo de 1.500 tarjetas sanitarias por médico de familia y una revisión de los puntos de atención continuada. Y, sobre todo, que la Atención Primaria disponga de gestión y presupuesto propios hasta alcanzar el 25% del gasto total del Salud (el Servicio Aragonés de Salud, el ente público que gestiona la sanidad de la comunidad).
Qué cambia para el paciente y qué responde la Administración
«Necesitamos que nos devuelvan un poco de tiempo para ejercer la medicina». La presidenta del Congreso, Nuria Tundidor, ha centrado sus reivindicaciones en reducir una burocracia que resta minutos de consulta: informes de incapacidad temporal para el INSS (el Instituto Nacional de la Seguridad Social, el organismo que tramita bajas y prestaciones) y justificaciones administrativas varias. Tundidor ha pedido desarrollar las medidas pendientes del Acuerdo para la Mejora de la Atención Primaria de Salud en Aragón de 2023 y ha reivindicado «tiempo de calidad» como condición para el futuro de la especialidad.
Un médico que dedica media mañana a rellenar formularios es un médico que no está escuchando a su paciente.
Las conclusiones miran también al futuro. Los especialistas ven potencial en la inteligencia artificial, pero avisan de que su implantación exige conectividad decente en centros de salud y consultorios locales, además de formación. Aquí no llega bien la fibra. En prevención y cronicidad reclaman reforzar el seguimiento de la EPOC (la enfermedad pulmonar obstructiva crónica), la enfermedad renal, la hipertensión, obesidad, y diabetes, y en salud mental alertan de la medicalización del malestar emocional. El capítulo de agresiones cierra el documento: vigilantes durante todo el horario de apertura, cámaras y botones de geolocalización para el personal, junto a más prevención de las infecciones de transmisión sexual desde las consultas.
El Pulso Territorial
El mapa político aragonés explica buena parte de la lentitud. Gobierna Jorge Azcón, del PP, en minoría, con 28 de los 67 escaños de las Cortes de Aragón (el parlamento unicameral de la comunidad) desde que Vox abandonara el Ejecutivo autonómico en julio de 2024. Sin socio fijo, cada partida se negocia voto a voto y tanto PAR como PSOE han convertido la sanidad en su principal arma dialéctica. Los sindicatos lo notan: el acuerdo de 2023 se firmó, pero su desarrollo avanza a trompicones.
La dispersión territorial pesa más que cualquier discurso. Aragón tiene 1,3 millones de habitantes repartidos en 731 municipios, según los datos del INE, y comparte con Castilla y León y La Rioja un problema estructural: consultorios con un solo médico para para varios pueblos y sustituciones que nadie quiere cubrir. La reclamación del 25% del gasto sanitario para Primaria no es nueva en España, pero en una comunidad envejecida y con población estacional pesa más: sin ese suelo presupuestario, el tope de tarjetas queda en papel mojado.
Lo que viene ahora tiene fechas. El Gobierno de Aragón afronta la negociación del presupuesto de 2027, y los sindicatos ya han avisado de que mirarán si Primaria gana peso en las cuentas. Antes toca revisar el mapa sanitario y la reestructuración de puestos de médicos de familia, dos compromisos heredados del acuerdo de 2023. Y en el horizonte, las elecciones autonómicas de mayo de 2027: la sanidad será el terreno donde se midan todos. El riesgo es conocido: que el congreso termine con aplausos y los consultorios sigan igual.
Ficha Autonómica
- El caso: 250 médicos cierran en Zaragoza el 39º Congreso Aragonés de Atención Primaria con tres exigencias: menos burocracia, vigilantes de seguridad y más presupuesto para la especialidad.
- Datos importantes: Tope de 1.500 tarjetas por médico, agendas sin más de 35 pacientes, demoras máximas de 72 horas y el objetivo de que Primaria alcance el 25% del gasto del Salud. El acuerdo de 2023 sigue pendiente de desarrollo.
- Resumen: Las conclusiones están sobre la mesa de la Administración. Queda por ver si el Ejecutivo de Azcón las incorpora al presupuesto de 2027 y si revisa el mapa sanitario antes de las elecciones de mayo de 2027.

