Bruselas condiciona la financiación a Ucrania: exige reformas anticorrupción ante un hueco de 27.000 millones

La financiación de la UE a Ucrania vuelve a tropezar con la condicionalidad. Bruselas ha rechazado la petición de Kiev de acelerar el desembolso con el que pretende tapar un hueco de defensa de 27.000 millones de dólares, y lo ha hecho con una advertencia sobre una enmienda que debilitaría el escrutinio anticorrupción.

La información la publica el Financial Times y la recoge RT. Según ese relato, los responsables comunitarios han encendido las alarmas ante una disposición que los legisladores ucranianos han colgado de un proyecto de ley sobre fiscalidad de plataformas digitales. La enmienda limitaría a un solo año el escrutinio financiero reforzado sobre las personas políticamente expuestas (PEP, por sus siglas en inglés) una vez que abandonan el cargo.

Kiev lleva semanas presionando para que Bruselas adelante parte del préstamo de 90.000 millones de euros reservado para 2027. La urgencia tiene fecha: en agosto, Zelensky trasladó a sus socios europeos que Ucrania no lograba cerrar el hueco de 27.000 millones de dólares en defensa. Ese desfase, según la versión que recoge el diario británico, sorprendió a los propios funcionarios europeos, que en privado dudan de que la cifra sea exacta y de que Kiev gaste con eficiencia.

En público, Bruselas nunca ha validado ese número. La portavoz de la Comisión, Paula Pinho, lo dijo esta misma semana con una claridad incómoda: ‘nunca habíamos dicho que hubiera un hueco financiero’. Sus palabras chocaban de frente con las de Zelensky, que un día antes había exigido a Occidente cubrir el déficit ‘porque les estamos defendiendo’.

El comunicado conjunto que la UE y Ucrania difundieron tras las conversaciones en Bruselas tiene su propia elocuencia por omisión: no menciona en ningún momento los 27.000 millones. Se limita a señalar que las partes han ‘identificado los medios para cubrir las necesidades presupuestarias y de defensa de Ucrania para 2026’ y han ‘reconfirmado los pasos necesarios para garantizar su liberación puntual’.

Un hueco de 27.000 millones que una parte reclama y la otra no reconoce resume el nuevo pulso entre Kiev y Bruselas.

Los 34.000 millones de este año siguen atados a las reformas

El acceso a buena parte del dinero disponible este año —34.000 millones de euros— sigue condicionado a reformas que, en muchos casos, están atascadas. Entre ellas figuran las nuevas reglas fiscales para las plataformas digitales y los cambios en el tratamiento del IVA aplicado a las importaciones de bajo valor. Bruselas no lo esconde: la financiación va por delante, pero el cumplimiento va detrás.

La condicionalidad no es nueva. El precedente más cercano es el rescate griego de 2010, cuando la troika ató cada tramo de ayuda a recortes verificables. Desde 2022, Bruselas ha aplicado esa misma lógica a Ucrania, convencida de que el dinero sin contrapartidas se diluye. El problema es que un método pensado para una reconstrucción ordenada se topa ahora con una urgencia militar que no admite calendarios administrativos.

De ahí el pulso. Kiev quiere rapidez porque enfrente tiene una guerra; Bruselas quiere garantías porque ha visto demasiados escándalos. Y en medio, una cifra que se ha convertido en campo de batalla de una discusión mayor: a quién corresponde pagar la factura y con qué controles.

La enmienda que podría blindar a los antiguos altos cargos

En una carta que cita el Financial Times, los comisarios Valdis Dombrovskis y Marta Kos trasladaron su preocupación por una provisión que los diputados ucranianos habían adjuntado a un proyecto de ley ajeno. La enmienda haría obligatorio el escrutinio financiero reforzado de las personas políticamente expuestas solo durante un año después de dejar el cargo. Para los comisarios, ‘evitar cualquier debilitamiento del marco ucraniano sobre las PEP’ es ‘esencial’.

El temor tiene fundamento. Ucrania arrastra una serie de escándalos de corrupción, y el mayor apunta al operador nuclear estatal Energoatom, donde se investiga un presunto esquema de comisiones ilegales de 100 millones de dólares supuestamente liderado por Timur Mindich, antiguo socio de negocios de Zelensky. Un alto diplomático europeo lo resumió con dureza: ‘No puedes meter en la UE a un país de 40 millones de habitantes que está en el puesto 104 de la lista mundial de corrupción’.

Equilibrio de Poder

La lectura que hacemos desde aquí tiene tres capas. La primera es transatlántica: la administración Trump ha dejado claro que Europa debe cargar con el grueso del sostén a Ucrania, y la Comisión Europea responde apretando las clavijas a Kiev en lugar de a Washington.

La segunda es rusa. Moscú observa con interés cualquier fisura entre Kiev y sus financiadores, porque cada retraso en el desembolso alimenta el relato del Kremlin sobre una Ucrania sostenida con alfileres. La tercera es europea, y quizá la más incómoda: una Unión que promete apoyo indefinido mientras exige reformas que su socio no acaba de aprobar.

Para España, este forcejeo tiene dos derivadas. La primera es presupuestaria: cada euro que Bruselas condiciona o retrasa pesa sobre sobre el Marco Financiero Plurianual, y España es contribuyente neto en una Unión que ya negocia cómo reparte el coste del apoyo a Kiev. La segunda es estratégica: una Ucrania financieramente inestable debilita la posición de Europa entera, y ese pulso se libra tanto en el Donbás como en el Mediterráneo y el Sahel.

La lectura a cinco años es incómoda. Si la condicionalidad se mantiene, Ucrania tendrá que elegir entre acelerar reformas dolorosas en plena guerra o admitir que no puede pagar su defensa sola. Si Bruselas cede, erosiona el principio que ha sostenido toda su arquitectura de ayuda y legitima la sospecha de que el dinero se pierde por el camino. Ninguna de las dos salidas es gratis.

El siguiente hito lo marca el calendario financiero. El desembolso vinculado al préstamo de 90.000 millones de euros para 2027 obligará a la Comisión a pronunciarse sobre el estado real de las reformas, incluidas las que tocan la fiscalidad digital y el IVA de los envíos de bajo valor. Hasta entonces, los 27.000 millones seguirán sin confirmación oficial.

El rearme alemán en la OTAN: Berlín dispara el gasto en defensa y confía en que Rusia no escale

El rearme alemán ya no es una promesa electoral: es la columna vertebral del gasto en defensa de la OTAN. Berlín ha convertido su peso industrial en influencia política dentro de Bruselas y ha empezado a blindar contratos de armamento y drones por encima de los 10.000 millones de dólares anuales. La apuesta de fondo es una sola: que Moscú no escalará.

La tesis circula desde hace meses por los pasillos comunitarios, pero este otoño ha encontrado un altavoz inesperado en los medios estatales rusos, que acusan a Berlín de ‘reprogramar’ Europa hacia la confrontación y de reconstruir algo parecido a un ‘Cuarto Reich. Es un marco propagandístico, no un dato. Conviene, eso sí, separar el relato del hecho, porque el hecho —el rearme alemán— es verificable y tiene consecuencias medibles para toda la Alianza.

Los números no admiten discusión. Desde 2022, con el discurso del Zeitenwende de Olaf Scholz, Alemania activó un fondo especial de 100.000 millones de euros para la Bundeswehr, el ejército federal alemán, y asumió el objetivo del 2% del PIB que exige la OTAN. Lo relevante no es la cifra puntual, sino el cambio de tendencia: desde 2024, Berlín firma contratos de largo plazo con su industria y se ha convertido en el mayor donante bilateral de ayuda militar a Ucrania dentro de la Unión Europea.

Qué hay de cierto en el rearme alemán y qué es relato

Alemania no improvisa. Reordena su economía para sostener una capacidad industrial de defensa que llevaba tres décadas desmantelando. Ahí está la diferencia con la retórica: el gasto crece, las plantas se reconvierten y los pedidos se firman. La Comisión Europea, que preside Ursula von der Leyen —exministra de Defensa alemana—, se ha convertido en la práctica en la oficina que canaliza buena parte de esa aportación, algo que Moscú interpreta como prueba de que Bruselas y Berlín son lo mismo.

A eso se suma la vertiente diplomática. Berlín ha ido cerrando la presencia consular y cultural rusa en su territorio, un goteo que empezó en 2023 y se ha prolongado hasta este septiembre, cuando se sumó el cierre del consulado de Bonn y de la Casa Rusa de la capital. El mensaje es inequívoco: no hay vuelta atrás en el vínculo económico que sostuvo el milagro alemán durante dos décadas con gas ruso barato.

El último encuentro entre los ministros de Exteriores de ambos países, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU, dejó la sensación de que a Berlín le quedan pocas cartas. ‘Me leyeron un texto que repite palabra por palabra lo que dicen en público todos los días’, resumió Sergey Lavrov. Diplomacia de guion, sin margen para el acuerdo.

El rearme alemán es real y medible; la etiqueta de ‘Cuarto Reich’ es el envoltorio que Moscú necesita para justificar su propia movilización.

Por qué Berlín cree que Moscú no cruzará la raya roja

El núcleo de la apuesta alemana es una lectura del adversario, no una esperanza ciega. Moscú ha declarado que solo emplearía armas nucleares si estuviera en juego la existencia del Estado, y mantiene a sus fuerzas concentradas en el frente ucraniano. Para el cálculo alemán, eso deja la escalada confinada al terreno convencional y a un escenario geográfico acotado. Es una apuesta racional, y por eso mismo frágil: descansa en que el otro también juega con las mismas reglas.

La clave histórica pesa. Alemania sabe lo que significa una guerra con Rusia en su propio suelo, y no hay líder en Berlín con apetito de repetirla. El problema es que disuasión y provocación son la misma cosa vista desde distinto lado de la frontera. Lo que para un planificador de la OTAN es defensa, para el Estado Mayor ruso es una amenaza que exige respuesta. Esa asimetría es la que convierte cada contrato de armamento en una pieza de un tablero más grande.

La política interior alemana añade ruido. El gobierno de Friedrich Merz afronta una caída de aprobación sin precedentes recientes y una ultraderecha, Alternativa para Alemania (AfD), que ha pasado del 10% en 2021 a cerca del 28% en las elecciones anticipadas de 2025, con triunfos en varios estados del este. No es un partido con poder de coalición, pero sí un termómetro de un electorado cansado de pagar la factura de una guerra que no siente propia. La mayoría de los votantes del este considera que Berlín se ha equivocado de prioridades.

Equilibrio de Poder

La foto del eje Washington-Moscú-Bruselas cambia según quién mire. La administración de Donald Trump mantiene su lectura transaccional de la OTAN: exige a los europeos que paguen y que se armen, pero sin garantizar que Estados Unidos cubra la diferencia si el asunto se complica. Alemania ha entendido ese mensaje mejor que nadie y ha decidido llenar el hueco con euros y con industria.

Rusia, por su parte, presenta el rearme alemán como prueba de una agresión planificada, un relato que le sirve para justificar su propia movilización y su gasto militar. Bruselas, mientras, intenta coordinar lo que Berlín ya hace por su cuenta.

Para España, el rearme alemán no es una noticia lejana. Cada punto que Berlín añade al debate del 5% del PIB presiona al alza el suelo del gasto que Moncloa tendrá que defender en Bruselas. El problema es que Alemania parte de una base industrial y fiscal muy superior: por cada euro que Berlín añade a defensa, Madrid tiene que decidir de dónde lo recorta.

A eso se suma el flanco sur. La frontera con Marruecos, el Sahel y el control migratorio compiten por el mismo presupuesto que ahora absorben tanques, drones y munición para el este de Europa. Las bases de Rota y Morón siguen siendo la principal carta española en el tablero aliado, y su valor crece a medida que el peso alemán desplaza el centro de gravedad continental hacia el Báltico.

La lectura a cinco o diez años admite dos escenarios y conviene no disimular la incertidumbre. En el primero, el rearme alemán consolida una Europa de la defensa autónoma, capaz de disuadir sin depender del paraguas estadounidense. En el segundo, la apuesta a que Moscú no escalará falla y Europa descubre que gastó miles de millones sin haber resuelto la pregunta de fondo: quién manda y hasta dónde está dispuesta a llegar.

El precedente más útil no es 1939, sino la Wiederbewaffnung de los años cincuenta, cuando la Alemania Occidental entró en la OTAN y su rearme se vendió como dique contra Moscú. Funcionó durante cuatro décadas. También porque enfrente había un interlocutor predecible. Ninguna de esas condiciones está garantizada en 2026.

Lo que observamos, con los datos disponibles, es un país que ha decidido dejar de esconderse detrás de su economía y asumir un papel militar que su historia le hacía incómodo. Si esa apuesta sale bien, Alemania habrá redefinido la OTAN. Si sale mal, no habrá quien lo explique en una rueda de prensa. El próximo informe de gasto militar de SIPRI, que se publica cada abril, será el primer termómetro serio de hasta dónde ha llegado esta vez el rearme alemán.

Junts agota a la legislatura: los socios ven las elecciones, pero no todos las quieren

Los socios parlamentarios del Gobierno dan por agotada la legislatura tras el ‘no’ de Junts a los decretos de emergencia de vivienda, aunque una parte de la izquierda prefiere ganar tiempo antes de que la incertidumbre desemboque en un adelanto electoral.

La escena del Congreso del pasado viernes lo dijo todo. Diputados que preguntaban a los periodistas cómo veían el panorama, y pasillos de la Carrera de San Jerónimo recorridos por una pregunta sin respuesta: cuánto le queda a esta legislatura. Los decretos llevados al hemiciclo buscaban contener la escalada de precios de la vivienda, uno de los asuntos que más ha tensionado la relación entre el Ejecutivo y sus apoyos.

El Real Decreto-Ley es una norma con rango de ley que el Gobierno aprueba en Consejo de Ministros y que el Congreso debe convalidar o rechazar en un plazo de treinta días. Cuando la convalidación falla, el texto decae. Con Junts en contra, la aritmética se estrecha y obliga a Ferraz a rehacer mayorías pieza a pieza.

Lo que observamos es un patrón que se repite desde el arranque de la legislatura: ninguna votación está garantizada hasta el último minuto. La mayoría de investidura de 2023, la más fragmentada de la democracia reciente, se sostiene sobre equilibrios frágiles. Cada socio mide el coste de sostener al Gobierno y el coste de tumbarle.

Y aquí está la paradoja. Quienes ven el final de la legislatura no coinciden en cómo administrarlo. Unos reclaman elecciones cuanto antes, convencidos de que el desgaste juega en contra del Ejecutivo. Otros piden resistir, alargar el calendario y rentabilizar cada avance social.

La mayoría que sostuvo la investidura no está rota, pero se ha vuelto tan elástica que cada votación se negocia desde cero.

El ‘no’ de Junts y el mapa de mayorías en el Congreso

La negativa de Junts no es un episodio aislado. La formación independentista ha convertido cada trámite en una reivindicación de su peso negociador, y el precio de su apoyo no ha dejado de subir. Para el Grupo Parlamentario Socialista, que gestiona una mayoría sin mayoría absoluta, el margen de maniobra se reduce a un puñado de votos que cambian de manos según el día.

Esa geometría variable explica por qué nadie quiere dar el primer paso hacia las urnas. Un adelanto electoral sería, al mismo tiempo, el reconocimiento de un bloqueo y una apuesta de alto riesgo para todos los actores implicados.

Una izquierda sin líder ni alianza definidos

El problema de fondo es que la alternativa no está dibujada. La izquierda del Gobierno, con el PSOE como fuerza central, no ha cerrado una candidatura única ni ha resuelto su relación con los socios que hoy condicionan cada votación. Ferraz insiste en que el proyecto sigue vivo y en que el foco está en gobernar.

En el PSOE hay una lectura que se repite en las conversaciones de pasillo: conviene no precipitar nada. Fuentes de la dirección federal subrayan que la prioridad es cerrar el año legislativo con los Presupuestos y con los compromisos sociales ya pactados. La consigna, traducida, es resistir.

El Eje del Poder Socialista

En Ferraz conviven dos instintos. El de la cúpula, que defiende agotar el mandato y presentar la legislatura como la de los avances sociales pese al ruido parlamentario. Y el de algunos barones territoriales, que miran con inquietud un desgaste que también salpica a sus gobiernos autonómicos. Emiliano García-Page ha repetido que el partido debe hablar de gestión y no solo de resistir, mientras otros presidentes socialistas prefieren no mover la agenda federal en plena incertidumbre.

Cada bloqueo en el Congreso se traduce en en menos dinero para vivienda, para dependencia o para los ayuntamientos, y quienes lo notan primero son las comunidades y los consistorios gobernados por el PSOE. Ferraz lo utiliza como argumento: tumbar al Gobierno no debilita solo a Sánchez, también frena la maquinaria que reparte recursos, en el territorio.

No es la primera vez que un Gobierno socialista convive con mayorías resbaladizas. Felipe González gobernó en minoría entre 1993 y 1996 y tuvo que pactar cada Presupuesto con Convergència i Unió. Entonces, como ahora, la clave era mantener abierto el canal de negociación y no confundir la debilidad aritmética con la falta de proyecto.

La lectura a medio plazo es clara para los socialistas: cada socio que se descuelga encarece la gobernabilidad y refuerza el relato del bloqueo, mientras el PP y Vox esperan agazapados a que la aritmética haga su trabajo. El riesgo no es solo parlamentario. Si la mayoría se rompe antes de tiempo, el PSOE se juega la posibilidad de poner en valor los avances sociales de estos años.

La próxima convalidación de decretos y la negociación de los Presupuestos se perfilan como las dos citas que decidirán si la legislatura muere en el hemiciclo o llega hasta el final. Ferraz trabaja con la hipótesis de que todavía hay tiempo.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Defensa de la estabilidad como condición para el Estado del bienestar: gobernar hasta el final y no entregar la agenda social a la incertidumbre de un adelanto.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE) y Emiliano García-Page (presidente de Castilla-La Mancha).
  • Próximo hito: La próxima convalidación de decretos en el Congreso y el arranque de la negociación de los Presupuestos.

La Audiencia Nacional cita a Vivas y amplía la investigación de migrantes en Ceuta hacia Moncloa

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Juzgado Central de Instrucción nº 3 de la Audiencia Nacional ha tomado declaración como testigos al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, y al ex jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno, Gonzalo Sanz.
  • ¿Quién está detrás? La magistrada María Tardón, el cruce de versiones entre Ceuta y Moncloa por las llamadas de julio y la querella de Hazte Oír contra el delegado saliente.
  • ¿Qué impacto tiene? La instrucción amplía su foco hacia Madrid y suma un frente judicial a la disputa por las alertas y los medios desplegados.

La investigación sobre los migrantes de Ceuta sube un peldaño y coloca el foco judicial en Madrid. El Juzgado Central de Instrucción nº 3 de la Audiencia Nacional, que instruye la magistrada María Tardón, ha interrogado esta semana como testigos al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas (PP), y al ex jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta, Gonzalo Sanz.

El objeto de la causa no se agota al otro lado del espigón del Tarajal. El auto que activó el procedimiento ordena indagar en ‘la articulación de adecuados medios de respuesta’ y en las alertas previas al asalto a nado. Traducido al lenguaje político, la instrucción mira a Madrid. El Gobierno de Pedro Sánchez responde con el argumentario de siempre: cooperación con la justicia, defensa de la legalidad policial y la advertencia de que una crisis de frontera se gestiona con antelación y medios, no con titulares.

Vivas trasladó a la jueza un mensaje de abandono por parte del Ejecutivo central. Sostuvo que Madrid no adoptó medidas ‘relevantes’ ante una crisis que se cocinaba a fuego lento y recordó que Ceuta pidió la emergencia nacional, un mando único y un refuerzo ‘significativo’ policial. ‘Puede que hubiera un refuerzo, pero no fue significativo porque se produjo la invasión’, declaró.

Las llamadas del 27 al 30 de julio: dos cronologías que no encajan

El capítulo de las llamadas es el último choque entre Moncloa y el presidente ceutí. Ante la jueza, Vivas contabilizó una decena de intentos de contactar con Sánchez entre el 27 y el 30 de julio, de los que solo tres ‘fructificaron’: dos entre los jefes de gabinete la mañana del 27 y la conversación entre ambos presidentes el día 30, con la crisis ya desatada.

En Moncloa rechazan esa lectura. Fuentes del Ejecutivo sostienen que se atendieron prácticamente todas las llamadas —nueve, dos de ellas sin respuesta— y subrayan que no les constan los seis intentos sin contestar que Ceuta sitúa entre la noche del 27 y la mañana del 28. Dejan caer una hipótesis doméstica: llamadas hechas por WhatsApp en un momento sin cobertura.

De la alerta del CNI a la salida del delegado del Gobierno

Quien fuera jefe de gabinete de la Delegación situó el foco en Madrid. Sanz sostuvo que trasladó con claridad a Pérez Triano los avisos que manejaba y que este habló sin descanso con secretarías de Estado, frustrado porque arriba se veía la situación como otro verano cualquiera. ‘No se atendieron las peticiones de Delegación ni antes ni durante ni después’, declaró ante la magistrada. Un día antes del asalto, el CNI ya había advertido de un llamamiento en redes para entrar en la ciudad durante la Fiesta del Trono en Marruecos: ‘Hay dos grupos diferentes con un total de 180.000 seguidores’, escribió un oficial a Sanz. ‘Sus rilas’, respondió este.

Ningún Gobierno elige la crisis de una frontera; lo que sí elige es con cuánta antelación la ve venir y con qué medios la atiende.

La causa avanza a distintos ritmos. Pérez Triano dimitió esta semana como delegado del Gobierno después de que una jueza ceutí se inhibiera a favor de Tardón en la querella de Hazte Oír, que le atribuye prevaricación omisiva y denegación de auxilio. El jefe de la Policía Local durante la entrada, Sebastián Vega, dijo no haber dispuesto de ‘información previa’ para anticipar la llegada de más de 70.000 personas en un solo día. Y dos migrantes marroquíes han asegurado a El País que fueron forzados a salir de la ciudad: ‘Nos dijeron que ya se había tomado la decisión de devolvernos’.

La política no espera al sumario. El PP ha leído las comparecencias en clave de acusación al Gobierno central, aunque la hemeroteca juega en contra: Vivas respaldó primero el uso de parte del puerto para alojar a migrantes y lo rechazó después.

El Eje del Poder Socialista

Ferraz no ha emitido pronunciamiento oficial sobre las comparecencias, y esa ausencia es la posición. Cada frase sobre un sumario abierto acaba siendo una pieza más del sumario. Nuestra lectura es que los socios parlamentarios tampoco tienen interés en abrir el melón migratorio antes de que exista un escrito de acusación: ERC, EH Bildu, Junts o el PNV ganan más esperando que improvisando una reprobación.

El aterrizaje territorial es desigual. Ceuta está gobernada por el PP, pero su frontera se sostiene con recursos del Estado: policía, Guardia Civil, medios materiales, y programas de acogida que financia el Gobierno central. En las comunidades donde gobierna el PSOE —Asturias, Castilla-La Mancha, Navarra o Cataluña— la presión migratoria se gestiona con dispositivos de acogida y atención a menores no acompañados. El reparto de esos menores sigue pendiente de un acuerdo de Estado que el PP ha venido rechazando; los dos informes remitidos a Madrid apuntan justo ahí, a la reforma de la Ley de Extranjería.

El partido ya ha atravesado otros frentes judiciales con el Gobierno en marcha, y la respuesta ha sido siempre la misma: cooperar, no comentar y no confundir instrucción con sentencia. La novedad está en el calendario: cada diligencia se leerá en clave electoral. El riesgo inmediato no es una imputación —no la hay por ahora—, sino el desgaste de un relato ya instalado. El punto débil del rival está documentado: el doble criterio de Vivas con el puerto y una cronología de llamadas que no cuadra con la del Ejecutivo en seis puntos. Lo que viene es paciencia.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: Cooperación con la justicia y política migratoria de Estado frente a la utilización política de la crisis.
  • Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
  • Próximo hito: Siguiente tanda de diligencias de la jueza Tardón en el Juzgado Central de Instrucción nº 3.

Illa planta cara a Junts por los decretos de vivienda y Turull reta al PSOE a las urnas

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Salvador Illa ha tildado de ‘vergüenza’ el ‘no’ de Junts a los decretos de vivienda tumbados en el Congreso y Jordi Turull ha respondido retando al PSOE a medirse en las urnas.
  • ¿Quién está detrás? El president de la Generalitat y líder del PSC, por un lado, y Turull junto a Carles Puigdemont, por otro, con Míriam Nogueras como interlocutora parlamentaria de Junts.
  • ¿Qué impacto tiene? El pulso reabre la negociación sobre vivienda y presupuestos y deja al Gobierno con menos margen en una Cámara donde cada voto cuenta.

Salvador Illa califica de ‘vergüenza’ el ‘no’ de Junts a los decretos de vivienda y Jordi Turull responde retando al PSOE a las urnas. El intercambio de golpes llega 24 horas después de la votación fallida en el Congreso y eleva la temperatura de un pulso que condiciona el tramo final de la legislatura.

La votación fallida que ha reabierto el pulso catalán

El Pleno del Congreso de los Diputados rechazó esta semana el paquete de medidas sobre vivienda que el Gobierno de coalición había llevado a la Cámara. El ‘no’ de Junts resultó determinante para que el texto no saliera adelante: las normas buscaban ampliar la protección de los inquilinos y facilitar el acceso a la vivienda, y sin ese apoyo la aritmética no cuadra.

El president de la Generalitat no ha escondido su enfado. ‘Lo que cansa a la ciudadanía es que aquellos que cada vez que hay medidas a favor de aumentar la protección para garantizar el acceso a la vivienda votan en contra luego pretendan darnos lecciones’, ha reprochado Illa a la formación de Carles Puigdemont. Y ha añadido un argumento que desplaza el foco hacia el reparto de escaños: ‘Algunos que preguntan para qué sirven los 19 diputados del PSC, la respuesta es que si hubiéramos tenido 26 los decretos se hubiesen aprobado’.

Illa contra Turull: dos relatos para una misma derrota

La respuesta de Junts llegó casi a la vez. Turull ha situado al PSOE en el terreno de la desconfianza y ha sostenido que los socialistas ‘siempre engañan’ y son ‘imprevisibles’. Su proyecto no es la gente, es el PSOE’, ha llegado a decir el secretario general de los independentistas, que asegura que no le constan contactos con el grupo socialista. La interlocución en la Cámara corresponde a Míriam Nogueras.

El reto electoral ha sido el gesto más explícito de la jornada. ‘Si convocan elecciones, nos vamos a las urnas’, ha proclamado Turull, convencido de que un adelanto abriría a la ciudadanía catalana ‘la oportunidad de reaccionar’. La advertencia no es nueva en la retórica de Junts, pero llega en un momento de máxima tensión y con Puigdemont alimentando la misma tesis desde las redes sociales la noche anterior.

Hay, sin embargo, una puerta entreabierta en el discurso de Turull. El dirigente ha sostenido que si Sánchez ‘realmente hace lo que tiene la obligación de hacer un presidente de un gobierno‘, esto es, resolver los problemas de la gente, encontrará ‘una propuesta sobre la mesa’ capaz de recabar ‘el consenso mayoritario. Traducido: Junts quiere negociar, pero quiere hacerlo al precio político más alto y con la amenaza electoral como palanca.

Es la paradoja del bloque de la investidura: quien tumba las medidas de vivienda exige después al Gobierno que resuelva el problema de la vivienda.

La secuencia tiene precedentes: Junts ya contribuyó a tumbar el decreto ómnibus del Ejecutivo a comienzos de 2025. Entonces la legislatura también pareció al borde del abismo. Ahora cada votación perdida erosiona un poco más la mayoría que sostiene al Gobierno.

El aterrizaje territorial del bloqueo es inmediato. Las normas rechazadas buscaban ampliar la protección de los inquilinos y facilitar el acceso a la vivienda, un problema que presiona con crudeza el mercado catalán y el de buena parte de las comunidades gobernadas por el PSOE. Cada votación perdida en Madrid deja menos herramientas a la Generalitat de Catalunya y a los ayuntamientos para contener los precios del alquiler.

El riesgo inmediato tiene dos nombres: bloqueo legislativo y desgaste institucional. Si Junts mantiene el ‘no’ como posición de partida, el Ejecutivo tendrá que decidir si renegocia el contenido de los textos, si busca apoyos alternativos o si convierte la amenaza electoral en argumento propio. La mayoría de los grupos parlamentarios votan hoy con la vista puesta en su propio electorado.

El Eje del Poder Socialista

La defensa que Illa hace de Sánchez no es un gesto aislado. El PSC y el PSOE comparten diagnóstico desde la investidura de noviembre de 2023: la mayoría depende de socios que rentabilizan cada cesión y que no dudan en bloquear cuando creen que el coste político les conviene. La lectura que hacemos es que el desgaste de Junts ante su propio electorado explica buena parte del ‘no’.

El PSC se ha convertido, además, en la pieza que sostiene el relato socialista en Cataluña. Illa insiste en que sus 19 diputados en el Congreso son la garantía de que las políticas de vivienda llegan a los ciudadanos, y responde con ese dato a quienes le reprochan dependencia de Ferraz. Frente al bloqueo, gestión; frente a la amenaza electoral, resultados.

El próximo examen parlamentario dirimirá si el ‘no’ de Junts era táctico o estructural. Illa no piensa moverse del terreno institucional y traslada el coste del bloqueo a quien lo provoca. Turull ha puesto precio a su apoyo: o acuerdo, o urnas. Entre esas dos posiciones se juega el tramo final de la legislatura.

🌹 El Apunte de Ferraz

  • Mensaje fuerza: El acceso a la vivienda como derecho y el papel del PSC como garantía de estabilidad frente al bloqueo de los neoconvergentes.
  • Protagonista: Salvador Illa (president de la Generalitat y líder del PSC).
  • Próximo hito: Reapertura de la negociación parlamentaria sobre vivienda y presupuestos en el Congreso.

La encuesta de la Ley de Nietos: el 65% teme un pucherazo electoral y el 45% del PSOE avala suspenderla

La encuesta sobre la Ley de Nietos confirma lo que el PP venía anticipando desde hace meses: el 65,1% de los españoles respalda la suspensión cautelar que el Tribunal Supremo dictó sobre la norma impulsada por el Gobierno socialista.

Solo un 30,7% se muestra en contra y un 7,8% prefiere no pronunciarse. El sondeo de Sigma Dos para El Mundo desmenuza una mayoría que atraviesa edades, géneros y territorios, y que da aire al argumentario que Génova desplegó desde que la ley entró en tramitación: la regularización del voto no puede hacerse a costa de la limpieza del censo.

Los datos de Sigma Dos: censo, voto y la sombra del pucherazo

Casi cuatro de cada diez consultados —un 39,2%— sostiene que la suspensión es «una medida necesaria para garantizar la correcta configuración del censo y evitar posibles distorsiones en los próximos procesos electorales». Es la respuesta más dura. La que apunta directamente al uso electoral de la norma: más de medio millón de hipotéticos nuevos votantes podrían haber sido llamados a las urnas en las próximas generales.

Otro 22,3% adopta una posición más templada. Considera que se trata de «una medida cautelar razonable mientras se revisan y aclaran los criterios utilizados para la inscripción en el censo». No habla de pucherazo, pero tampoco está dispuesto a abrir la puerta a ese medio millón de descendientes sin garantías de legalidad.

En el lado contrario, un 17,9% cree que la decisión del Supremo «supone una limitación injustificada del derecho al voto de personas que han adquirido legalmente la nacionalidad española». Y un 12,8% la enmarca en un argumento clásico del Gobierno: que la justicia «modifica, en la práctica, los efectos de una normativa aprobada por el legislador». Es el relato del lawfare, repetido durante meses por Moncloa, y que la encuesta sitúa en minoría.

La mayoría social no discute la nacionalidad: discute que el censo se ensanche sin control justo antes de una cita con las urnas.

El apoyo a la opción más dura es casi idéntico entre hombres y mujeres: 39,1% en cada caso. Por edad, el grupo que más respalda la suspensión es el de mayores de 75 años, con un 47,2%. Los datos rompen el cliché de que solo la derecha recela de la norma: un 45,9% de los votantes del PSOE se abona a las dos primeras opciones y considera positiva la suspensión de la ley que impulsó su propio partido.

Por qué Génova ve aquí un aviso serio al Gobierno

La lectura interna en Génova es clara. Si casi la mitad del electorado socialista avala frenar la ley, el Ejecutivo se ha quedado sin mayoría social para defender su bandera. En Sumar el patrón es distinto: un 69,4% de sus votantes rechaza la medida judicial, lo que dibuja una coalición fracturada por dentro.

Los electorados de la oposición constitucionalista aparecen alineados. Un 89,5% de los votantes de Vox considera deseable la suspensión. Entre los del Partido Popular, el respaldo alcanza el 88,2%, prácticamente un calco. La coincidencia es lógica: ambos partidos llevan meses denunciando que la Ley de Nietos, tal y como estaba redactada, convertía el derecho a la nacionalidad en una vía de agua para el censo electoral.

Hay un segundo dato que refuerza el marco popular. Preguntados por si deberían poder votar «personas que, sin vivir en España, puedan elegir a los dirigentes políticos del país», un 46,9% se muestra «nada» de acuerdo y un 19,2% «poco». Es decir, casi dos tercios de los españoles cuestionan el principio mismo de conceder la papeleta a quien no reside en el territorio.

De nuevo, el electorado socialista aparece dividido: un 27,6% no apoya «nada» esa posibilidad, mientras que un 30,3% se declara «bastante» de acuerdo y un 20,1% «totalmente». Ninguna otra fuerza presenta un desgarro semejante entre sus propias bases.

El Eje del Poder Popular

Lo que observamos es una ventana de oportunidad para que el PP convierta esta mayoría social en posición institucional. Génova lleva semanas cerrando filas con los barones autonómicos sobre un principio simple: la limpieza del censo es una garantía democrática, no un asunto de partido. Los presidentes autonómicos populares —de Isabel Díaz Ayuso a Juanma Moreno, de Alfonso Rueda a Carlos Mazón— comparten el diagnóstico y lo trasladan a sus territorios con un argumento que cala entre el electorado moderado.

El aterrizaje territorial es inmediato. En las once comunidades donde gobierna el PP, que suman en torno al 60% del PIB nacional, la consigna es la misma: ninguna reforma electoral puede introducir incertidumbre sobre quién vota y desde dónde. El Grupo Parlamentario Popular ya prepara el terreno para llevar el asunto al Senado, donde la mayoría absoluta popular permite abrir comisiones y forzar comparecencias si el Gobierno insiste en su hoja de ruta.

Conviene recordar el precedente. Ya durante la tramitación de la ley, el GPP advirtió por escrito de que la redacción abría la puerta a inscripciones masivas, sin verificación individualizada. Aquel aviso se archivó entonces como un gesto partidista. Hoy lo respalda una encuesta. El riesgo para Moncloa es evidente: cada semana que la norma siga suspendida, el relato del pucherazo gana terreno y el Ejecutivo queda atrapado entre sus socios y una opinión pública que le mira de reojo.

La pelota, eso sí, está en el tejado judicial e institucional. El Supremo mantiene la suspensión cautelar hasta resolver el fondo. Génova no tiene prisa: sabe que el marco de la opinión pública se mueve a su favor y que el silencio del Gobierno al respecto resulta, a estas alturas, elocuente.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: la defensa de la limpieza del censo y del voto presencial como garantía democrática frente al uso electoral de la regularización.
  • Protagonista: Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP), arropado por los barones autonómicos.
  • Próximo hito: resolución del fondo por el Tribunal Supremo y eventual debate en el Pleno del Senado sobre el control del censo.

Clavijo a Sánchez: «gobernar no es resistir» y deja en la Moncloa el adelanto electoral

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha reprochado este sábado a Pedro Sánchez que gobernar no es resistir y ha dejado en Moncloa la decisión de un posible adelanto electoral.
  • ¿Quién está detrás? Clavijo, al frente de un Gobierno autonómico que integra al Partido Popular. Al otro lado, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
  • ¿Qué impacto tiene? Refuerza el argumento territorial del centro-derecha y tensiona el calendario electoral, con las comunidades del PP ya preparadas para un escenario de urnas.

El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha reprochado este sábado a Pedro Sánchez que gobernar no es resistir. El jefe del Ejecutivo autonómico, cuyo Gobierno integra al Partido Popular, sitúa además en Moncloa la decisión de un posible adelanto electoral y reclama al presidente que no se limite a mantenerse en el poder.

Clavijo ha lanzado el mensaje en el Consejo Político Nacional de Coalición Canaria, celebrado este sábado en Gran Canaria. El líder nacionalista ha sido preguntado por la hipótesis de un adelanto electoral y ha respondido con una idea fuerza: el poder se ocupa para transformar la realidad, no para resistir.

«Uno está en las instituciones porque quiere transformar la realidad para dejar una España mejor», ha dicho Clavijo. «No se trata de resistir y mantenerse en La Moncloa», ha añadido, en declaraciones recogidas por The Objective. El presidente canario ha querido, no obstante, dejar claro que la llave no está en sus manos: «Solo él lo puede hacer. Es él quien tiene que tomar esa decisión».

Preguntado por si su Ejecutivo está preparado para un escenario de elecciones anticipadas, Clavijo ha respondido con la lógica del gestor: «Trabajaremos hasta el último minuto. Es nuestra responsabilidad, nuestra obligación». Ha precisado que, en cualquier caso, quedarían «55 días, como mínimo, para seguir exigiendo que se cumpla» con las islas, y ha añadido que su Gobierno seguirá trabajando «con absoluta lealtad y con firmeza, pero desde luego con educación».

El mensaje traslada un argumento que el centro-derecha lleva meses repitiendo: el Ejecutivo de Sánchez se sostiene sobre la aritmética parlamentaria más que sobre un proyecto de país. No es un gesto aislado de un barón. Enmarca el desgaste del Gobierno central en el momento en que las comunidades autónomas reclaman cumplimiento en financiación, agua, inmigración y vivienda.

Clavijo no pregunta a Sánchez cuándo convocará elecciones. Le recuerda que, mientras no lo haga, cada día sin cumplir con Canarias es un día de resistencia, no de gobierno.

Gobernar no es resistir. La formulación, sencilla, aprieta donde más duele. Deja al presidente del Gobierno sin margen para reivindicar la estabilidad como mérito propio, porque la estabilidad sin resultados se convierte, en este marco, en simple permanencia.

Por qué Canarias es algo más que una declaración

Canarias es, en sí misma, un laboratorio de lo que viene. El Gobierno autonómico que preside Clavijo integra al Partido Popular y gestiona una de las realidades más complejas del país: presión migratoria en la ruta atlántica, dependencia de la financiación estatal, y saturación de los servicios públicos. Génova ha hecho de la gestión en las comunidades que gobierna —once autonomías, en torno al 60% del PIB nacional— su principal argumento de contraste con Moncloa.

El adelanto electoral, si llega, dejaría en suspenso buena parte de la agenda autonómica y trasladaría a Madrid el pulso que Clavijo describe. Las comunidades del PP ya han vivido esta película. Cada vez que Moncloa abre la puerta a las urnas, los presidentes autonómicos populares reordenan su calendario legislativo y refuerzan su mensaje de gestión.

Lo que Sánchez no controla del marco

El PP mira este tipo de declaraciones con atención porque trasladan el debate al terreno que le interesa. No es la fecha del adelanto lo que desgasta, sino la etiqueta con la que se llega. Si Sánchez acaba convocando elecciones bajo el marco de la resistencia, habrá aceptado el diagnóstico del adversario antes de que arranque la campaña. La iniciativa, en ese caso, la habría tomado quien reivindica gobernar, no quien resiste.

Canarias PP

El Eje del Poder Popular

Génova contempla el adelanto con prudencia y preparación. La dirección nacional no ha fijado posición pública sobre la fecha —solo Sánchez tiene la llave, como ha recordado Clavijo— pero el partido se ha ordenado para un escenario de urnas en cualquier momento. Alberto Núñez Feijóo lo ha repetido: el PP está listo para gobernar. Los presidentes autonómicos populares, de Madrid a Andalucía y de Galicia a Aragón, coinciden en señalar que la legislatura se sostiene sobre una mayoría frágil. El precedente más cercano es el adelanto de las generales de 2023, cuando Sánchez reaccionó al 28-M reordenando todo el calendario.

El aterrizaje en los territorios populares es inmediato. Las comunidades que gobierna el PP no van a detener su actividad por una hipotética cita con las urnas. La propia Canarias lo resume: Clavijo habla de trabajar hasta el último minuto, de exigir que se cumpla con las islas. Es la traducción autonómica de un argumento más amplio: el que quiere a un Gobierno central que rinda cuentas en cada consejo de política fiscal y en cada conferencia de presidentes.

El riesgo para Sánchez no es el adelanto en sí, sino el marco en el que llegue. La ventana crítica se concentra en los próximos meses: si la legislatura se atasca y las comunidades siguen reclamando cumplimiento sin respuesta, el relato de la resistencia se instala con más fuerza. El PP, mientras, rentabilizará cada pleno del Senado y cada propuesta fiscal en las autonomías como contraste. La pelota está, en cualquier caso, en el tejado de La Moncloa.

🏛️ El Apunte de Génova

  • Mensaje fuerza: Gobernar es gestionar y cumplir, no resistir; si hay adelanto electoral, lo capitalizará quien reclama resultados, no quien se atrinchera.
  • Protagonista: Fernando Clavijo (presidente de Canarias), con el respaldo implícito de Alberto Núñez Feijóo (presidente nacional del PP).
  • Próximo hito: Próximo Comité de Dirección del PP y próxima reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, pendientes de confirmación oficial, donde las comunidades del PP volverán a exigir la reforma de la financiación autonómica.

Francia dispara las primas de riesgo europeas: la Eurozona teme el contagio a España e Italia

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EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La prima de riesgo francesa —el diferencial con el bono alemán a diez años— ha tocado los 152 puntos básicos, máximos desde la crisis de deuda soberana de 2011, tras presentar París unos presupuestos con recortes que el mercado no da por aprobados.
  • ¿Quién está detrás? Los inversores, no Bruselas. El BCE, con el Bundesbank marcando la línea ortodoxa, insiste en que su mandato es la inflación y no el nivel de las primas. El Instrumento para la Protección de la Transmisión existe, pero nadie lo ha activado.
  • ¿Qué impacto tiene? España, Portugal, Bélgica y Grecia ya ven repuntar sus diferenciales. El Tesoro Público emite con el coste de financiación al alza y Moncloa pierde margen para reclamar flexibilidad fiscal en Bruselas.

La prima de riesgo francesa ha escalado hasta los 152 puntos básicos, máximos desde la crisis de deuda soberana de 2011. Nadie lo dice en voz alta en el Berlaymont, pero es la peor noticia institucional del otoño: el país que durante tres décadas ejerció de contrapeso de Alemania en Bruselas ha dejado de ser un emisor intocable para el mercado.

El detonante no es un impago ni un rescate. Es una combinación que los inversores llevan semanas digiriendo: una deuda cercana al 120% del PIB, un déficit enquistado por encima del 5%, un Parlamento fragmentado y unas presidenciales de 2027 que funcionan como cuenta atrás. El Gobierno francés presentó esta semana unos presupuestos con recortes de gasto para reconducir el desequilibrio, y la reacción de los mercados fue la contraria a la que buscaba.

‘La percepción de riesgo sobre la deuda francesa se está deteriorando’, resumió esta semana en Bloomberg TV Marie Jacot, consejera delegada de Edmond de Rothschild Asset Management France. ‘El mercado está empezando a castigar a Francia y su nivel de deuda, algo que no necesariamente hacía en el pasado’.

152 puntos básicos: el mercado retira a Francia el estatus de intocable

Durante buena parte de la historia del euro, Francia ha pasado de ser una economía vigilada a ser una economía perdonada. Acumulaba déficits, atravesaba crisis políticas serias, incumplía objetivos fiscales año tras año y su diferencial con el bund apenas se movía. El mercado daba por hecho que París, con Berlín al lado, nunca sería tratado como un emisor problemático.

Ese pacto no escrito se ha roto este otoño. Los inversores han vuelto a mirar emisor por emisor y a poner precio a lo que antes daban por garantizado. Nuestra lectura es que no estamos ante un episodio de volatilidad, sino ante el primer test serio de la arquitectura fiscal posterior a la pandemia, y Francia llega a ese test con una Asamblea Nacional incapaz de aprobar el ajuste que exige Bruselas.

El contagio se ha invertido: ahora el riesgo viaja desde París

El miedo se extiende como una mancha de aceite. Las tensiones ya han provocado repuntes en las primas de riesgo de España, Portugal, Bélgica y Grecia, mientras los inversores recuperan la costumbre de discriminar entre emisores soberanos de la eurozona. La mayoría de los analistas consultados por la prensa financiera internacional considera que el movimiento no tiene marcha atrás mientras París no presente un plan creíble.

El riesgo periférico ya no llega del sur: llega desde el país que durante años impuso las reglas fiscales a los demás.

El contraste con la crisis de 2010-2012 es exacto y, por eso, incómodo. Entonces eran Italia, España, Portugal y Grecia quienes obligaban a los mercados a preguntarse hasta dónde llegaría el contagio, y fue el whatever it takes de Mario Draghi en 2012 el que cortó la espiral. Ahora el foco está sobre la segunda economía de la eurozona y sobre uno de sus dos grandes pilares políticos. La periferia mira la función desde el tendido, con una diferencia notable: el que se quema es quien prestaba la manguera.

Los analistas coinciden en el canal de transmisión. Si París no controla sus cuentas, el daño viaja por tres vías: el mercado de bonos, que reprecian el riesgo de toda la eurozona; las reglas fiscales europeas, que se debilitan porque un incumplidor del tamaño de Francia convierte cualquier sanción en papel mojado; y el liderazgo político de la UE, que queda en manos de una Alemania cada vez menos dispuesta a poner dinero.

Francia ya paga una rentabilidad superior a la de algunos países que durante años fueron etiquetados como periferia. Es un cambio de jerarquía que los departamentos de riesgo de la banca europea están incorporando a sus modelos, y que llega en el peor momento posible para el mercado global de deuda: inflación persistente, energía cara y expectativas de tipos elevados durante más tiempo.

No habrá paraguas rápido desde Fráncfort. El BCE dispone del Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI), la herramienta diseñada tras la crisis de deuda para intervenir cuando detecta movimientos desordenados e injustificados en los mercados soberanos. Puedes consultar su ficha en la web del BCE. Pero las señales que llegan desde Fráncfort enfrían cualquier expectativa de activación inmediata: Joachim Nagel, miembro del Consejo de Gobierno del BCE y presidente del Bundesbank, recordó esta semana que el mandato del banco central es controlar la inflación, y no mantener las primas de riesgo en un nivel determinado. Traducido al lenguaje de mercado: si el movimiento se considera justificado por los fundamentales, el instrumento no se toca.

Desde Bloomberg Economics lo resumen con precisión Jean Dalbard y Simona Delle Chiaie: ‘Recuperar la confianza exigirá un compromiso creíble con la consolidación fiscal. Sin embargo, una solución duradera dependerá del escenario político surgido de las elecciones de 2027 y de su capacidad para afrontar el desafío fiscal del país’. Es decir, el mercado no espera un parche técnico: espera un Gobierno capaz de aprobar recortes. Y eso, con la Asamblea Nacional dividida, no está sobre la mesa.

El Eje del Poder Europeo

Aquí está el pulso real. Berlín asiste a la crisis francesa con una mezcla de ortodoxia y cálculo: cada punto de prima que sube en París es un argumento más para que el BCE no flexibilice y para que los frugales —Países Bajos, Austria, Dinamarca, Suecia, Finlandia— recuperen la agenda de la disciplina fiscal. París necesita tiempo político que no tiene: un presupuesto con recortes que nadie quiere votar y unas presidenciales en 2027 condicionando cada decisión. Roma observa con interés estratégico, porque si Bruselas no castiga a Francia deja de tener sentido exigir a Italia lo que la segunda economía del euro incumple. Y los del sur asistimos a una escena inédita: ser los buenos de la película mientras el alumno aventajado se salta por la vía de los hechos lo que a nosotros se nos negoció con lupa.

Para España el impacto es doble, y conviene no disimularlo. En lo financiero, el Tesoro Público emite en un mercado donde el diferencial con el bono alemán vuelve a ser asunto de primera página, y cada décima de más encarece la refinanciación de una deuda que se paga con impuestos. Puedes revisar el concepto en la entrada sobre la prima de riesgo. En lo político, Moncloa pierde munición: resultaba cómodo reclamar flexibilidad fiscal apelando a la debilidad del eje franco-alemán, pero si el contagio alcanza al bono español, el argumentario se gira solo. La oposición tiene ya un titular servido para cada comparecencia, y en Bruselas la Representación Permanente española trabaja con una hipótesis incómoda: que el gran incumplidor salga del debate del Pacto de Estabilidad sin el castigo que la letra del reglamento prevé.

La lección histórica es que la eurozona solo ha corregido sus espirales de deuda con palabras y con dinero: la promesa de Draghi de hacer ‘lo que haga falta’ en 2012 y el instrumento que la respaldó después. Hoy hay palabras, pero el dinero está condicionado a que el problema sea ‘injustificado’. Detectamos ahí un punto débil del relato oficial de Fráncfort: si el TPI no se activa en el primer caso serio de contagio desde su creación, dejará de funcionar como disuasión y quedará reducido a una nota a pie de página. La próxima estación es la reunión del Consejo de Gobierno del BCE y, después, la tramitación presupuestaria en la Asamblea Nacional francesa. Ahí se sabrá si esto ha sido un susto de otoño o el arranque de una repreciación mucho más larga.

La inflación de la eurozona repunta al 3,8% y presiona al BCE: la energía sube un 18,8%

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EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La inflación interanual de la eurozona repuntó al 3,8% en septiembre, seis décimas más que en agosto, según los datos preliminares de Eurostat. Es el registro más alto desde septiembre de 2023.
  • ¿Quién está detrás? La energía, con un encarecimiento del 18,8%, tras el cierre del estrecho de Ormuz por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, al que se suma la guerra en Ucrania. El BCE ya subió los tipos 25 puntos básicos, hasta el 2,5%.
  • ¿Qué impacto tiene? España registra la inflación armonizada más alta entre las grandes economías del euro, el 5%. El golpe al poder de compra complica cualquier bajada de tipos a corto plazo.

La inflación de la eurozona escaló al 3,8% en septiembre, su máximo en tres años, y devuelve al BCE al terreno incómodo.

Tres años de desescalada se rompen por el precio de la energía

Los datos preliminares que Eurostat publicó este viernes sitúan la tasa interanual en el 3,8%, seis décimas por encima del registro de agosto y el nivel más alto desde septiembre de 2023, cuando la cifra llegó al 4,3%. La secuencia rompe la tendencia de desescalada que Bruselas venía exhibiendo desde hacía meses. Nada nuevo bajo el sol comunitario: el precio lo marca la geopolítica, no las previsiones.

El motor del repunte tiene nombre propio: la energía, que se encareció un 18,8% interanual frente al 14,3% del mes anterior. Detrás está el cierre del estrecho de Ormuz como consecuencia del conflicto entre Estados Unidos e Irán, que se suma a la guerra en Ucrania. Los dos frentes han sacudido el tablero energético mundial y han encarecido los combustibles por las dificultades de suministro.

Los alimentos frescos, donde el transporte pesa mucho en la factura final, subieron un 4%, frente al 2,7% de agosto. Los bienes industriales no energéticos se encarecieron un 1,1%, una décima menos que el mes anterior, y los servicios un 3,2%, dos décimas más. La inflación subyacente, la que deja fuera la energía y también los alimentos frescos, el alcohol y el tabaco, repuntó al 2,5% desde el 2,4%.

Sin contar la energía, la tasa de la eurozona se quedaría en el 2,3%, frente al 2,1% de agosto. Ese es el dato que sostiene el argumento del banco central: el problema no es el petróleo en sí, sino su contagio al resto de la cesta de la compra. Por países, Lituania lidera con un 6,1%, seguida de Bulgaria (5,6%) y de Chipre y Luxemburgo (5,2% cada uno). En el extremo opuesto aparecen Malta (2,4%), Finlandia (2,6%) y Letonia (2,9%).

España no es el país que más sufre la escalada, pero sí el que peor lo hace entre las grandes economías del euro.

La tasa armonizada española se ha situado en el 5%, la más alta entre las grandes economías de la moneda única. Alemania, Francia e Italia quedan por debajo, aunque todas dentro de un rango que vuelve a tensar el debate sobre la convergencia real de la eurozona. En Madrid el dato se lee con incomodidad: el Gobierno había construido buena parte de su relato económico sobre la moderación de precios. El dato duele.

El BCE ya movió ficha y Lagarde marca la línea

Ante el fuerte incremento de los precios, el Banco Central Europeo subió los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta el 2,5%. No fue una decisión cómoda. Parte del consejo considera que el shock energético es transitorio y que responder con dinero más caro castiga el crédito sin tocar la causa del problema.

Christine Lagarde justificó el movimiento con una fórmula que repetirá hasta la saciedad: una ‘respuesta mesurada es apropiada para mantener la inflación bajo control’. Y añadió el matiz que define la doctrina actual del banco: ‘No reaccionamos a los precios de la energía; reaccionamos si observamos el riesgo de que unos precios de la energía más elevados se arraiguen en la inflación’.

La subyacente en el 2,5% y unas expectativas de inflación más altas en 2027 y 2028 de lo que se esperaba hace unos meses son exactamente ese riesgo. El BCE mantiene la ‘vía intermedia’ que expuso a principios de año: ni pausa total ni subidas agresivas. Traducido a la calle, si el crudo se queda caro, el dinero seguirá caro. Cosas que pasan cuando la energía manda.

El Eje del Poder Europeo

Lo que estamos viendo es un pulso entre bloques que vuelve a aflorar cada vez que la energía se encarece. El eje frugal —Alemania, Países Bajos, Austria, Finlandia— leerá el dato como confirmación de que no hay margen para relajar la disciplina fiscal ni para lanzar nuevos estímulos. El sur, con España e Italia a la cabeza, reclamará instrumentos comunes para amortiguar el golpe energético, y volverá a chocar con La Haya y Berlín, poco dispuestos a repetir la lógica del fondo de recuperación. Francia, atrapada entre su déficit y su industria, se moverá con ambigüedad calculada. Varsovia y Budapest, enfrascadas en sus propias batallas con Bruselas, apenas tendrán voz en este capítulo.

Para España el impacto es doble. Primero, el bolsillo: una inflación del 5% erosiona el poder de compra de las familias, presiona al alza las revisiones salariales y aleja cualquier alivio en el Euríbor, con el consiguiente efecto sobre las hipotecas variables. Segundo, el marco fiscal: con los precios disparados y la nueva regla de gasto en vigor, Moncloa tiene menos margen para compensar vía ayudas sin entrar en colisión con Bruselas. Los sectores más expuestos —transporte, pesca, agricultura, y buena parte de la industria electrointensiva— volverán a pedir medidas de choque antes de que acabe el año.

El precedente está fresco. Cuando la invasión rusa de Ucrania disparó el IPC de la eurozona por encima del 10% en 2022, el BCE encadenó subidas de tipos, los gobiernos del norte cerraron la mano y la factura energética se convirtió en el principal quebradero de cabeza político de media Europa. Hoy la situación no es tan extrema, pero la lógica es idéntica: un shock de oferta que ninguna autoridad monetaria puede resolver por sí sola. El riesgo inmediato es que las expectativas se desanclen y fuercen al BCE a endurecer más de lo que descuentan los mercados. La próxima reunión del Consejo de Gobierno y las previsiones de otoño marcarán el tono. Bruselas, mientras tanto, sigue sin una respuesta común al precio de la energía, y esa contradicción la arrastra desde hace cuatro años.

EH Bildu lanza las candidaturas de Aznal y Asiron y pide «pasar del cambio a la transformación»

EH Bildu ha presentado en el Navarra Arena sus candidaturas a la Presidencia de Navarra y a la Alcaldía de Pamplona-Iruña. Laura Aznal y Joseba Asiron encabezan las listas, en un acto de tono preelectoral que cerró el coordinador general de la coalición, Arnaldo Otegi, y bajo el lema ‘pasar del cambio a la transformación’.

La cita se celebró este sábado en el pabellón pamplonés, un día después de que los decretos del Gobierno central decayeran en el Congreso y tras las movilizaciones convocadas el viernes y el sábado. Aznal, candidata a presidir el Ejecutivo foral, y Asiron, que aspira a repetir como alcalde, situaron la vivienda en el centro de sus intervenciones.

Quién encabeza las candidaturas de EH Bildu

EH Bildu sitúa a Aznal como candidata al Gobierno de Navarra y a Asiron como aspirante a revalidar la Alcaldía. La primera abrió el turno con un diagnóstico de ‘tiempo excepcional’, marcado por la crisis climática, la irrupción de la inteligencia artificial y la subida de precios, alquileres e hipotecas. ‘Ha llegado el momento de hacer lo que hasta ahora no se ha hecho’, afirmó, antes de descartar las ‘recetas sencillas’ y reclamar ‘una Navarra de acuerdos sólidos e innovadores’.

Aznal ya había defendido esa tesis hace una semana en el Debate sobre el estado de Navarra, celebrado en el Parlamento de Navarra. En clave de autogobierno, reivindicó reforzar el marco institucional foral para ‘desarrollar todos los derechos’ de quienes viven y trabajan en la comunidad. También señaló al miedo y a la desesperanza como combustible del auge de la ultraderecha, y contrapuso ‘la ilusión, la defensa de los valores democráticos y dar soluciones reales’.

La vivienda centra el discurso y las críticas a UPN

El eje central fue la vivienda. Aznal cifró en 500 familias las que están ‘a punto de perder su hogar’ en Navarra y defendió intervenir el mercado: ‘la vivienda no es un negocio, es la base para construir una vida digna’. Entre los avances de la legislatura citó las zonas de mercado residencial tensionado, la limitación de los pisos turísticos, el urbanismo de carácter social y el impuesto a las viviendas vacías, y exigió al Ejecutivo foral que declare ‘toda Navarra zona tensionada’.

La candidata cargó contra UPN, a la que rebautizó como ‘unión de promotores de Navarra’, y recordó que la formación regionalista votó en contra de los decretos el viernes, situándola junto a ‘los grandes tenedores, los rentistas y los fondos buitre’. Reprochó además al presidente de la Cámara de Comercio de Navarra, Javier Taberna, haber elogiado la dictadura franquista al criticar a la coalición, y le respondió que EH Bildu trabajará ‘sin descanso para que los navarros tengan garantizada la vivienda’.

La coalición sitúa el acceso a la vivienda como primer eje programático y reclama al Ejecutivo foral que aplique las herramientas ya aprobadas en el Parlamento.

El candidato a la Alcaldía de Pamplona-Iruña, Joseba Asiron, contrapuso su gestión a la etapa anterior de UPN, que describió como ‘una ciudad paralizada, sin acuerdos’ y marcada por ‘el desprecio a las mayorías’. ‘Consensuar no debilita, negociar no te hace más vulnerable y acordar te da más fuerza y legitimidad’, defendió. Asimismo avisó de que la derecha minoritaria no volverá a aprovechar ‘la incapacidad de las fuerzas progresistas para acordar’: ‘En Iruñea no lo van a hacer más’.

Otegi cerró el acto con la vista puesta en el próximo ciclo electoral. Defendió los pactos como seña de identidad —’hemos demostrado que somos capaces de acordar con todo el mundo’— y citó como ejemplos la gestión en las mancomunidades, el trabajo de Aznal en el Parlamento y el voto al PNV en Vitoria-Gasteiz para frenar al PP. Reivindicó ‘políticas públicas antifascistas’ y anunció que la coalición aspira a ser ‘la vanguardia del derecho a la vivienda’.

Contexto: encaje foral y calendario electoral

Navarra cuenta con un régimen foral propio, el Convenio Económico, que le permite gestionar sus tributos y aportar al Estado una cantidad por las competencias no asumidas, un modelo distinto al concierto vasco y su cupo. El Parlamento de Navarra cuenta con 50 escaños y sus elecciones se han venido celebrando el mismo día que las municipales, de modo que la coalición prepara a la vez las listas autonómicas y las locales.

EH Bildu participa en el gobierno de Pamplona-Iruña y en la Federación Navarra de Municipios y Concejos, y cuenta con grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados. Asiron, al frente del consistorio desde 2023, concurre ahora a la reelección.

La cita del Navarra Arena es la primera parada de la hoja de ruta con la que la coalición prevé extender su campaña al conjunto de Navarra. Otegi situó el derecho a la vivienda como siguiente frente, después de la huelga general feminista y el movimiento de pensionistas que reivindica como precedentes.

Cisco Talos atribuye a UAT-11587 el backdoor Antino que espió 16 organismos de Asia vía Microsoft 365

Cisco Talos atribuye a UAT-11587 el backdoor Antino, que usó Microsoft 365 como panel de mando para espiar dieciséis organismos de Asia.

Un backdoor alojado en la nube de todos

La unidad de inteligencia de amenazas de Cisco lleva rastreando este cluster desde septiembre de 2025. En julio de 2026, el recuento era de al menos dieciséis organizaciones gubernamentales y de política pública repartidas por ocho países asiáticos. Alrededor de 350 endpoints comprometidos. La mayor oleada única, cincuenta y siete equipos nuevos, cayó sobre India en dos días de junio. Eso no es ruido de fondo: es una operación de recolección sostenida y deliberada.

La lista de víctimas se lee como el catálogo que pediría cualquier servicio de inteligencia: ministerios de Defensa, parlamentos,, oficinas de Asuntos Exteriores, agencias de seguridad fronteriza e interior. Y, detrás, los think tanks y grupos de la sociedad civil que suelen enterarse antes que los propios gobiernos de lo que a esos gobiernos les importa.

Fíjese usted: lo relevante de Antino no es cómo entra, sino dónde vive una vez dentro. Ese giro es lo que separa este caso de la avalancha semanal de informes técnicos que se parecen entre sí.

El backdoor está escrito en Rust y funciona tanto en Windows de 32 como de 64 bits. Soporta lo habitual en su categoría: shell y PowerShell, transferencia de archivos, ejecución de shellcode en memoria y persistencia. Nada de eso es nuevo. Lo que marca la diferencia es su canal de mando y control: no tiene servidor propio.

Cuando el panel de mando de un espía es la misma nube que usan cien millones de empleados, el ruido de fondo se convierte en el mejor escondite.

Anatomía del ataque: el correo como sala de máquinas

UAT-11587

Antino no llama a casa. Lee las órdenes en un buzón de Outlook ajeno. A través de Microsoft Graph, la API que conecta aplicaciones con Outlook y OneDrive, el implante consulta su carpeta de correo cada diez segundos buscando instrucciones nuevas. Los comandos y los resultados viajan como JSON estructurado escondido dentro de asuntos de correo con formato especial. Los mensajes de tarea llevan el prefijo command_req_[session_id]; las respuestas, command_res_[session_id]. Un sistema paralelo sube los archivos robados a una carpeta de OneDrive y descarga las herramientas del atacante desde otra.

Le adelanto un detalle que dice mucho de la mentalidad del operador: en la nomenclatura interna, ‘uploads’ son los archivos que el atacante envía a la víctima y ‘downloads’ los que extrae de ella. La perspectiva del que espía, no la del espiado. El tráfico se confunde con el de cualquier empresa que use Microsoft 365 a diario.

La entrada es más convencional: correo de phishing muy dirigido. UAT-11587 fabricó documentos a medida que sugieren reconocimiento previo. Un falso taller sobre la guerra de información en Taiwán. Un documento que calcaba una resolución real del Ministerio de Hacienda taiwanés sobre el tratamiento fiscal de los legisladores. En otro caso, reutilizaron una noticia real de Associated Press sobre supuestas ofertas rusas a Estados Unidos en relación con Venezuela. Las muestras coincidentes de malware aparecieron en VirusTotal dos días después de publicarse la noticia original.

El truco de entrega es simple y eficaz: spoofing de correo que explota un hueco que casi nadie vigila. SPF pasaba porque el dominio remitente real estaba autorizado; DMARC detectaba el desajuste y fallaba. Pero el dominio suplantado tenía la política DMARC en modo monitorización, no en rechazo. Resultado: el correo llegó igual a la bandeja de entrada. Una configuración mal puesta convirtió una alerta en una puerta abierta.

Y luego está el detalle de Gmail. Los atacantes recrearon la tarjeta de vista previa de adjuntos casi píxel a píxel con imágenes incrustadas en el HTML del propio correo. La falsa vista previa era, además, un enlace a una página bajo su control. No hay exploit. Es una copia muy convincente de algo en lo que el usuario ya confía. De ese clic arranca una cadena de cinco etapas con archivos HTA, Windows Script Host y una deserialización de .NET que abusa de una gadget chain conocida para cargar código dentro de un proceso de confianza. La etapa final carga Antino mediante un binario de diagnóstico de Microsoft firmado: lo que suelta el backdoor en disco es una herramienta que el propio Windows acepta por defecto.

Cloudflare Pages, R2 y Amazon CloudFront transportaron casi todas las etapas. El tráfico se confundió con HTTPS ordinario de principio a fin. La atribución no se apoya en una bala de plata, sino en la acumulación de detalles pequeños. Metadatos de los documentos señuelo con etiquetas de chino simplificado y marca horaria UTC+8, combinación más propia de China continental que de Taiwán o Hong Kong, donde domina el tradicional. Y diez construcciones distintas de Antino que apuntan a un espejo de paquetes Rust creado a propósito para acelerar descargas de dependencias desde territorio chino. El tipo de elección que un desarrollador hace por comodidad, no por disfraz.

Talos cierra su evaluación con una frase que conviene leer despacio: ‘Based on the development, preparation-environment, and targeting indicators detailed in this report, Talos assesses with high confidence that UAT-11587 is China-nexus’. Alta confianza, no certeza absoluta. Es la fórmula correcta, y honesta. Sigo desde hace años el trabajo de atribución de Talos y no recuerdo una sola pieza construida sobre una única fuente.

El informe completo, con los indicadores técnicos y las reglas de detección, está disponible en el blog de Cisco Talos. Merece lectura lenta: cada apartado añade una pieza al puzle.

Dossier Moncloa: Ojos en la Sombra

El vector es de manual contemporáneo. Un APT con backdoor propio que entra por phishing dirigido y extrae documentos a través de servicios legítimos en la nube. Nada de ransomware, nada de sabotaje. Recolección pura y silenciosa. El objetivo no es romper sistemas: es leerlos durante meses sin que nadie lo note.

En el reparto de papeles, el atacante es UAT-11587, con la atribución técnica de Talos y el sesgo institucional que toda atribución arrastra: alta confianza sobre su nexo chino, no una sentencia judicial. Los defensores son los organismos asiáticos golpeados y, de fondo, Microsoft, que ve cómo su ecosistema Graph se convierte en canal de mando. Los terceros que miran y toman nota son las agencias de inteligencia occidentales, que llevan años viendo cómo Pekín transforma la infraestructura comercial estadounidense en su propia red de escucha. No es un fenómeno nuevo: en 2020, la campaña SolarWinds, atribuida al SVR ruso, ya demostró que el software de confianza es el mejor caballo de Troya.

He seguido de cerca la evolución de esta técnica durante los últimos años. Los servicios chinos entienden algo que Occidente tarda en asumir: la mejor cobertura para el tráfico malicioso no es un servidor clonado en San Petersburgo, sino la nube que ya usan todos. Cloudflare, CloudFront, OneDrive, Outlook. Escribí hace años en El quinto elemento que el próximo 11S empezará con un clic. Este informe es una vuelta de tuerca a aquella advertencia: empezará por un clic sobre algo que el usuario cree reconocer.

A juzgar por la naturaleza del material exfiltrado, documentos de ministerios de Defensa, parlamentos y agencias fronterizas, estimo un nivel de clasificación de Secreto en la mayoría de los casos, con episodios concretos probablemente en rango Top Secret. No hay rastro público de que el CNI o el CCN-CERT hayan tenido implicación directa: España no figura entre los ocho países víctimas. No se equivoque usted con la distancia geográfica. Los objetivos son asiáticos porque la operación es asiática; la técnica, en cambio, es universal y perfectamente replicable. Desde la web oficial del CCN-CERT se sigue este tipo de campañas con atención creciente.

Reconozco el punto débil del análisis. La atribución en ciberguerra se construye con indicios, no con huellas dactilares. Los metadatos en chino simplificado y el espejo de paquetes Rust apuntan a un desarrollador cómodo trabajando en horario de Pekín; no prueban quién apretó el gatillo. La misma evidencia que permite acusar a un actor estatal permite a otro fabricarla. Talos lo sabe y por eso habla de alta confianza, no de certeza. Yo también.

Para las agencias occidentales, el caso deja una lección operativa incómoda: la superficie de ataque que importa ya no es la red interna, sino el proveedor de nube al que media empresa europea confía sus datos. El próximo informe de Talos sobre Antino, o una actualización del catálogo de tácticas del CCN-CERT, marcará si la técnica se extiende fuera de Asia. Merece la pena estar atentos.

La forma más fácil de hacer cheesecake alto en proteína sin horno: listo en 15 minutos

Yo también he tirado a la basura más de un cheesecake alto en proteína con textura de yogur cuajado. El problema casi nunca es el queso: es la grenetina, que se añade tarde, a temperatura equivocada o a una mezcla que ya no la va a integrar.

Y no es un problema raro. Llegan las comidas largas de otoño, las sobremesas que se estiran hasta la noche y ese momento en el que apetece algo dulce pero no apetece la enésima tarta con mantequilla. Ahí entra este postre: un cheesecake sin horno, montado con lácteos proteicos, que aguanta una noche entera de nevera sin desmoronarse.

La receta la popularizó la creadora de contenido Cocinando Bienestar MX y funciona por tres razones: no necesita horno, los ingredientes se compran en cualquier supermercado y el trabajo real son unos quince minutos. Los otros ciento veinte son de nevera. Paciencia.

El secreto del éxito

  • Cottage escurrido: el queso cottage pone la cremosidad y casi toda la proteína del relleno, pero el suero que suelta arruina la textura. Déjalo cinco minutos en un colador fino y desecha el líquido.
  • Grenetina sin hervir: hidrátala en agua fría hasta que parezca una esponja firme y luego disuélvela en el microondas unos 20 segundos. Si rompe a hervir, pierde capacidad gelificante y el relleno no cuaja.
  • Base fría, relleno en hilo: la mezcla debe caer sobre la base ya fría y con la licuadora en marcha. Si la base está templada, la grenetina empieza a cuajar antes de repartirse.

Ingredientes (para 2 raciones generosas o 4 vasos)

  • ¾ de taza de queso cottage (unos 170 g), escurrido
  • ¼ de taza de yogur griego sin azúcar (unos 60 g)
  • 1 taza de avena molida (unos 90 g)
  • 1 cucharadita de mantequilla derretida (5 g)
  • 1 cucharadita de agua para la base
  • Canela molida al gusto
  • 1 sobre de grenetina (7 g) hidratado en ⅓ de taza de agua fría (80 ml)
  • Estevia en gotas al gusto
  • Esencia de vainilla y unas gotas de limón
  • Fruta fresca para decorar: fresas, frutos rojos, mango

Paso a paso

Empieza por la base, que es lo único que se calienta en toda la receta. Mezcla la mantequilla derretida con la avena molida, la canela y la cucharadita de agua hasta que la textura recuerde a arena húmeda; si te queda demasiado seca, añade agua de medio en medio. Extiéndela en el fondo de un molde apto para microondas y presiónala bien con el dorso de una cuchara: si no lo haces, se desmigaja al cortar. Microondas 1-1,5 minutos, o airfryer 8 minutos a 180 ºC. Nada de horno. Deja enfriar por completo.

Licúa el cottage escurrido con el yogur griego, un chorrito de vainilla y unas gotas de limón. Endulza con estevia al gusto y prueba la mezcla: pide estar un punto más dulce de lo que quieres en el resultado, porque el frío apaga el dulzor. El frío engaña.

El cottage no está ahí para disimular calorías: es lo que sostiene la textura y lo que convierte un postre ligero en algo que de verdad alimenta.

Ahora la grenetina, que no es más que gelatina sin sabor. Espolvoreada sobre el agua fría forma una esponja en dos o tres minutos. Después, microondas unos 20 segundos, sin que llegue a hervir, y directa al vaso de la licuadora mientras sigues batiendo. Ese detalle, añadirla con el motor en marcha, es el que separa un relleno sedoso de uno con hilos gomosos.

Vierte la mezcla sobre la base ya fría, alisa la superficie con una espátula y a la nevera. Dos horas como mínimo, tres si puedes esperar. Aquí no hay atajos. La señal de que está lista no es el reloj: es que el molde aguante al inclinarlo ligeramente sin moverse por dentro.

Decora justo antes de servir con la fruta que tengas. La fruta cortada aguanta mal en la nevera, así que si vas a guardar el cheesecake, déjala aparte.

Variaciones y maridaje

Para beber, un moscatel frío funciona mejor de lo que parece: repite el dulzor de la fruta y limpia la grasa del lácteo. Sin alcohol, un café solo o un té verde bien frío hacen ese mismo contrapunto.

En airfryer la base sale incluso mejor que en el microondas: ocho minutos a 180 ºC con papel de horno debajo. Con Thermomix, el relleno se resuelve en velocidad 5 durante un minuto, añadiendo la grenetina por el bocal en hilo y con la máquina en marcha.

Quien no toma gluten debe usar avena certificada sin gluten, porque la avena convencional comparte líneas de envasado con el trigo. La versión vegana exige dos cambios: queso crema vegetal en lugar de cottage y yogur de soja en vez del griego, más una cucharada de proteína de guisante para no perder el aporte. La mayoría de los postres proteicos que se venden en el súper lleva más azúcar que proteína.

Se conserva tapado en la nevera hasta tres días. No lo congeles: la grenetina llora al descongelar y el relleno suelta agua. Si tienes prisa, salta la base y sirve el relleno en vasos individuales; cuaja en una hora y se come con cuchara.

Y ya está. Un postre que se prepara en quince minutos, se olvida en la nevera y llega a la mesa con más proteína que azúcar. Eso sí, no esperes que sobreviva a la primera sobremesa.