El Pentágono reclama a Asia un gasto militar OTAN del 3,5% del PIB ante el rearme chino

La Administración Trump eleva su exigencia de gasto militar en Asia al 3,5% del PIB y advierte sobre la hegemonía china. El mensaje de Hegseth, lanzado en el Shangri-La Dialogue, refuerza la presión global que ya sufre Europa y obliga a España a reconsiderar su apuesta presupuest

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha lanzado este fin de semana un órdago en toda regla a los aliados asiáticos en el Shangri-La Dialogue de Singapur. El Pentágono reclama que los socios de la región eleven de inmediato su gasto militar hasta el 3,5% del PIB, un umbral que recuerda peligrosamente a la presión que el presidente Trump ejerce sobre los miembros europeos de la OTAN para que alcancen el 5%.

El mensaje de Hegseth, pronunciado en el foro de seguridad más importante de Asia, no dejó margen a la interpretación: ‘Menos Shangri-La, más barcos, más submarinos’. El jefe del Pentágono advirtió de una ‘alarma justificada’ ante la acumulación militar china ‘sin precedentes’ y aseguró que un Pacífico dominado por una sola potencia desharía el equilibrio de poder regional. La Casa Blanca se ha comprometido a invertir 1,5 billones de dólares en sus propias fuerzas armadas, pero exige que el resto pague su parte.

La sombra del 5% en Europa y el 3,5% en Asia

El tándem numérico —5% para la OTAN, 3,5% para los aliados asiáticos— dibuja una doctrina Trump cada vez más nítida. Washington ya no subvenciona la defensa de países ricos, repitió Hegseth. La administración republicana necesita que Japón, Corea del Sur, Australia y el resto del bloque del Indo-Pacífico se blinden económicamente para contener a un Ejército Popular de Liberación que ha multiplicado por cuatro su presupuesto en la última década.

Publicidad

La exigencia se produce en un clima de cierta distensión dialéctica con Pekín. El propio Hegseth admitió que las relaciones entre ambos países ‘son mejores que en muchos años’ gracias al incremento de los contactos directos entre mandos militares. Sin embargo, esa mejora de tono no ha frenado la acumulación de misiles balísticos, buques de guerra y aeronaves de quinta generación en el teatro del mar de China Meridional.

El foro de Singapur dejó también un silencio elocuente sobre Taiwán. Hegseth evitó mencionar la isla en su discurso, pero confirmó que cualquier venta de armas por valor de hasta 14.000 millones de dólares dependerá exclusivamente de Trump. Pekín observa ese gesto con la misma ambigüedad con la que ha acogido la visita del presidente estadounidense a territorio chino: un guiño a la línea roja que, por ahora, se mantiene.

Washington pide el 3,5% del PIB en defensa a Asia mientras el 5% sigue sobre la mesa de la OTAN: es la nueva ortodoxia presupuestaria de la administración Trump.

Las contradicciones de un mensaje conciliador

El tono afable de Hegseth hacia Pekín no oculta la paradoja que encierra su discurso. Por un lado, la Casa Blanca tiende la mano para negociar un acuerdo nuclear con Irán y frece la posibilidad de una relación estable con China; por otro, moviliza 1,5 billones de dólares para modernizar sus arsenales y pide a los aliados que hagan lo mismo. El delegado chino en el diálogo, el coronel retirado Zhou Bo, calificó la relación bilateral de ‘complicada’ y reconoció que el secretario de Defensa mostró este año ‘un tono mucho mejor’ que el anterior, pero la brecha estratégica sigue siendo abisal.

Esa tensión entre la zanahoria y el garrote es la que replica Europa con el paraguas nuclear francés y la exigencia de Washington de que los Veintisiete asuman su propia seguridad. Hegseth fue tajante: ‘Podemos hacer dos cosas a la vez’, respondió cuando se le preguntó si el conflicto de Oriente Próximo restaba recursos al teatro del Pacífico.

Equilibrio de Poder

El movimiento de Hegseth acelera una reconfiguración del sistema de alianzas que afecta directamente a España. Aunque el discurso de Singapur se centró en los aliados asiáticos, la cuota del 3,5% del PIB funciona como un espejo del debate que ya recorre la OTAN: ¿cuánto está dispuesto a pagar el flanco sur europeo para blindarse ante la amenaza china y ante la deriva de Washington?.

La respuesta de Moncloa ha sido, hasta la fecha, posponer la decisión. Pero la brecha entre el 1,2% actual del PIB que dedica España a defensa y los objetivos que marca la administración republicana es imposible de sostener sin medidas fiscales extraordinarias. El ministerio de Defensa cifra en unos 74.000 millones de euros anuales la factura de alcanzar el 5% exigido a los socios OTAN; el 3,5% para Asia no es vinculante para Madrid, pero sí para países como Japón o Australia, con los que España tiene acuerdos de colaboración en materia de desarrollo de submarinos (clase S-80) y fragatas.

Publicidad

El eco del discurso de Singapur también resuena en el Magreb. Pekín ha multiplicado su presencia en Argelia y Marruecos en los últimos cinco años mediante inversiones en infraestructuras portuarias y acuerdos de cooperación militar que, aunque de bajo perfil, inquietan tanto a Washington como a Bruselas. Una España con un peso defensivo pobre es una pieza frágil en un tablero donde la competencia por el estrecho de Gibraltar y el acceso al Sahel será cada vez más intensa.

La lectura a largo plazo es nítida: el paraguas de seguridad estadounidense se está volviendo selectivo y condicionado. Si el Pentágono exige a sus aliados asiáticos que paguen el 3,5% del PIB y a Europa que llegue al 5%, la señal para Madrid es que la etapa de la defensa barata ha terminado. La próxima cumbre de la OTAN y la revisión del ciclo presupuestario español en 2027 marcarán la hora de la verdad.