Génova mantiene la ofensiva contra el Gobierno con un discurso que señala a los socios parlamentarios como ‘cómplices’ de la corrupción, al tiempo que pide calma interna porque la ‘ansiedad’ —sostienen— está en el PSOE. Pero en Ferraz y Moncloa la lectura es otra: el PP ha entrado en una espiral de desgaste que intenta trasladar al Ejecutivo sin éxito. Fuentes de la dirección federal consultadas por Moncloa.com consideran que Alberto Núñez Feijóo busca desesperadamente capitalizar un calendario judicial que, a juicio de los socialistas, se compone de causas individuales desconectadas de la cúpula del partido.
La estrategia de desgaste: entre la moción de censura y la movilización en la calle
El presidente del PP no descarta ningún instrumento constitucional, incluida una moción de censura, aunque los portazos de PNV y Junts esta misma semana la hacen inviable por ahora. Fuentes de Génova subrayan que no tienen prisa y que prefieren ‘dejar que el PSOE se cueza en sus autos’. La cúpula popular se apoya en la presión mediática y en la posibilidad de una ‘respuesta cívica en la calle’, un recurso que ya ensayó contra el ‘sanchismo’ y que ahora amenaza con reactivar.
El propio Feijóo ha insistido en en que la ansiedad reside en Moncloa y Ferraz, no en Génova. ‘No vamos a concretar nuestros pasos’, dicen desde la dirección nacional, que busca ‘colectivizar el desgaste’ señalando directamente a Junts y al PNV como ‘corresponsables’ de la situación.
El calendario judicial que el PP quiere aprovechar y por qué Ferraz no se inmuta
En las próximas semanas se acumulan hitos procesales: el juicio al hermano de Pedro Sánchez, la audiencia preliminar de Begoña Gómez el 15 de junio y la comparecencia del expresidente Zapatero los días 17 y 18 ante el juez del caso Plus Ultra. A ello se suma la petición de la Fiscalía Anticorrupción para que la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, declare como testigo en el caso Leire Díez, y la posible sentencia del caso de las mascarillas.
En el equipo de Feijóo creen que estas fechas son ‘el calvario judicial’ que espera al PSOE y que podrían acelerar decisiones tan contundentes como la imputación del partido como persona jurídica o la citación del propio presidente, aunque nada de eso está confirmado. Mientras, la dirección federal observa con serenidad un escenario que, según fuentes de Ferraz, se reduce a procesos individuales sin ramificaciones orgánicas.
El intento de vincular estos procesos a la gestión del Gobierno choca con la realidad de un ejecutivo que, apenas unos días atrás, anunciaba la apertura de los trámites para los Presupuestos Generales del Estado de 2027. Para el PP, ese anuncio fue ‘un acto publicitario’ para tapar la ‘mafia’ del sanchismo. Sin embargo, en Moncloa recuerdan que la tramitación de las cuentas públicas es una obligación constitucional y un paso coherente con la agenda legislativa que sostiene la coalición.
Mientras Génova especula con mociones de censura, el Gobierno avanza en los Presupuestos y los ejecutivos autonómicos socialistas siguen gobernando.
El Eje del Poder Socialista
La presión del PP sobre los socios de investidura es una jugada de doble filo. Por un lado, busca incomodarlos ante un electorado que, según los populares, ‘es consciente de la gravedad’ de la corrupción. Pero por otro, puede reforzar la cohesión de la mayoría parlamentaria si el PSOE logra trasladar el mensaje de que la oposición carece de proyecto propio más allá del ruido judicial. ‘No vale la tibieza’, repiten en Génova, mientras en el Grupo Parlamentario Socialista consideran que esa insistencia delata una estrategia de desesperación, no de convicción.
En el plano territorial, los gobiernos socialistas de Castilla-La Mancha, Asturias o Navarra no se ven salpicados por los casos judiciales que afectan a personas concretas. Emiliano García-Page y otros barones mantienen su foco en las políticas autonómicas y en la preparación de los presupuestos regionales, lo que aísla en buena medida el desgaste a las sedes de Ferraz y Moncloa. Esta compartimentación es precisamente lo que más inquieta al PP, cuyo discurso de ‘mafia sanchista’ no logra penetrar en los territorios gobernados por el PSOE con la intensidad que desearía.
La lectura a medio plazo para el partido socialista es clara: si el calendario judicial no arroja novedades que afecten directamente a la cúpula, la ofensiva popular corre el riesgo de percibirse como un intento de instrumentalización de la justicia. Ferraz confía en que la ciudadanía distinga entre casos individuales y una supuesta corrupción sistémica, un límite que ya desactivó hace años el fallido intento de desgaste durante el caso de los ERE en Andalucía, que nunca llegó a imputar al partido. La estrategia de calma que reclama Feijóo a sus filas es, en realidad, una muestra de debilidad: si la ansiedad estuviera realmente en el PSOE, el PP no necesitaría insistir en ello cada día.
🌹 El Apunte de Ferraz
- Mensaje fuerza: La corrupción no es sistémica en el PSOE y los procesos judiciales individuales no empañan la labor de un gobierno volcado en las políticas sociales.
- Protagonista: Pedro Sánchez (presidente del Gobierno y secretario general del PSOE).
- Próximo hito: Audiencia preliminar de Begoña Gómez el 15 de junio.
