Desde que le enseñé esta receta a mi madre, la prepara todas las semanas: ñoquis caprese al horno con 3 ingredientes

Tres ingredientes —tomate, mozzarella y albahaca—, una bandeja y el horno bastan para tener en 30 minutos un plato de ñoquis gratinados que reconcilia a toda la mesa. El truco está en asar la salsa para que el tomate libere su dulzor natural.

¿Cuántas veces has llegado a casa con hambre y sin ganas de complicarte, solo para acabar pidiendo pizza? A mí me pasaba hasta que encontré una receta que tapa bocas, sale con tres ingredientes de los de verdad y se hornea sola mientras tú te quitas los zapatos. Y sí, desde que se la pasé a mi madre, la repite todas las semanas sin excepción. Estos ñoquis caprese al horno son el comodín perfecto para esa cena en la que en casa hay quien no come carne y quien mira la ensalada con recelo.

La combinación de tomate, mozzarella y albahaca es imbatible, como ya sabíamos por la ensalada caprese. Pero llevada al horno con los ñoquis de patata, se convierte en un plato caliente que abraza. En apenas 30 minutos, con una sola bandeja y casi sin manchar, tendrás un gratinado que resuelve cualquier comida entre semana.

El secreto del éxito

  • La salsa se asa, no se cuece: usar un tomate triturado de buena calidad (passata densa) y darle un golpe de calor en el horno concentra los azúcares naturales y elimina la acidez metálica del tomate industrial. Si puedes, prepara la salsa tú mismo un rato antes.
  • Los ñoquis, en una sola capa: extenderlos sin amontonar permite que se doren ligeramente por abajo, creando un contraste de texturas entre lo crujiente y lo tierno. Nada que ver con la pasta hervida.
  • La albahaca, siempre al final: si se hornea, pierde su aroma fresco y se vuelve mustia. Añadir las hojas enteras recién salido del horno le da ese perfume que convierte la receta en un plato de verano aunque fuera nieve.

Ingredientes

  • 500 g de ñoquis de patata (de nevera o estantería, sin necesidad de hervir)
  • 400 g de salsa de tomate triturado (passata, o tomate natural rallado y reducido con ajo)
  • 250 g de mozzarella fresca (mejor de leche de búfala, aunque la de vaca también funciona)
  • Un manojo generoso de albahaca fresca
  • 1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta al gusto

Preparación paso a paso

Lo primero es encender el horno a 200 °C (con ventilador, o 220 sin él). Mientras calienta, dora un diente de ajo laminado en una sartén con el aceite de oliva. Cuando empiece a bailar, añade el tomate triturado y una pizca de sal. Deja que reduzca un par de minutos a fuego medio: queremos una salsa densa, no un caldo.

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Engrasa ligeramente una fuente de horno (la que luego puedas llevar directamente a la mesa). Extiende los ñoquis directamente desde el paquete, sin cocción previa. Dales una sola capa y cubre con la salsa de tomate caliente. No los ahogues; la gracia está en que se asen a medias, no que naden.

Corta o desgarra la mozzarella sobre la superficie, y hornea todo durante 15–18 minutos. El queso debe burbujear y dorarse en algunos puntos; los ñoquis quedarán tiernos por dentro y ligeramente crujientes en la base. Justo al sacar del horno, desparrama las hojas de albahaca fresca. Ese aroma te dirá que ya lo tienes.

Variaciones y maridaje

Para beber, un tinto joven con buena acidez (un Mencía o un Garnacha) corta la grasa de la mozzarella y refresca el paladar. Si prefieres blanco, un Verdejo bien frío funciona de maravilla con el tomate asado y la albahaca.

Si tienes una freidora de aire, reparte los ingredientes en una bandeja apta, baja la temperatura a 180 °C y hornea solo 10-12 minutos. La ventilación extra dora el queso más rápido.

Para una versión vegana, usa ñoquis sin huevo (muchos de los comerciales son solo patata y harina), mozzarella vegetal y un chorrito de levadura nutricional para el toque umami. Si eres celiaco, busca ñoquis certificados sin gluten; la receta se mantiene idéntica.

Guarda las sobras en la nevera hasta 3 días. Recalienta en horno o airfryer para que no pierda textura; el microondas lo dejará gomoso. También puedes congelar la bandeja ya montada (sin la albahaca) y hornear directamente 25 minutos desde congelado.

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